La sabiduría clama en las calles, alza su voz en las plazas;
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TSK · Mateo 13:19
مراجع Treasury of Scripture Knowledge في RVG.
¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría, si no tiene el corazón [para ello]?
Y recorría Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
‹El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino; y la cizaña son los hijos del malo.›
‹Ésta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.›
‹Y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: El reino de Dios se ha acercado a vosotros.›
‹¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.›
Y cuando oyeron de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Te oiremos acerca de esto en otra ocasión.
Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro.
sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su superstición, y de un cierto Jesús, ya muerto, el cual Pablo afirmaba estar vivo.
Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.
Pero indignación e ira, a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, antes obedecen a la injusticia.
antes bien hemos renunciado a lo oculto y deshonesto, no andando con astucia, ni usando la palabra de Dios con engaño, sino que por la manifestación de la verdad, nos recomendamos a la conciencia de todo hombre delante de Dios.
para que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, antes se complacieron en la injusticia.
Os escribo a vosotros, padres, porque habéis conocido a Aquél [que es] desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre.
Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca, porque el que es engendrado de Dios, se guarda a sí mismo, y el maligno no le toca.