Porque, ¿qué es toda carne, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros <I>la oímos</I> , y viva?
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TSK · Daniel 6:26
مراجع Treasury of Scripture Knowledge في Sagradas.
Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; pues este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha deshonrado al ejército del Dios viviente.
Artajerjes, rey de los reyes, a Esdras sacerdote, escriba perfecto de la ley del Dios del cielo y a Cheenet:
El SEÑOR preside en el diluvio, y se asentó el SEÑOR por rey para siempre.
¶ El SEÑOR reina, temblarán los pueblos; el que está sentado sobre los querubines <I>reina</I> , se conmoverá la tierra.
<I>Lámed</I> para notificar a los hijos de Adán sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino.
La multitud del señorío, y la paz, no tendrán término sobre el trono de David, y sobre su Reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora <I>y</I> para siempre. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto.
Mas el SEÑOR Dios es la Verdad; él mismo <I>es</I> Dios Vivo y Rey Eterno; de su ira tiembla la tierra, y los gentiles no pueden sufrir su furor.
Por mí, pues, se pone decreto, que todo pueblo, nación, o lengua, que dijere blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac, y Abed-nego, sea descuartizado, y su casa sea puesta por muladar; por cuanto no hay otro dios que pueda librar como éste.
¶ Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi sentido me fue vuelto; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre; porque su señorío <I>es</I> sempiterno, y su Reino por todas las edades.
Y le dio señorío, y gloria, y reino; y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron; su señorío, señorío eterno, que no será transitorio, y su Reino que no se corromperá.
Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar, que ni se puede medir ni contar. Y será, que donde se les decía: Vosotros no <I>sois</I> mi pueblo, les sea dicho: Hijos del Dios Viviente.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el Reino, y la potencia, y la gloria, por <I>todos</I> los siglos. Amén.
Mas os enseñaré a quién temáis: temed a aquel que después de ser matado, tiene potestad de echar en el quemadero; así os digo: a éste temed.
Y será, que en el lugar donde les fue dicho: Vosotros no <I>sois</I> pueblo mío; allí serán llamados hijos del Dios viviente.
En lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento,
Toda buena dádiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las lumbres, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
Y los cuatro animales decían: Amén. Y los veinticuatro ancianos cayeron <I>sobre sus rostros</I> , y adoraron al que vive para siempre jamás.