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Oración de la Mañana - Prima
Damos gracias a Dios por la noche y le pedimos que ilumine el nuevo día con la luz de la resurrección de Cristo.
Introducción a cada Hora
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Un solo Dios. Amén.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
EL PADRE NUESTRO
Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Oración de Acción de Gracias
Demos gracias al Hacedor de los bienes, el Dios misericordioso, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, porque nos ha cubierto, nos ha ayudado, nos ha guardado, nos ha recibido para Sí, se ha compadecido de nosotros, nos ha sostenido y nos ha traído hasta esta hora. También le pedimos que nos guarde en este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz. El Señor nuestro Dios Omnipotente.
Oh Señor Dios Omnipotente, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, te damos gracias en toda circunstancia, por todo y en todo, porque nos has cubierto, nos has ayudado, nos has guardado, nos has recibido para Ti, te has compadecido de nosotros, nos has sostenido y nos has traído hasta esta hora.
Por ello te pedimos y suplicamos por Tu bondad, oh Amante de la humanidad: concédenos completar este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz con Tu temor. Toda envidia, toda tentación, toda obra de Satanás, la conjura de los hombres malvados y el levantamiento de los enemigos, visibles e invisibles, quítalos de nosotros, de todo Tu pueblo y de este Tu lugar santo. En cuanto a las cosas buenas y provechosas, concédenoslas. Porque Tú nos diste la autoridad para hollar serpientes y escorpiones y sobre toda la potencia del enemigo. Y no nos metas en tentación, sino líbranos del maligno.
Por la gracia, las misericordias y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo; por Él, la gloria, el honor, el poder y la adoración son debidos a Ti, con Él y con el Espíritu Santo vivificador, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
SALMO 50
Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.
Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.
Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.
Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)
Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.
Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.
¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.
E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,
Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?
Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.
Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.
El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.
Comienzo de la Oración (Venid, adoremos — el Paulos — De la Fe de la Iglesia):-
Venid, adoremos; venid, supliquemos a Cristo nuestro Dios. Venid, adoremos; venid, roguemos a Cristo nuestro Rey. Venid, adoremos; venid, imploremos a Cristo nuestro Salvador. Señor nuestro Jesucristo, Verbo de Dios, nuestro Dios, por la intercesión de la santa María y de todos Tus santos, guárdanos y haz que comencemos un buen comienzo. Ten piedad de nosotros según Tu voluntad para siempre. Ha pasado la noche; Te damos gracias, Señor, y Te pedimos que nos guardes en este día sin pecado y que nos salves.
El Paulos de la Epístola a los Efesios (4: 1-5) Os ruego yo, el prisionero en el Señor, que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre y longanimidad, soportándoos unos a otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz: un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación. Un solo Señor. Una sola fe. Un solo bautismo.
De la Fe de la Iglesia Uno es Dios, Padre de todos. Uno es también Su Hijo Jesucristo, el Verbo, que se encarnó, murió y resucitó de entre los muertos al tercer día, y nos levantó con Él. Uno es el Espíritu Santo, el Consolador, uno en Hipóstasis, que procede del Padre, que purifica toda la creación. Él nos enseña a adorar a la Santísima Trinidad con una sola Divinidad y una sola Naturaleza; a Él le cantamos y bendecimos por los siglos. Amén.
Lectura de la Epístola del Apóstol San Pablo a los Efesios (4:1-5)
YO pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados;
Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;
Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación:
Un Señor, una fe, un bautismo,
Oración de Maitines de este día bendito, la ofrezco a Cristo, mi Rey y mi Dios, y le ruego que me perdone mis pecados.
de los Salmos de nuestro padre David, el profeta; sus bendiciones sean con nosotros. Amén.
La oración de la mañana del día bendito,
BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Antes en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
No así los malos: Sino como el tamo que arrebata el viento.
Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.
Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.
De los Salmos de nuestro padre David, el profeta y rey,
¿POR qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan vanidad?
Estarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová, y contra su ungido, diciendo:
Rompamos sus coyundas, Y echemos de nosotros sus cuerdas.
