Oraciones Horarias

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Completas - Duodécima Hora

Antes del sueño recordamos la sepultura de Cristo, el mundo que pasa, y pedimos perdón y protección durante la noche.

Introducción a cada Hora

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Un solo Dios. Amén.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

EL PADRE NUESTRO

Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Danos hoy nuestro pan cotidiano.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oración de Acción de Gracias

Demos gracias al Hacedor de los bienes, el Dios misericordioso, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, porque nos ha cubierto, nos ha ayudado, nos ha guardado, nos ha recibido para Sí, se ha compadecido de nosotros, nos ha sostenido y nos ha traído hasta esta hora. También le pedimos que nos guarde en este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz. El Señor nuestro Dios Omnipotente.

Oh Señor Dios Omnipotente, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, te damos gracias en toda circunstancia, por todo y en todo, porque nos has cubierto, nos has ayudado, nos has guardado, nos has recibido para Ti, te has compadecido de nosotros, nos has sostenido y nos has traído hasta esta hora.

Por ello te pedimos y suplicamos por Tu bondad, oh Amante de la humanidad: concédenos completar este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz con Tu temor. Toda envidia, toda tentación, toda obra de Satanás, la conjura de los hombres malvados y el levantamiento de los enemigos, visibles e invisibles, quítalos de nosotros, de todo Tu pueblo y de este Tu lugar santo. En cuanto a las cosas buenas y provechosas, concédenoslas. Porque Tú nos diste la autoridad para hollar serpientes y escorpiones y sobre toda la potencia del enemigo. Y no nos metas en tentación, sino líbranos del maligno.

Por la gracia, las misericordias y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo; por Él, la gloria, el honor, el poder y la adoración son debidos a Ti, con Él y con el Espíritu Santo vivificador, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 50

Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.

Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.

Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.

Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)

Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.

No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.

No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.

Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.

Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.

Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.

¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?

Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.

E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.

Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,

Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?

Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.

Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.

Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.

Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.

El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.

Comienzo de la Oración

Himno de Completas de este día bendito; lo ofrezco a Cristo, mi Rey y mi Dios, y le ruego que me perdone mis pecados.

SALMO 129

Cántico gradual. MUCHO me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;

Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.

Sobre mis espaldas araron los aradores: Hicieron largos surcos.

Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.

Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen á Sión.

Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca:

De la cual no hinchió segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.

Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová.

SALMO 130

Cántico gradual. DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo.

Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.

JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?

Empero hay perdón cerca de ti, Para que seas temido.

Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.

Mi alma espera á Jehová Más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana.

Espere Israel á Jehová; Porque en Jehová hay misericordia. Y abundante redención con él.

Y él redimirá á Israel De todos sus pecados.

SALMO 131

Cántico gradual: de David. JEHOVA, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para mí demasiado sublimes.

En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma.

Espera, oh Israel, en Jehová Desde ahora y para siempre.

SALMO 132

Cántico gradual. ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, Y de toda su aflicción;

Que juró él á Jehová, Prometió al Fuerte de Jacob:

No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

No daré sueño á mis ojos, Ni á mis párpados adormecimiento.

Hasta que halle lugar para Jehová, Moradas para el Fuerte de Jacob.

He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque.

Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies.

Levántate, oh Jehová, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza.

Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y regocíjense tus santos.

Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro.

En verdad juró Jehová á David, No se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardaren mi alianza, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

Porque Jehová ha elegido á Sión; Deseóla por habitación para sí.

Este es mi reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado.

A su mantenimiento daré bendición: Sus pobres saciaré de pan.

Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, Y sus santos darán voces de júbilo.

Allí haré reverdecer el cuerno de David: He prevenido lámpara á mi ungido.

A sus enemigos vestiré de confusión: Mas sobre él florecerá su corona.

SALMO 133

Cántico gradual: de David. ­MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno!

Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.

SALMO 136

ALABAD á Jehová, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.

Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia.

Al solo que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.

Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.

Al que tendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia;

Al que hizo las grandes luminarias, Porque para siempre es su misericordia;

El sol para que dominase en el día, Porque para siempre es su misericordia;

La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.

Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia.

Al que sacó á Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia;

Con mano fuerte, y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.

Al que dividió el mar Bermejo en partes, Porque para siempre es su misericordia;

E hizo pasar á Israel por medio de él, Porque para siempre es su misericordia;

Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, Porque para siempre es su misericordia.

Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.

Al que hirió grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;

Y mató reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;

A Sehón rey Amorrheo, Porque para siempre es su misericordia,

Y á Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia;

Y dió la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;

En heredad á Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.

El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;

Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.

El da mantenimiento á toda carne, Porque para siempre es su misericordia.

Alabad al Dios de los cielos: Porque para siempre es su misericordia.

SALMO 137

JUNTO á los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sión.

Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas.

Y los que allí nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo:

Cantadnos algunos de los himnos de Sión. ¿Cómo cantaremos canción de Jehová En tierra de extraños?

Si me olvidare de ti, oh Jerusalem, Mi diestra sea olvidada.

Mi lengua se pegue á mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no ensalzare á Jerusalem Como preferente asunto de mi alegría.

Acuérdate, oh Jehová, de los hijos de Edom En el día de Jerusalem; Quienes decían: Arrasadla, arrasadla Hasta los cimientos.

Hija de Babilonia destruída, Bienaventurado el que te diere el pago De lo que tú nos hiciste.

Bienaventurado el que tomará y estrellará tus niños Contra las piedras.

SALMO 140

Al Músico principal: Salmo de David. LIBRAME, oh Jehová, de hombre malo: Guárdame de hombre violento;

Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas.

Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.)

Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, Presérvame del hombre injurioso; Que han pensado de trastornar mis pasos.

Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; Han tendido red junto á la senda; Me han puesto lazos. (Selah.)

He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.

Jehová Señor, fortaleza de mi salud, Tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas.

No des, oh Jehová, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)

En cuanto á los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.

Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, En profundos hoyos de donde no salgan.

El hombre deslenguado no será firme en la tierra: El mal cazará al hombre injusto para derribarle.

Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, El juicio de los menesterosos.

Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia.

SALMO 141

Salmo de David. JEHOVA, á ti he clamado; apresúrate á mí; Escucha mi voz, cuando te invocare.

Sea enderezada mi oración delante de ti como un perfume, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.

Pon, oh Jehová, guarda á mi boca: Guarda la puerta de mis labios.

No dejes se incline mi corazón á cosa mala, A hacer obras impías Con los que obran iniquidad, Y no coma yo de sus deleites.

Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo. Que no me herirá la cabeza: Así que aun mi oración tendrán en sus calamidades.

Serán derribados en lugares peñascosos sus jueces, Y oirán mis palabras, que son suaves.

Como quien hiende y rompe la tierra, Son esparcidos nuestros huesos á la boca de la sepultura.

Por tanto á ti, oh Jehová Señor, miran mis ojos: En ti he confiado, no desampares mi alma.

Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de los armadijos de los que obran iniquidad.

Caigan los impíos á una en sus redes, Mientras yo pasaré adelante.

SALMO 145

Salmo de alabanza: de David. ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; Y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.

Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre por siglo y para siempre.

Grande es Jehová y digno de suprema alabanza: Y su grandeza es inescrutable.

Generación á generación narrará tus obras, Y anunciarán tus valentías.

La hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y tus hechos maravillosos, hablaré.

Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; Y yo recontaré tu grandeza.

Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, Y cantarán tu justicia.

Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia.

Bueno es Jehová para con todos; Y sus misericordia sobre todas sus obras.

Alábente, oh Jehová, todas tus obras; Y tus santos te bendigan.

La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu fortaleza;

Para notificar á los hijos de los hombre sus valentías, Y la gloria de la magnificencia de su reino.

Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en toda generación y generación.

Sostiene Jehová á todos los que caen, Y levanta á todos los oprimidos.

Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida en su tiempo.

Abres tu mano, Y colmas de bendición á todo viviente.

Justo es Jehová en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras.

Cercano está Jehová á todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.

Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

Jehová guarda á todos los que le aman; Empero destruirá á todos los impíos.

