Pídeme, y te daré por heredad las naciones, y [por] posesión tuya los confines de la tierra.
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TSK · Daniel 7:13
مراجع Treasury of Scripture Knowledge في RVG.
Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta.
Porque un niño nos es nacido, un hijo nos es dado; y el principado será sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.
Y sobre el firmamento que [había] sobre sus cabezas, se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono [había] una semejanza que parecía de un hombre sentado sobre él.
Estuve mirando hasta que fueron puestos unos tronos. Y el Anciano de días se sentó, cuya vestidura era blanca como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana pura; su trono [era como] llama de fuego, [y] sus ruedas, [como] fuego ardiente.
‹El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y recogerán de su reino a todo lo que hace tropezar, y a los que hacen iniquidad;›
‹Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con Él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria;›
‹Y entonces verán al Hijo del Hombre, viniendo en las nubes con gran poder y gloria.›
‹Y entonces verán al Hijo del Hombre, viniendo en una nube con poder y gran gloria.›
‹Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre que está en el cielo.›
La multitud le respondió: Nosotros hemos oído de la ley, que el Cristo permanece para siempre: ¿Cómo, pues, dices tú que es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del Hombre?
la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos, y sentándole a su diestra en los [lugares] celestiales,
el único que tiene inmortalidad, y habita en luz inaccesible; a quien ningún hombre ha visto ni puede ver. A Él [sea] honra y poder sempiterno. Amén.
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios.
y en medio de los siete candeleros, a [uno] semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.
Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del Hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.