El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos.
Entonces hablará á ellos en su furor, Y turbarálos con su ira.
Yo empero he puesto mi rey Sobre Sión, monte de mi santidad.
Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.
Pídeme, y te daré por heredad las gentes, Y por posesión tuya los términos de la tierra.
Quebrantarlos has con vara de hierro: Como vaso de alfarero los desmenuzarás.
Y ahora, reyes, entended: Admitid corrección, jueces de la tierra.
Servid á Jehová con temor, Y alegraos con temblor.
Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino, Cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían.
SALMO 1
BIENAVENTURADO el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Antes en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Y será como el árbol plantado junto á arroyos de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.
No así los malos: Sino como el tamo que arrebata el viento.
Por tanto no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos.
Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.
SALMO 2
¿POR qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan vanidad?
Estarán los reyes de la tierra, Y príncipes consultarán unidos Contra Jehová, y contra su ungido, diciendo:
Rompamos sus coyundas, Y echemos de nosotros sus cuerdas.
El que mora en los cielos se reirá; El Señor se burlará de ellos.
Entonces hablará á ellos en su furor, Y turbarálos con su ira.
Yo empero he puesto mi rey Sobre Sión, monte de mi santidad.
Yo publicaré el decreto: Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.
Pídeme, y te daré por heredad las gentes, Y por posesión tuya los términos de la tierra.
Quebrantarlos has con vara de hierro: Como vaso de alfarero los desmenuzarás.
Y ahora, reyes, entended: Admitid corrección, jueces de la tierra.
Servid á Jehová con temor, Y alegraos con temblor.
Besad al Hijo, porque no se enoje, y perezcáis en el camino, Cuando se encendiere un poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían.
SALMO 3
Salmo de David, cuando huía de adelante de Absalom su hijo. OH Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.
Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.)
Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: Mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.
Con mi voz clamé á Jehová, Y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.)
Yo me acosté, y dormí, Y desperté; porque Jehová me sostuvo.
No temeré de diez millares de pueblos, Que pusieren cerco contra mí.
Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: Porque tú heriste á todos mis enemigos en la quijada; Los dientes de los malos quebrantaste.
De Jehová es la salud: Sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)
SALMO 4
Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David. RESPONDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)
Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo á él clamare.
Temblad, y no pequéis: Conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová.
Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
Tú diste alegría en mi corazón, Más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
SALMO 5
Al Músico principal: sobre Nehiloth: Salmo de David. ESCUCHA, oh Jehová, mis palabras; Considera la meditación mía.
Está atento á la voz de mi clamor, Rey mío y Dios mío, Porque á ti oraré.
Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré á ti, y esperaré.
Porque tú no eres un Dios que ame la maldad: El malo no habitará junto á ti.
No estarán los insensatos delante de tus ojos: Aborreces á todos los que obran iniquidad.
Destruirás á los que hablan mentira: Al hombre de sangres y de engaño abominará Jehová.
Y yo en la multitud de tu misericordia entraré en tu casa: Adoraré hacia el templo de tu santidad en tu temor.
Guíame, Jehová, en tu justicia á causa de mis enemigos; Endereza delante de mí tu camino.
Porque no hay en su boca rectitud: Sus entrañas son pravedades; Sepulcro abierto su garganta: Con su lengua lisonjearán.
Desbarátalos, oh Dios; Caigan de sus consejos: Por la multitud de sus rebeliones échalos, Porque se rebelaron contra ti.
Y alegrarse han todos los que en ti confían; Para siempre darán voces de júbilo, porque tú los defiendes: Y en ti se regocijarán los que aman tu nombre.
Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Lo cercarás de benevolencia como con un escudo.
SALMO 6
Al Músico principal: en Neginoth sobre Seminith: Salmo de David. JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
Mi alma asimismo está muy conturbada: Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.
Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?
Heme consumido á fuerza de gemir: Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi estrado con mis lágrimas.
Mis ojos están carcomidos de descontento; Hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.
Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; Volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
SALMO 8
Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David. OH Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos!
