San Timoteo el Apóstolthe Apostle
The Story
Cuando San Pablo el Apóstol vino predicando el Evangelio en Listra, Timoteo oyó su enseñanza y contempló las maravillosas señales que Dios obraba por sus manos. Creyó y fue bautizado, abandonando tanto la adoración de las estrellas de su padre como la ley de su madre, y se aferró al camino de Cristo. Desde aquella hora se convirtió en un discípulo amado de San Pablo, siguiéndole en sus viajes y participando en sus labores y padecimientos apostólicos.
En el año de la gracia del Señor, San Pablo impuso sus manos sobre él y lo ordenó obispo de la ciudad de Éfeso y de las ciudades de alrededor. Allí Timoteo predicó la palabra con denuedo, apartando a muchos de los ídolos hacia el Dios vivo y bautizándolos en el nombre de la Santísima Trinidad.
San Pablo le escribió dos epístolas, llenas de consejo paternal, encargándole que tuviese cuidado de sí mismo y de la doctrina, y que perseverase en ellas, porque haciendo esto se salvaría a sí mismo y a los que le oyesen. Le instruyó también acerca de la elección de obispos, presbíteros, diáconos y viudas, y le advirtió contra los falsos maestros y contra la imposición precipitada de las manos.
Timoteo no cesó de reprender la incredulidad de los judíos y de los griegos, y por esto le envidiaron. Se reunieron contra él y lo golpearon cruelmente hasta que entregó su espíritu y recibió la corona del martirio en la ciudad de Éfeso. Los fieles tomaron su santo cuerpo y lo sepultaron con honor. En años posteriores sus reliquias fueron trasladadas de Éfeso a Constantinopla y colocadas en la Iglesia de los Apóstoles.
La Iglesia Copta conmemora su martirio el veintitrés de Toba, y la traslación de sus reliquias el veintisiete de Toba. Que sus oraciones y su bendición sean con nosotros. Amén.