TSK

TSK · Daniel 9:19

Treasury of Scripture Knowledge references in RVG.

Back to passage

Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.

Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones.

entonces escucha tú desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y ampara su causa, y perdona a tu pueblo que pecó contra ti.

No vemos ya nuestras señales; no hay más profeta; ni con nosotros hay quien sepa hasta cuándo.

No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas: Anticípennos presto tus misericordias, porque estamos muy abatidos.

¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?

No a nosotros, oh Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad.

Pero tú [eres] nuestro Padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú, oh Jehová, [eres] nuestro Padre; nuestro Redentor, perpetuo [es] tu nombre.

No te enojes sobremanera, oh Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he aquí mira ahora, pueblo tuyo [somos] todos nosotros.

¿Por qué has de ser como hombre atónito, y como valiente que no puede librar? Mas tú [estás] entre nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares.

Porque he aquí, que a la ciudad sobre la cual es invocado mi nombre yo comienzo a hacer mal; ¿y vosotros seréis absueltos? No seréis absueltos: porque espada traigo sobre todos los moradores de la tierra, dice Jehová de los ejércitos.

Pero actué por causa de mi nombre, para que [éste] no se infamase a vista de las naciones, delante de cuyos ojos los saqué.

Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: No lo hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis llegado.

Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestros asolamientos, y la ciudad sobre la cual es llamado tu nombre: porque no derramamos nuestros ruegos ante tu presencia confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.

‹Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, no obstante, por su importunidad, se levantará y le dará todo lo que necesite.›

para que seamos para alabanza de su gloria, nosotros quienes primero confiamos en Cristo.