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TSK · Marcos 7:21

مراجع Treasury of Scripture Knowledge في Sagradas.

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Y vio el SEÑOR que la malicia de los hombres <I>era</I> mucha sobre la tierra, y <I>que</I> todo el intento de los pensamientos del corazón de ellos ciertamente <I>era</I> malo todo el tiempo.

Job 14:4 TSK

¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.

Job 25:4 TSK

¿Cómo pues se justificará el hombre con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?

Todos declinaron, juntamente, se han corrompido; no <I>hay</I> quien haga bien, no <I>hay</I> ni siquiera uno.

Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían dañado; no <I>hay</I> quien haga bien, no <I>hay</I> ni aun uno.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.

Sus pies corren al mal, y se apresuran para derramar sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento son sus caminos.

Engañoso <I>es</I> el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Mateo 9:4 TSK

Y viendo Jesús sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis malas cosas en vuestros corazones?

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque limpiáis lo que está de fuera del vaso o del plato; mas por dentro están llenos de robo y de incontinencia.

Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? Y vendida, ¿no estaba en tu potestad? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.

Porque mientras éramos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando a muerte.

por cuanto la prudencia de la carne <I>es</I> enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede.

Tito 3:3 TSK

Porque también éramos nosotros locos en otro tiempo, rebeldes, errados, sirviendo a <I>las</I> concupiscencias y <I>los</I> deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciéndonos los unos a los otros.

¿vosotros no juzgáis en vosotros mismos, y sois hechos jueces de pensamientos malos?

para que ya el tiempo que queda en <I>la</I> carne, viva, no a las concupiscencias de los hombres, sino a la voluntad de Dios.