De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste:
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?
Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Y coronástelo de gloria y de lustre.
Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:
Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo,
Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
SALMO 11
Al Músico principal: Salmo de David. EN Jehová he confiado; ¿Cómo decís á mi alma: Escapa al monte cual ave?
Porque he aquí, los malos flecharon el arco, Apercibieron sus saetas sobre la cuerda, Para asaetear en oculto á los rectos de corazón.
Si fueren destruídos los fundamentos, ¿Qué ha de hacer el justo?
Jehová en el templo de su santidad: La silla de Jehová está en el cielo: Sus ojos ven, sus párpados examinan á los hijos de los hombres.
Jehová prueba al justo; Empero al malo y al que ama la violencia, su alma aborrece.
Sobre los malos lloverá lazos; Fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos.
Porque el justo Jehová ama la justicia: Al recto mirará su rostro.
SALMO 12
Al Músico principal: sobre Seminith: Salmo de David. SALVA, oh Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.
Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.
Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas,
Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?
Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová: Pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe.
Las palabras de Jehová, palabras limpias; Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.
Tú, Jehová, los guardarás; Guárdalos para siempre de aquesta generación.
Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
SALMO 14
Al Músico principal: Salmo de David. DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse, hicieron obras abominables; No hay quien haga bien.
Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Por ver si había algún entendido, Que buscara á Dios.
Todos declinaron, juntamente se han corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni siquiera uno.
¿No tendrán conocimiento todos los que obran iniquidad, Que devoran á mi pueblo como si pan comiesen, Y á Jehová no invocaron?
Allí temblaron de espanto; Porque Dios está con la nación de los justos.
El consejo del pobre habéis escarnecido, Por cuanto Jehová es su esperanza.
Quién diese de Sión la salud de Israel! En tornando Jehová la cautividad de su pueblo, Se gozará Jacob, y alegraráse Israel.
SALMO 15
Salmo de David. JEHOVA, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad?
El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón.
El que no detrae con su lengua, Ni hace mal á su prójimo, Ni contra su prójimo acoge oprobio alguno.
Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; Mas honra á los que temen á Jehová: Y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.
Quien su dinero no dió á usura, Ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
SALMO 18
Al Músico principal: Salmo de David, siervo de Jehová, el cual profirió á Jehová las palabras de este cántico el día que le libró Jehová de mano de todos sus enemigos, y de mano de Saúl. Entonces dijo: AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía.
Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; Escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio.
Invocaré á Jehová, digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.
Cercáronme dolores de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron.
Dolores del sepulcro me rodearon, Previniéronme lazos de muerte.
En mi angustia invoqué á Jehová, Y clamé á mi Dios: El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, á sus oídos.
Y la tierra fué conmovida y tembló; Y moviéronse los fundamentos de los montes, Y se estremecieron, porque se indignó él.
Humo subió de su nariz, Y de su boca consumidor fuego; Carbones fueron por él encendidos.
Y bajó los cielos, y descendió; Y oscuridad debajo de sus pies.
Y cabalgó sobre un querubín, y voló: Voló sobre las alas del viento.
Puso tinieblas por escondedero suyo, su pabellón en derredor de sí; Oscuridad de aguas, nubes de los cielos.
Por el resplandor delante de él, sus nubes pasaron; Granizo y carbones ardientes.
Y tronó en los cielos Jehová, Y el Altísimo dió su voz; Granizo y carbones de fuego.
Y envió sus saetas, y desbaratólos; Y echó relámpagos, y los destruyó.
Y aparecieron las honduras de las aguas, Y descubriéronse los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del viento de tu nariz.
Envió desde lo alto; tomóme, Sácome de las muchas aguas.
Libróme de mi poderoso enemigo, Y de los que me aborrecían, aunque eran ellos más fuertes que yo.
Asaltáronme en el día de mi quebranto: Mas Jehová fué mi apoyo.
Y sacóme á anchura: Libróme, porque se agradó de mí.
Hame pagado Jehová conforme á mi justicia: Conforme á la limpieza de mis manos me ha vuelto.
Porque yo he guardado los caminos de Jehová, Y no me aparté impíamente de mi Dios.
Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, Y no eché de mí sus estatutos.
Y fuí integro para con él, y cauteléme de mi maldad.
Pagóme pues Jehová conforme á mi justicia; Conforme á la limpieza de mis manos delante de sus ojos.
Con el misericordioso te mostrarás misericordioso, Y recto para con el hombre íntegro.
Limpio te mostrarás para con el limpio, Y severo serás para con el perverso.
Y tú salvarás al pueblo humilde, Y humillarás los ojos altivos.
Tú pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas.
Porque contigo desharé ejércitos; Y con mi Dios asaltaré muros.
Dios, perfecto su camino: Es acendrada la palabra de Jehová: Escudo es á todos los que en él esperan.
Porque ¿qué Dios hay fuera de Jehová? ¿Y qué fuerte fuera de nuestro Dios?
Dios es el que me ciñe de fuerza, E hizo perfecto mi camino;
Quien pone mis pies como pies de ciervas, E hízome estar sobre mis alturas;
Quien enseña mis manos para la batalla, Y será quebrado con mis brazos el arco de acero.
Dísteme asimismo el escudo de tu salud: Y tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha acrecentado.
Ensanchaste mis pasos debajo de mí, Y no titubearon mis rodillas.
Perseguido he mis enemigos, y alcancélos, Y no volví hasta acabarlos.
Helos herido, y no podrán levantarse: Cayeron debajo de mis pies.
Pues me ceñiste de fortaleza para la pelea; Has agobiado mis enemigos debajo de mí.
Y dísteme la cerviz de mis enemigos, Y destruí á los que me aborrecían.
Clamaron, y no hubo quien salvase: Aun á Jehová, mas no los oyó.
Y molílos como polvo delante del viento; Esparcílos como lodo de las calles.
Librásteme de contiendas de pueblo: Pusísteme por cabecera de gentes: Pueblo que yo no conocía, me sirvió.
Así que hubo oído, me obedeció; Los hijos de extraños me mintieron;
Los extraños flaquearon, Y tuvieron miedo desde sus encerramientos.
Viva Jehová, y sea bendita mi roca; Y ensalzado sea el Dios de mi salud:
El Dios que me da las venganzas, Y sujetó pueblos á mí.
Mi libertador de mis enemigos: Hicísteme también superior de mis adversarios; Librásteme de varón violento.
Por tanto yo te confesaré entre las gentes, oh Jehová, Y cantaré á tu nombre.
El cual engrandece las saludes de su rey, Y hace misericordia á su ungido, A David y á su simiente, para siempre.
SALMO 24
Salmo de David. DE Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
Porque él la fundó sobre los mares, Y afirmóla sobre los ríos.
¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad?
El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma á la vanidad, Ni jurado con engaño.
El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salud.
Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. (Selah.)
SALMO 26
Salmo de David. JUZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: Confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré.
Pruébame, oh Jehová, y sondéame: Examina mis riñones y mi corazón.
Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y en tu verdad ando.
No me he sentado con hombres de falsedad; Ni entré con los que andan encubiertamente.
Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté.
Lavaré en inocencia mis manos, Y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová:
Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas.
Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar del tabernáculo de tu gloria.
No juntes con los pecadores mi alma, Ni con los hombres de sangres mi vida:
En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos.
Yo empero andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí.
Mi pie ha estado en rectitud: En las congregaciones bendeciré á Jehová.
SALMO 62
Al Músico principal: á Jeduthúm: Salmo de David. EN Dios solamente está callada mi alma: De él viene mi salud.
El solamente es mi fuerte, y mi salud; Es mi refugio, no resbalaré mucho.
¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, Caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.
Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; Aman la mentira, Con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)
Alma mía, en Dios solamente reposa; Porque de él es mi esperanza.
El solamente es mi fuerte y mi salud: Es mi refugio, no resbalaré.
En Dios está mi salvación y mi gloria: En Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.
Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)
Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: Pesándolos á todos igualmente en la balanza, Serán menos que la vanidad.
No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis: Si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.
Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.
Y de ti, oh Señor, es la misericordia: Porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.
SALMO 66
Al Músico principal: Cántico: Salmo. ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:
Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.
Decid á Dios: Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.
Toda la tierra te adorará, Y cantará á ti; Cantarán á tu nombre. (Selah.)
Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.
Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos.
El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)
Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza.
El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.
Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata.
Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.
Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos á hartura.
Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos,
Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.
Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)
Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma.
A él clamé con mi boca, Y ensalzado fué con mi lengua.
Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera.
Mas ciertamente me oyó Dios; Antendió á la voz de mi súplica.
Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
SALMO 69
Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David. SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.
Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.
No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.
Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.
He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.
Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.
Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.
Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.
Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.
Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.
Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.
Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.
Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.
Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.
Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.
Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.
Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.
Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.
Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.
Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá.
Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza.
Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas.
Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.
Porque Jehová oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros.
Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.
Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.
SALMO 112
Aleluya. BIENAVENTURADO el hombre que teme á Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.
Su simiente será poderosa en la tierra: La generación de los rectos será bendita.
Hacienda y riquezas hay en su casa; Y su justicia permanece para siempre.
Resplandeció en las tinieblas luz á los rectos: Es clemente, y misericordioso, y justo.
El hombre de bien tiene misericordia y presta; Gobierna sus cosas con juicio.
Por lo cual no resbalará para siempre: En memoria eterna será el justo.
De mala fama no tendrá temor: Su corazón está apercibido, confiado en Jehová.
Asentado está su corazón, no temerá, Hasta que vea en sus enemigos su deseo.
Esparce, da á los pobres: Su justicia permanece para siempre; Su cuerno será ensalzado en gloria.
Verálo el impío, y se despechará; Crujirá los dientes, y se repudrirá: Perecerá el deseo de los impíos.
SALMO 142
Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva. CON mi voz clamaré á Jehová, Con mi voz pediré á Jehová misericordia.
Delante de él derramaré mi querella; Delante de él denunciaré mi angustia.
Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
Miraba á la mano derecha, y observaba; mas no había quien me conociese; No tuve refugio, no había quien volviese por mi vida.
Clamé á ti, oh Jehová, Dije: Tú eres mi esperanza, Y mi porción en la tierra de los vivientes.
Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu nombre: Me rodearán los justos, Porque tú me serás propicio.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan (1:1-17)
EN el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
Este era en el principio con Dios.
Todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz en las tinieblas resplandece; mas las tinieblas no la comprendieron.
Fué un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.
Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que todos creyesen por él.
No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.
Aquel era la luz verdadera, que alumbra á todo hombre que viene á este mundo.
En el mundo estaba, y el mundo fué hecho por él; y el mundo no le conoció.
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
Mas á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre:
Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios.
Y aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Juan dió testimonio de él, y clamó diciendo: Este es del que yo decía: El que viene tras mí, es antes de mí: porque es primero que yo.
Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.
Porque la ley por Moisés fué dada: mas la gracia y la verdad por Jesucristo fué hecha.
Saludo a ti
Salve a ti. Te suplicamos, oh santa llena de gloria, Virgen en todo tiempo, Madre de Dios, Madre de Cristo: eleva nuestras oraciones a tu amado Hijo para que nos perdone nuestros pecados.
Salve a la que nos dio a luz la Luz verdadera, Cristo nuestro Dios. Oh santa Virgen, pide al Señor por nosotros, para que haga misericordia con nuestras almas y nos perdone nuestros pecados.
Oh Virgen María, Madre de Dios, santa intercesora fiel del género humano, intercede por nosotros ante Cristo, a quien diste a luz, para que nos conceda el perdón de nuestros pecados.
Salve a ti, oh Virgen, la verdadera Reina; salve al orgullo de nuestra raza; nos diste a luz a Emanuel. Te rogamos: acuérdate de nosotros, oh fiel intercesora, ante nuestro Señor Jesucristo, para que nos perdone nuestros pecados.
