Y las gentes decian: Este es Jesus el profeta, de Nazaret de Galiléa.
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TSK · Juan 7:39
مراجع Treasury of Scripture Knowledge في RV 1858.
Y todos tuvieron miedo, y glorificaban á Dios, diciendo: Que un gran profeta se ha levantado entre nosotros, y que Dios ha visitado á su pueblo.
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú [el] profeta? Y respondió: No.
Y yo no le conocia; mas el que me envió á bautizar con agua, aquel me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo.
Y habia grande murmullo de él entre la gente; porque unos decian: Bueno es. Y otros decian: No, ántes engaña las gentes.
Entónces Jesus les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.
Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, el os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.
Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de tí mismo con aquella gloria que tuve cerca de tí ántes que el mundo fuese.
Y estando juntos, les mandó que no se fuesen de Jerusalem, sino que esperasen la promesa del Padre, que oisteis, [dijo,] de mí.
Y será en los postreros dias, (dice Dios) derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:
Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesu-Cristo para perdon de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
Porque Moisés dijo á los padres: El Señor vuestro Dios os levantará profeta de vuestros hermanos como yo; á él oiréis en todas las cosas que os hablare.
Mas vosotros no estais en la carne, sino en el Espíritu; si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.
En el cual [esperasteis] tambien vosotros en oyendo la palabra de verdad el Evangelio de vuestra salud: en el cual tambien desde que creisteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,