La alabanza de Jehová hablará mi boca; Y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.

SALMO 146

Aleluya. ALABA, oh alma mía, á Jehová.

Alabaré á Jehová en mi vida: Cantaré salmos á mi Dios mientras viviere.

No confiéis en los príncipes, Ni en hijo de hombre, porque no hay en él salud.

Saldrá su espíritu, tornaráse en su tierra: En aquel día perecerán sus pensamientos.

Bienaventurado aquel en cuya ayuda es el Dios de Jacob, Cuya esperanza es en Jehová su Dios:

El cual hizo los cielos y la tierra, La mar, y todo lo que en ellos hay; Que guarda verdad para siempre;

Que hace derecho á los agraviados; Que da pan á los hambrientos: Jehová suelta á los aprisionados;

Jehová abre los ojos á los ciegos; Jehová levanta á los caídos; Jehová ama á los justos.

Jehová guarda á los extranjeros; Al huérfano y á la viuda levanta; Y el camino de los impíos trastorna.

Reinará Jehová para siempre; Tu Dios, oh Sión, por generación y generación. Aleluya.

SALMO 147

ALABAD á JAH, Porque es bueno cantar salmos á nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza.

Jehová edifica á Jerusalem; A los echados de Israel recogerá.

El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas.

El cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres.

Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; Y de su entendimiento no hay número.

Jehová ensalza á los humildes; Humilla los impíos hasta la tierra.

Cantad á Jehová con alabanza, Cantad con arpa á nuestro Dios.

El es el que cubre los cielos de nubes, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace á los montes producir hierba.

El da á la bestia su mantenimiento, Y á los hijos de los cuervos que claman.

No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, Ni se complace en las piernas del hombre.

Complácese Jehová en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.

Alaba á Jehová, Jerusalem; Alaba á tu Dios, Sión.

Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; Bendijo á tus hijos dentro de ti.

El pone en tu término la paz; Te hará saciar de grosura de trigo.

El envía su palabra á la tierra; Muy presto corre su palabra.

El da la nieve como lana, Derrama la escarcha como ceniza.

El echa su hielo como pedazos: Delante de su frío ¿quién estará?

Enviará su palabra, y los derretirá: Soplará su viento, y fluirán las aguas.

El denuncia sus palabras á Jacob, Sus estatutos y sus juicios á Israel.

No ha hecho esto con toda gente; Y no conocieron sus juicios. Aleluya.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (2:25-32)

Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él.

Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley.

Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:

Ahora despides, Señor, á tu siervo, Conforme á tu palabra, en paz;

Porque han visto mis ojos tu salvación,

La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

Luz para ser revelada á los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel.

El Trisagio

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, que nació de la Virgen, ten piedad de nosotros. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, que fue crucificado por nosotros, ten piedad de nosotros. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, que resucitó de entre los muertos y ascendió a los cielos, ten piedad de nosotros. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros.

Oh Señor, perdónanos nuestros pecados. Oh Señor, perdónanos nuestras iniquidades. Oh Señor, perdónanos nuestras faltas. Oh Señor, visita a los enfermos de Tu pueblo; sánalos por Tu santo Nombre. Nuestros padres y hermanos que durmieron, oh Señor, reposa sus almas. Tú que eres sin pecado, oh Señor, ten piedad de nosotros. Tú que eres sin pecado, oh Señor, ayúdanos y acepta nuestras súplicas hacia Ti. Porque Tuyo es la gloria, el poder y la triple santificación. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.

Y haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos....

Saludo a ti

Salve a ti. Te suplicamos, oh santa llena de gloria, Virgen en todo tiempo, Madre de Dios, Madre de Cristo: eleva nuestras oraciones a tu amado Hijo para que nos perdone nuestros pecados.

Salve a la que nos dio a luz la Luz verdadera, Cristo nuestro Dios. Oh santa Virgen, pide al Señor por nosotros, para que haga misericordia con nuestras almas y nos perdone nuestros pecados.

Oh Virgen María, Madre de Dios, santa intercesora fiel del género humano, intercede por nosotros ante Cristo, a quien diste a luz, para que nos conceda el perdón de nuestros pecados.

Salve a ti, oh Virgen, la verdadera Reina; salve al orgullo de nuestra raza; nos diste a luz a Emanuel. Te rogamos: acuérdate de nosotros, oh fiel intercesora, ante nuestro Señor Jesucristo, para que nos perdone nuestros pecados.

Comienzo del Símbolo de la Fe

Te magnificamos, oh Madre de la Luz verdadera, y te glorificamos, oh santa Virgen, Madre de Dios, porque nos diste a luz al Salvador del mundo, que vino y salvó nuestras almas.

Gloria a Ti, Señor y Rey nuestro, Cristo: orgullo de los apóstoles, corona de los mártires, júbilo de los justos, firmeza de las Iglesias, perdón de los pecados.

Anunciamos a la Santísima Trinidad, una sola Divinidad; a Ella adoramos y glorificamos. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.

El Símbolo de la Fe ortodoxa

En verdad creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creemos en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial con el Padre; por quien todo fue hecho. Que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen, y se hizo hombre. Y fue crucificado por nosotros en tiempos de Poncio Pilato. Padeció y fue sepultado, y resucitó de entre los muertos al tercer día, según las Escrituras; y subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Su Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos; y Su Reino no tendrá fin.

Sí, creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre. Que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Y en una sola Iglesia, santa, católica y apostólica.

Confesamos un solo bautismo para el perdón de los pecados.

Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén.

Κύριε ἐλέησον Kyrie eleison (Señor, ten piedad) 41 veces

Santo, Santo, Santo

Santo, Santo, Santo, Señor de Sabaoth. El cielo y la tierra están llenos de Tu gloria y honor. Ten piedad de nosotros, oh Dios Padre Omnipotente. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Señor, Dios de las Potestades, está con nosotros, porque no tenemos otro auxiliador en nuestras tribulaciones y angustias sino Tú.

Disuelve, perdona y borra para nosotros, oh Dios, nuestras maldades, las que cometimos voluntariamente y las que cometimos involuntariamente, las que hicimos con conocimiento y las que hicimos sin conocimiento, las ocultas y las manifiestas. Oh Señor, perdónanos por Tu santo Nombre que ha sido invocado sobre nosotros. Según Tu misericordia, oh Señor, y no según nuestros pecados.

Y haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos..

Absolución

Oh Señor, todo cuanto hemos pecado contra Ti en este día, ya sea en obra, o en palabra, o en pensamiento, o por todos los sentidos, perdónanos y absuélvenos por Tu santo Nombre, siendo Tú bueno y Amante de la humanidad. Concédenos, oh Dios, una noche tranquila y, por este sueño, pureza de toda inquietud. Envía a nosotros el ángel de la paz para que nos guarde de todo mal, de toda herida y de toda tentación del enemigo. Por la gracia, las misericordias y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo; por Quien te convienen, con Él y con el Espíritu Santo vivificador, la gloria, el honor y el poder, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Súplica recitada al final de cada Hora

Ten piedad de nosotros, oh Dios, luego ten piedad de nosotros. Tú que en todo tiempo y a toda hora, en el cielo y en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo nuestro Dios bueno, de gran paciencia, abundante en misericordia y muy compasivo; que amas a los justos y tienes misericordia de los pecadores, de los cuales yo soy el primero; que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; que llamas a todos a la salvación por la promesa de los bienes venideros.

Oh Señor, recibe de nosotros en esta hora y en toda hora nuestras súplicas; endereza nuestra vida, y guíanos a obrar conforme a Tus mandamientos. Santifica nuestras almas, purifica nuestros cuerpos, endereza nuestros pensamientos, limpia nuestras intenciones, sana nuestras enfermedades y perdona nuestros pecados. Líbranos de toda tristeza mala y de la angustia del corazón. Rodéanos con Tus santos ángeles, para que, por su campamento, seamos guardados y guiados, y lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento de Tu gloria inefable e ilimitada; porque Tú eres bendito por los siglos. Amén.

Oh Dios, haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos...