Oraciones Horarias

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Sexta Hora - Sexta

Recordamos la crucifixión y pedimos a Cristo que libere nuestra mente del pecado y nos haga luz para el mundo.

Introducción a cada Hora

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Un solo Dios. Amén.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

EL PADRE NUESTRO

Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Danos hoy nuestro pan cotidiano.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oración de Acción de Gracias

Demos gracias al Hacedor de los bienes, el Dios misericordioso, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, porque nos ha cubierto, nos ha ayudado, nos ha guardado, nos ha recibido para Sí, se ha compadecido de nosotros, nos ha sostenido y nos ha traído hasta esta hora. También le pedimos que nos guarde en este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz. El Señor nuestro Dios Omnipotente.

Oh Señor Dios Omnipotente, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, te damos gracias en toda circunstancia, por todo y en todo, porque nos has cubierto, nos has ayudado, nos has guardado, nos has recibido para Ti, te has compadecido de nosotros, nos has sostenido y nos has traído hasta esta hora.

Por ello te pedimos y suplicamos por Tu bondad, oh Amante de la humanidad: concédenos completar este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz con Tu temor. Toda envidia, toda tentación, toda obra de Satanás, la conjura de los hombres malvados y el levantamiento de los enemigos, visibles e invisibles, quítalos de nosotros, de todo Tu pueblo y de este Tu lugar santo. En cuanto a las cosas buenas y provechosas, concédenoslas. Porque Tú nos diste la autoridad para hollar serpientes y escorpiones y sobre toda la potencia del enemigo. Y no nos metas en tentación, sino líbranos del maligno.

Por la gracia, las misericordias y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo; por Él, la gloria, el honor, el poder y la adoración son debidos a Ti, con Él y con el Espíritu Santo vivificador, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 50

Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.

Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.

Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.

Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)

Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.

No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.

No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.

Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.

Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.

Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.

¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?

Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.

E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.

Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,

Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?

Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.

Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.

Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.

Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.

El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.

Comienzo de la Oración

Himno de la Sexta Hora de este día bendito; lo ofrezco a Cristo, mi Rey y mi Dios, y le ruego que me perdone mis pecados.

SALMO 53

Al Músico principal: sobre Mahalath: Masquil de David. DIJO el necio en su corazón: No hay Dios. Corrompiéronse é hicieron abominable maldad: No hay quien haga bien.

Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Por ver si hay algún entendido Que busque á Dios.

Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido: No hay quien haga bien, no hay ni aun uno.

¿No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad? Que comen á mi pueblo como si comiesen pan: A Dios no han invocado.

Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo: Porque Dios ha esparcido los huesos del que asentó campo contra ti: Los avergonzaste, porque Dios los desechó.

Oh quién diese de Sión saludes á Israel! En volviendo Dios la cautividad de su pueblo, Gozarse ha Jacob, y alegraráse Israel.

SALMO 56

Al Músico principal: sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Michtam de David, cuando los Filisteos le prendieron en Gath. TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día.

Apúranme mis enemigos cada día; Porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.

En el día que temo, Yo en ti confío.

En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré Lo que la carne me hiciere.

Todos los días me contristan mis negocios; Contra mí son todos sus pensamientos para mal.

Reúnense, escóndense, Miran ellos atentamente mis pasos, Esperando mi vida.

¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.

Mis huídas has tú contado: Pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?

Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: En esto conozco que Dios es por mí.

En Dios alabaré su palabra; En Jehová alabaré su palabra.

En Dios he confiado: no temeré Lo que me hará el hombre.

Sobre mí, oh Dios, están tus votos: Te tributaré alabanzas.

Porque has librado mi vida de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.

SALMO 60

Al Músico principal: sobre Susan-Heduth: Michtam de David, para enseñar, cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram de Soba, y volvió Joab, é hirió de Edom en el valle de las Salina doce mil. OH Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; Te has

Hiciste temblar la tierra, abrístela: Sana sus quiebras, porque titubea.

Has hecho ver á tu pueblo duras cosas: Hicístenos beber el vino de agitación.

Has dado á los que te temen bandera Que alcen por la verdad. (Selah.)

Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme.

Dios pronunció por su santuario; yo me alegraré; Partiré á Sichêm, y mediré el valle de Succoth.

Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Ephraim es la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador;

Moab, la vasija de mi lavatorio; Sobre Edom echaré mi zapato: Haz júbilo sobre mí, oh Palestina.