Comienzo del Símbolo de la Fe
Te magnificamos, oh Madre de la Luz verdadera, y te glorificamos, oh santa Virgen, Madre de Dios, porque nos diste a luz al Salvador del mundo, que vino y salvó nuestras almas.
Gloria a Ti, Señor y Rey nuestro, Cristo: orgullo de los apóstoles, corona de los mártires, júbilo de los justos, firmeza de las Iglesias, perdón de los pecados.
Anunciamos a la Santísima Trinidad, una sola Divinidad; a Ella adoramos y glorificamos. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.
Entonces el orante ora:
Señor, escúchanos, ten misericordia de nosotros y perdona nuestros pecados. Amén.
(Señor, ten piedad) 41 veces
Κύριε ἐλέησον Kyrie eleison (Señor, ten piedad) 41 veces
Santo, Santo, Santo
Santo, Santo, Santo, Señor de Sabaoth. El cielo y la tierra están llenos de Tu gloria y honor. Ten piedad de nosotros, oh Dios Padre Omnipotente. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Señor, Dios de las Potestades, está con nosotros, porque no tenemos otro auxiliador en nuestras tribulaciones y angustias sino Tú.
Disuelve, perdona y borra para nosotros, oh Dios, nuestras maldades, las que cometimos voluntariamente y las que cometimos involuntariamente, las que hicimos con conocimiento y las que hicimos sin conocimiento, las ocultas y las manifiestas. Oh Señor, perdónanos por Tu santo Nombre que ha sido invocado sobre nosotros. Según Tu misericordia, oh Señor, y no según nuestros pecados.
Y haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos...
Absolución
Oh Señor, Dios de las Potestades, que existes antes de los siglos y permaneces para siempre, que creaste el sol para iluminar el día y la noche como descanso para todos los hombres: Te damos gracias, oh Rey de los siglos, porque nos hiciste pasar esta noche en paz y nos has traído al comienzo del día.
Por eso te pedimos, oh nuestro Rey, Rey de los siglos, que haga brillar sobre nosotros la luz de Tu rostro y que la luz de Tu conocimiento divino resplandezca sobre nosotros. Y haznos, oh Señor nuestro, ser hijos de la luz e hijos del día, para que pasemos este día con rectitud, pureza y buen orden, y completemos el resto de los días de nuestra vida sin tropiezo. Por la gracia, la compasión y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito Jesucristo, y el don de Tu Espíritu Santo. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Otra Absolución
Oh Tú que haces brotar la luz para que salga, que haces brillar Tu sol sobre los justos y los malvados, Tú que hiciste la luz que ilumina el mundo, ilumina nuestras mentes, nuestros corazones y nuestros entendimientos, oh Señor de todo. Concédenos en este día presente agradarte en él. Guárdanos de toda cosa mala, de todo pecado y de toda potencia adversa, por Cristo Jesús, nuestro Señor. A Quien Tú eres bendito con Él y con el Espíritu Santo vivificador, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Súplica recitada al final de cada Hora
Ten piedad de nosotros, oh Dios, luego ten piedad de nosotros. Tú que en todo tiempo y a toda hora, en el cielo y en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo nuestro Dios bueno, de gran paciencia, abundante en misericordia y muy compasivo; que amas a los justos y tienes misericordia de los pecadores, de los cuales yo soy el primero; que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; que llamas a todos a la salvación por la promesa de los bienes venideros.
Oh Señor, recibe de nosotros en esta hora y en toda hora nuestras súplicas; endereza nuestra vida, y guíanos a obrar conforme a Tus mandamientos. Santifica nuestras almas, purifica nuestros cuerpos, endereza nuestros pensamientos, limpia nuestras intenciones, sana nuestras enfermedades y perdona nuestros pecados. Líbranos de toda tristeza mala y de la angustia del corazón. Rodéanos con Tus santos ángeles, para que, por su campamento, seamos guardados y guiados, y lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento de Tu gloria inefable e ilimitada; porque Tú eres bendito por los siglos. Amén.
Oh Dios, haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos...