Si afilare mi reluciente espada, y mi mano tomare el juicio, yo tomaré venganza de mis enemigos, y daré el pago a los que me aborrecen.
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TSK · Zacarías 13:7
مراجع Treasury of Scripture Knowledge في RVG.
Porque un niño nos es nacido, un hijo nos es dado; y el principado será sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Como pastor apacentará su rebaño; con su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.
Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando hubiere puesto su alma en expiación por el pecado, verá [su] linaje, prolongará [sus] días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Oh espada de Jehová, ¿hasta cuándo reposarás? Vuélvete a tu vaina, reposa y sosiégate.
Hijo de hombre, profetiza, y di: Así dice el Señor: Di: La espada, la espada está afilada, y también pulida.
Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David; él las apacentará, y él será su pastor.
Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para acabar la prevaricación, y concluir el pecado, y expiar la iniquidad; y para traer la justicia eterna, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.
Pero tú, Belén Efrata, [aunque] eres pequeña entre los millares de Judá, de ti me saldrá el [que] será Señor en Israel; y sus salidas [han sido] desde el principio, desde la eternidad.
Así dice Jehová mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza;
Y fue deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miraban a mí, que [era] la palabra de Jehová.
‹Y cualquiera que diere a uno de estos pequeñitos un vaso de [agua] fría solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.›
‹Mirad que no tengáis en poco a uno de estos pequeñitos; porque os digo que sus ángeles en el cielo ven siempre la faz de mi Padre que está en el cielo.›
Entonces Jesús les dijo: ‹Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque está escrito: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.›
Entonces Jesús les dijo: ‹Todos seréis escandalizados de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas.›
‹No temáis, manada pequeña; porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.›
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
‹Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado;›
‹para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.›
‹El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia.›
‹Pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed a las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre [está] en mí, y yo en Él.›
Jesús le dijo: ‹¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y aún no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?›
‹Todo lo que tiene el Padre, es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.›
‹Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.›
A Éste, entregado por determinado consejo y presciencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;
siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús;
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él.
el cual, siendo en forma de Dios, no tuvo por usurpación el ser igual a Dios;
Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en el mundo, dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios.
Y el Dios de paz que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno,
Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por las heridas del cual habéis sido sanados.
Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por Él.
que decía: ‹Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia; a Éfeso, y a Esmirna, y a Pérgamo, y a Tiatira, y a Sardis, y a Filadelfia, y a Laodicea.›
‹Y heriré a sus hijos con muerte; y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriño los riñones y los corazones; y daré a cada uno de vosotros según sus obras.›
Y me dijo: ‹Hecho es. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente.›