¿Quién me llevará á la ciudad fortalecida? ¿Quién me llevará hasta Idumea?

Ciertamente, tú, oh Dios, que nos habías desechado; Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.

Danos socorro contra el enemigo, Que vana es la salud de los hombres.

En Dios haremos proezas; Y él hollará nuestros enemigos.

SALMO 62

Al Músico principal: á Jeduthúm: Salmo de David. EN Dios solamente está callada mi alma: De él viene mi salud.

El solamente es mi fuerte, y mi salud; Es mi refugio, no resbalaré mucho.

¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre? Pereceréis todos vosotros, Caeréis como pared acostada, como cerca ruinosa.

Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; Aman la mentira, Con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)

Alma mía, en Dios solamente reposa; Porque de él es mi esperanza.

El solamente es mi fuerte y mi salud: Es mi refugio, no resbalaré.

En Dios está mi salvación y mi gloria: En Dios está la roca de mi fortaleza, y mi refugio.

Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón: Dios es nuestro amparo. (Selah.)

Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón: Pesándolos á todos igualmente en la balanza, Serán menos que la vanidad.

No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis: Si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón en ella.

Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es la fortaleza.

Y de ti, oh Señor, es la misericordia: Porque tú pagas á cada uno conforme á su obra.

SALMO 66

Al Músico principal: Cántico: Salmo. ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:

Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.

Decid á Dios: ­Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.

Toda la tierra te adorará, Y cantará á ti; Cantarán á tu nombre. (Selah.)

Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.

Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos.

El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)

Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza.

El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.

Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata.

Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.

Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos á hartura.

Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos,

Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.

Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)

Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma.

A él clamé con mi boca, Y ensalzado fué con mi lengua.

Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera.

Mas ciertamente me oyó Dios; Antendió á la voz de mi súplica.

Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

SALMO 69

Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David. SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.

Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.

Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.

Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.

Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.

No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.

He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.

Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.

Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.

Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.

Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.

Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.

Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.

No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.

Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.

Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.

Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.

La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.

Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.

Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.

Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.

Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.

Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.

Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.

Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.

Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.

Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá.

Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza.

Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas.

Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.

Porque Jehová oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros.

Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.

Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.

Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.

SALMO 83

Canción: Salmo de Asaph. OH Dios no tengas silencio: No calles, oh Dios, ni te estés quieto.

Porque he aquí que braman tus enemigos; Y tus aborrecedores han alzado cabeza.

Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, Y han entrado en consejo contra tus escondidos.

Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, Y no haya más memoria del nombre de Israel.

Por esto han conspirado de corazón á una, Contra ti han hecho liga;

Los pabellones de los Idumeos y de los Ismaelitas, Moab y los Agarenos;

Gebal, y Ammón, y Amalec; Los Filisteos con los habitadores de Tiro.

También el Assur se ha juntado con ellos: Son por brazo á los hijos de Lot. (Selah.)

Hazles como á Madián; Como á Sísara, como á Jabín en el arroyo de Cisón;

Que perecieron en Endor, Fueron hechos muladar de la tierra.

Pon á ellos y á sus capitanes como á Oreb y como á Zeeb; Y como á Zeba y como á Zalmunna, á todos sus príncipes;

Que han dicho: Heredemos para nosotros Las moradas de Dios.

Dios mío, ponlos como á torbellinos; Como á hojarascas delante del viento.

Como fuego que quema el monte, Como llama que abrasa las breñas.

Persíguelos así con tu tempestad, Y asómbralos con tu torbellino.

Llena sus rostros de vergüenza; Y busquen tu nombre, oh Jehová.

Sean afrentados y turbados para siempre; Y sean deshonrados, y perezcan.

Y conozcan que tu nombre es JEHOVA; Tú solo Altísimo sobre toda la tierra.

SALMO 84

Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo para los hijos de Coré. ­CUAN amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!

Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios de Jehová: Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

Aun el gorrión halla casa, Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos En tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.

Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán (Selah.)

Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; En cuyo corazón están tus caminos.

Atravesando el valle de Baca pónenle por fuente, Cuando la lluvia llena los estanques.

Irán de fortaleza en fortaleza, Verán á Dios en Sión.

Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)

Mira, oh Dios, escudo nuestro, Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.

Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar á la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

Porque sol y escudo es Jehová Dios: Gracia y gloria dará Jehová: No quitará el bien á los que en integridad andan.

Jehová de los ejércitos, Dichoso el hombre que en ti confía.

SALMO 85

Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré. FUISTE propicio á tu tierra, oh Jehová: Volviste la cautividad de Jacob.

Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.)

Dejaste toda tu saña: Te volviste de la ira de tu furor.

Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.

¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?

¿No volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se alegrará en ti?

Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salud.

Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: Porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, Para que no se conviertan á la locura.

Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; Para que habite la gloria en nuestra tierra.

La misericordia y la verdad se encontraron: La justicia y la paz se besaron.

La verdad brotará de la tierra; Y la justicia mirará desde los cielos.

Jehová dará también el bien; Y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia irá delante de él; Y sus pasos pondrá en camino.

SALMO 86

Oración de David. INCLINA, oh Jehová, tu oído, y óyeme; Porque estoy afligido y menesteroso.

Guarda mi alma, porque soy pío: Salva tú, oh Dios mío, á tu siervo que en ti confía.

Ten misericordia de mí, oh Jehová: Porque á ti clamo todo el día.

Alegra el alma de tu siervo: Porque á ti, oh Señor, levanto mi alma.

Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

Escucha, oh Jehová, mi oración, Y está atento á la voz de mis ruegos.

En el día de mi angustia te llamaré: Porque tú me respondes.

Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras.

Todas las gentes que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, Señor; Y glorificarán tu nombre.

Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: Tú solo eres Dios.

Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad: Consolida mi corazón para que tema tu nombre.

Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón; Y glorificaré tu nombre para siempre.

Porque tu misericordia es grande para conmigo; Y has librado mi alma del hoyo profundo.

Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, Y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, Y no te pusieron delante de sí.

Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, Lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;

Mírame, y ten misericordia de mí: Da tu fortaleza á tu siervo, Y guarda al hijo de tu sierva.

Haz conmigo señal para bien, Y veánla los que me aborrecen, y sean avergonzados; Porque tú, Jehová, me ayudaste, y me consolaste.

SALMO 90

Oración de Moisés varón de Dios. SEÑOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.

Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.

Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:

En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.

Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.

Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.

Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.

¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?

Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.

Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.

Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.

SALMO 92

Salmo: Canción para el día del Sábado. BUENO es alabar á Jehová, Y cantar salmos á tu nombre, oh Altísimo;

Anunciar por la mañana tu misericordia, Y tu verdad en las noches,

En el decacordio y en el salterio, En tono suave con el arpa.

Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; En las obras de tus manos me gozo.

Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! Muy profundos son tus pensamientos.

El hombre necio no sabe, Y el insensato no entiende esto:

Que brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que obran iniquidad, Para ser destruídos para siempre.

Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo.

Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, Porque he aquí, perecerán tus enemigos; Serán disipados todos los que obran maldad.

Empero tú ensalzarás mi cuerno como el de unicornio: Seré ungido con aceite fresco.

Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos: Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos.

El justo florecerá como la palma: Crecerá como cedro en el Líbano.

Plantados en la casa de Jehová, En los atrios de nuestro Dios florecerán.

Aun en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes;

Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto. Y que en él no hay injusticia.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo (5:1-16)

Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á él sus discípulos.

Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:

Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.

Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.

Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.

Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.

Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.

Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.

Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.

Tenoo oasht emmok o piekhristos nem pekyot en aghathos nem pi epnevma ethowab je akee ak soati emmon nai nan

Te adoramos, oh Cristo, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo, porque has venido y nos has salvado.

1. Oh Tú, que en el sexto día y a la sexta hora fuiste clavado en la cruz por el pecado que nuestro padre Adán se atrevió a cometer en el Paraíso, rasga el acta de nuestros pecados, oh Cristo Dios nuestro, y sálvanos. A Yahvé clamé y Él me oyó. Oh Dios, oye mi oración y no rechaces mi súplica. Está atento a mí y escúchame por la tarde, por la mañana y al mediodía. Pronuncio mis palabras, y Él escucha mi voz y libra mi alma en paz.

Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

2. Oh Jesucristo, Dios nuestro, que fuiste clavado en la cruz en la sexta hora y mataste el pecado por el madero, y por Tu muerte diste vida al hombre muerto, a quien creaste con Tus propias manos y que había muerto en los pecados: da muerte a nuestros dolores con Tus pasiones sanadoras y vivificadoras, y por los clavos con que fuiste clavado. Rescata nuestras mentes de la falta de atención a las obras terrenas y las concupiscencias mundanas, para el recuerdo de Tus mandamientos celestiales, según Tu compasión.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

3. Puesto que no tenemos favor, ni excusa, ni justificación a causa de nuestros muchos pecados, por medio de ti suplicamos a Aquel que de ti nació, oh Madre de Dios, la Virgen, pues abundante y aceptable es tu intercesión ante nuestro Salvador. Oh Madre purísima, no excluyas a los pecadores de tu intercesión con Aquel a quien diste a luz, porque Él es misericordioso y poderoso para salvarnos, ya que padeció por nosotros para librarnos. Llegue pronto a nosotros Tu compasión, porque estamos sumamente humillados. Ayúdanos, oh Dios, Salvador nuestro, por la gloria de Tu nombre. Señor, líbranos y perdona nuestros pecados por causa de Tu santo nombre.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

4. Obraste la salvación en medio de toda la tierra, oh Cristo Dios nuestro, cuando extendiste Tus santas manos en la cruz. Por eso, todas las naciones claman diciendo: “Gloria a Ti, oh Señor”.

Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

5. Adoramos Tu persona incorruptible, oh Bueno, pidiendo el perdón de nuestros pecados, oh Cristo Dios nuestro. Porque, por Tu voluntad, te complaciste en ser levantado en la cruz, para librar del cautiverio del enemigo a los que Tú creaste. A Ti clamamos y te damos gracias, porque llenaste a todos de gozo, oh Salvador, cuando viniste a socorrer al mundo. Señor, gloria a Ti.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

6. Tú eres la llena de gracia, oh Madre de Dios, la Virgen; te alabamos, porque por la cruz de tu Hijo el Hades cayó y la muerte fue abolida. Estábamos muertos, pero hemos sido levantados y hechos dignos de la vida eterna, y alcanzamos el deleite del primer Paraíso. Por eso, con acción de gracias glorificamos a Cristo Dios nuestro, el inmortal.

Entonces el orante ora:

Señor, escúchanos, ten misericordia de nosotros y perdona nuestros pecados. Amén.

(Señor, ten piedad) 41 veces

Absolución

Te damos gracias, oh nuestro Rey Omnipotente, Padre de nuestro Señor y Dios y Salvador Jesucristo, y te glorificamos, porque hiciste de las horas de la Pasión de Tu Hijo Unigénito horas de consuelo y de oración. Acepta nuestras súplicas, y borra de nosotros el acta de nuestros pecados que está contra nosotros, como la rasgaste en esta hora santa por la cruz de Tu Hijo Unigénito, Jesucristo nuestro Señor y Salvador de nuestras almas; por Él destruiste todo el poder del enemigo.

Danos, oh Dios, un tiempo hermoso, una conducta sin mancha y una vida sosegada, para agradar Tu santo Nombre, digno de adoración; y ponernos en pie ante el temible y justo tribunal de Tu Hijo Unigénito Jesucristo nuestro Señor, sin caer en condenación; y glorificarte con todos Tus santos: Tú, el Padre sin principio, y el Hijo consubstancial a Ti, y el Espíritu Santo vivificador, ahora y por siempre y por todos los siglos. Amén.

Súplica recitada al final de cada Hora

Ten piedad de nosotros, oh Dios, luego ten piedad de nosotros. Tú que en todo tiempo y a toda hora, en el cielo y en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo nuestro Dios bueno, de gran paciencia, abundante en misericordia y muy compasivo; que amas a los justos y tienes misericordia de los pecadores, de los cuales yo soy el primero; que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; que llamas a todos a la salvación por la promesa de los bienes venideros.

Oh Señor, recibe de nosotros en esta hora y en toda hora nuestras súplicas; endereza nuestra vida, y guíanos a obrar conforme a Tus mandamientos. Santifica nuestras almas, purifica nuestros cuerpos, endereza nuestros pensamientos, limpia nuestras intenciones, sana nuestras enfermedades y perdona nuestros pecados. Líbranos de toda tristeza mala y de la angustia del corazón. Rodéanos con Tus santos ángeles, para que, por su campamento, seamos guardados y guiados, y lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento de Tu gloria inefable e ilimitada; porque Tú eres bendito por los siglos. Amén.

Oh Dios, haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos...