Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué pues se hará de cien talentos que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió: Del SEÑOR <I>es</I> darte mucho más que esto.
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TSK · Marcos 10:30
مراجع Treasury of Scripture Knowledge في Sagradas.
Honra al SEÑOR de tu sustancia, y de las primicias de todos tus frutos;
Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi Casa; y probadme ahora en esto, dijo el SEÑOR de los ejércitos, <I>y veréis</I> si yo no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que no <I>de</I> abasto.
Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
¶ También, el Reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.
Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.
Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el Nombre de Jesús.
Y no sólo <I>esto</I> , más aún nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;
como doloridos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como los que no tienen nada, mas que lo poseen todo.
Y ciertamente, aun aprecio todas las cosas <I>como</I> pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, para ganar a Cristo,
¶ Pero gran ganancia es la piedad con contentamiento.
Bienaventurado el varón que padece <I>con paciencia</I> la tentación, porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
¶ Carísimos, no os maravilléis cuando seáis examinados por fuego, (lo cual se hace para vuestra prueba), como si alguna cosa peregrina os aconteciese;
¶ Mirad cuál caridad nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él.
Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.