Hora actual
Tercera Hora - Tercia
Recordamos a Cristo ante Pilato, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo que renueva nuestros corazones.
Introducción a cada Hora
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
Un solo Dios. Amén.
Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
EL PADRE NUESTRO
Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Oración de Acción de Gracias
Demos gracias al Hacedor de los bienes, el Dios misericordioso, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, porque nos ha cubierto, nos ha ayudado, nos ha guardado, nos ha recibido para Sí, se ha compadecido de nosotros, nos ha sostenido y nos ha traído hasta esta hora. También le pedimos que nos guarde en este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz. El Señor nuestro Dios Omnipotente.
Oh Señor Dios Omnipotente, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, te damos gracias en toda circunstancia, por todo y en todo, porque nos has cubierto, nos has ayudado, nos has guardado, nos has recibido para Ti, te has compadecido de nosotros, nos has sostenido y nos has traído hasta esta hora.
Por ello te pedimos y suplicamos por Tu bondad, oh Amante de la humanidad: concédenos completar este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz con Tu temor. Toda envidia, toda tentación, toda obra de Satanás, la conjura de los hombres malvados y el levantamiento de los enemigos, visibles e invisibles, quítalos de nosotros, de todo Tu pueblo y de este Tu lugar santo. En cuanto a las cosas buenas y provechosas, concédenoslas. Porque Tú nos diste la autoridad para hollar serpientes y escorpiones y sobre toda la potencia del enemigo. Y no nos metas en tentación, sino líbranos del maligno.
Por la gracia, las misericordias y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo; por Él, la gloria, el honor, el poder y la adoración son debidos a Ti, con Él y con el Espíritu Santo vivificador, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
SALMO 50
Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.
Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.
Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.
Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)
Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.
Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.
¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.
E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,
Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?
Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.
Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.
El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.
Comienzo de la Oración
Himno de la Tercera Hora de este día bendito; lo ofrezco a Cristo, mi Rey y mi Dios, y le ruego que me perdone mis pecados.
SALMO 19
Al Músico principal: Salmo de David. LOS cielos cuentan la gloria de Dios, Y la expansión denuncia la obra de sus manos.
El un día emite palabra al otro día, Y la una noche á la otra noche declara sabiduría.
No hay dicho, ni palabras, Ni es oída su voz.
Por toda la tierra salió su hilo, Y al cabo del mundo sus palabras. En ellos puso tabernáculo para el sol.
Y él, como un novio que sale de su tálamo, Alégrase cual gigante para correr el camino.
Del un cabo de los cielos es su salida, Y su giro hasta la extremidad de ellos: Y no hay quien se esconda de su calor.
La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: El testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño.
Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: El precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos.
El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.
Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.
Tu siervo es además amonestado con ellos: En guardarlos hay grande galardón.
Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos.
Detén asimismo á tu siervo de las soberbias; Que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión.
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío
SALMO 22
Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar Salmo de David. DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.
Tú empero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.
Clamaron á ti, y fueron librados: Esperaron en ti, y no se avergonzaron.
Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
Remítese á Jehová, líbrelo; Sálvele, puesto que en él se complacía.
Empero tú eres el que me sacó del vientre, El que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
Sobre ti fuí echado desde la matriz: Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.
Hanme rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.
Abrieron sobre mí su boca, Como león rapante y rugiente.
Heme escurrido como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón fué como cera, Desliéndose en medio de mis entrañas.
Secóse como un tiesto mi vigor, Y mi lengua se pegó á mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte.
Porque perros me han rodeado, Hame cercado cuadrilla de malignos: Horadaron mis manos y mis pies.
Contar puedo todos mis huesos; Ellos miran, considéranme.
Partieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
Mas tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
Libra de la espada mi alma; Del poder del perro mi única.
Sálvame de la boca del león, Y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
Anunciaré tu nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.
Los que teméis á Jehová, alabadle; Glorificadle, simiente toda de Jacob; Y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó á él, oyóle.
De ti será mi alabanza en la grande congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.
Comerán los pobres, y serán saciados: Alabarán á Jehová los que le buscan: Vivirá vuestro corazón para siempre.
Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; Y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
Porque de Jehová es el reino; Y él se enseñoreará de las gentes.
Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: Postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, Si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
La posteridad le servirá; Será ella contada por una generación de Jehová.
Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, Su justicia que él hizo.
SALMO 23
Salmo de David. JEHOVA es mi pastor; nada me faltará.
En lugares de delicados pastos me hará yacer: Junto á aguas de reposo me pastoreará.
Confortará mi alma; Guiárame por sendas de justicia por amor de su nombre.
Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores: Ungiste mi cabeza con aceite: mi copa está rebosando.
Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
SALMO 25
Salmo de David. A TI, oh Jehová, levantaré mi alma.
Dios mío, en ti confío; No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.
Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será confundido: Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; Enséñame tus sendas.
Encamíname en tu verdad, y enséñame; Porque tú eres el Dios de mi salud: En ti he esperado todo el día.
Acuérdate, oh Jehová, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, Que son perpetuas.
De los pecados de mi mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; Conforme á tu misericordia acuérdate de mí, Por tu bondad, oh Jehová.
Bueno y recto es Jehová: Por tanto él enseñará á los pecadores el camino.
Encaminará á los humildes por el juicio, Y enseñará á los mansos su carrera.
Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
Por amor de tu nombre, oh Jehová, Perdonarás también mi pecado; porque es grande.
¿Quién es el hombre que teme á Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger.
Su alma reposará en el bien, Y su simiente heredará la tierra.
El secreto de Jehová es para los que le temen; Y á ellos hará conocer su alianza.
Mis ojos están siempre hacia Jehová; Porque él sacará mis pies de la red.
Mírame, y ten misericordia de mí; Porque estoy solo y afligido.
Las angustias de mi corazón se han aumentado: Sácame de mis congojas.
Mira mi aflicción y mi trabajo: Y perdona todos mis pecados.
Mira mis enemigos, que se han multiplicado, Y con odio violento me aborrecen.
Guarda mi alma, y líbrame: No sea yo avergonzado, porque en ti confié.
Integridad y rectitud me guarden; Porque en ti he esperado.
Redime, oh Dios, á Israel De todas sus angustias.
SALMO 28
Salmo de David. A TI clamaré, oh Jehová, Fortaleza mía: no te desentiendas de mí; Porque no sea yo, dejándome tú, Semejante á los que descienden al sepulcro.
Oye la voz de mis ruegos cuando clamo á ti, Cuando alzo mis manos hacia el templo de tu santidad.
No me arrebates á una con los malos, Y con los que hacen iniquidad: Los cuales hablan paz con sus prójimos, Y la maldad está en su corazón.
Dales conforme á su obra, y conforme á la malicia de sus hechos: Dales conforme á la obra de sus manos, Dales su paga.
Porque no atendieron á las obras de Jehová, Ni al hecho de sus manos, Derribarálos, y no los edificará.
Bendito Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos.
Jehová es mi fortaleza y mi escudo: En él esperó mi corazón, y fuí ayudado; Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi canción le alabaré.
Jehová es su fuerza, Y la fortaleza de las saludes de su ungido.
Salva á tu pueblo, y bendice á tu heredad; Y pastoréalos y ensálzalos para siempre.
SALMO 29
Salmo de David. DAD á Jehová, oh hijos de fuertes, Dad á Jehová la gloria y la fortaleza.
Dad á Jehová la gloria debida á su nombre: Humillaos á Jehová en el glorioso santuario.
Voz de Jehová sobre las aguas: Hizo tronar el Dios de gloria: Jehová sobre las muchas aguas.
Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria.
Voz de Jehová que quebranta los cedros; Y quebrantó Jehová los cedros del Líbano.
E hízolos saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.
Voz de Jehová que derrama llamas de fuego.
Voz de Jehová que hará temblar el desierto; Hará temblar Jehová el desierto de Cades.
Voz de Jehová que hará estar de parto á las ciervas, Y desnudará la breñas: Y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
Jehová preside en el diluvio, Y asentóse Jehová por rey para siempre.
Jehová dará fortaleza á su pueblo: Jehová bendecirá á su pueblo en paz. Salmo de David.
SALMO 33
ALEGRAOS, justos, en Jehová: A los rectos es hermosa la alabanza.
Celebrad á Jehová con arpa: Cantadle con salterio y decacordio.
Cantadle canción nueva: Hacedlo bien tañendo con júbilo.
Porque recta es la palabra de Jehová, Y toda su obra con verdad hecha.
El ama justicia y juicio: De la misericordia de Jehová está llena la tierra.
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el espíritu de su boca.
El junta como en un montón las aguas de la mar: El pone en depósitos los abismos.
Tema á Jehová toda la tierra: Teman de él todos los habitadores del mundo.
Porque él dijo, y fué hecho; El mandó, y existió.
Jehová hace nulo el consejo de las gentes, Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
El consejo de Jehová permanecerá para siempre; Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
Bienaventurada la gente de que Jehová es su Dios; El pueblo á quien escogió por heredad para sí.
Desde los cielos miró Jehová; Vió á todos los hijos de los hombres:
Desde la morada de su asiento miró Sobre todos los moradores de la tierra.
El formó el corazón de todos ellos; El considera todas sus obras.
El rey no es salvo con la multitud del ejército: No escapa el valiente por la mucha fuerza.
Vanidad es el caballo para salvarse: Por la grandeza de su fuerza no librará.
He aquí, el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los que esperan en su misericordia;
Para librar sus almas de la muerte, Y para darles vida en el hambre.
Nuestra alma esperó á Jehová; Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, Porque en su santo nombre hemos confiado.
Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Como esperamos en ti.
SALMO 40
Al Músico principal: Salmo de David. RESIGNADAMENTE esperé á Jehová, E inclinóse á mí, y oyó mi clamor.
E hízome sacar de un lago de miseria, del lodo cenagoso; Y puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
Puso luego en mi boca canción nueva, alabanza á nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y esperarán en Jehová.
Bienaventurado el hombre que puso á Jehová por su confianza, Y no mira á los soberbios, ni á los que declinan á la mentira.
Aumentado has tú, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No te los podremos contar: Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enarrados.
Sacrificio y presente no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado.
Entonces dije: He aquí, vengo; En el envoltorio del libro está escrito de mí:
El hacer tu voluntad, Dios mío, hame agradado; Y tu ley está en medio de mis entrañas.
Anunciado he justicia en grande congregación: He aquí no detuve mis labios, Jehová, tú lo sabes.
No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: Tu verdad y tu salvación he dicho: No oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso.
Tú, Jehová, no apartes de mí tus misericordias: Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
Porque me han cercado males hasta no haber cuento: Hanme comprendido mis maldades, y no puedo levantar la vista: Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falta.
Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate á socorrerme.
Sean avergonzados y confusos á una Los que buscan mi vida para cortarla: Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean.
Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: Ea, ea!
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; Y digan siempre los que aman tu salud: Jehová sea ensalzado.
Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará de mí: Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.
SALMO 42
Al Músico principal: Masquil á los hijos de Coré. COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia.
Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
De día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su canción será conmigo, Y oración al Dios de mi vida.
Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
SALMO 44
Al Músico principal: de los hijos de Coré: Masquil. OH Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
Tú con tu mano echaste las gentes, y los plantaste á ellos; Afligiste los pueblos, y los arrojaste.
Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.
Tú, oh Dios, eres mi rey: Manda saludes á Jacob.
Por medio de ti sacudiremos á nuestros enemigos: En tu nombre atropellaremos á nuestros adversarios.
Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará.
Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado á los que nos aborrecían.
En Dios nos gloriaremos todo tiempo, Y para siempre loaremos tu nombre. (Selah.)
Empero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales en nuestros ejércitos.
Nos hiciste retroceder del enemigo, Y saqueáron nos para sí los que nos aborrecían.
Pusístenos como á ovejas para comida, Y esparcístenos entre las gentes.
Has vendido tu pueblo de balde, Y no pujaste en sus precios.
Pusístenos por vergüenza á nuestros vecinos, Por escarnio y por burla á los que nos rodean.
Pusístenos por proverbio entre las gentes, Por movimiento de cabeza en los pueblos.
Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y cúbreme la confusión de mi rostro,
Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del que se venga.
Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti; Y no hemos faltado á tu pacto.
No se ha vuelto atrás nuestro corazón, Ni tampoco se han apartado nuestros pasos de tus caminos.
Cuando nos quebrantaste en el lugar de los dragones, Y nos cubriste con sombra de muerte,
Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos á dios ajeno,
¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.
Empero por tu causa nos matan cada día; Somos tenidos como ovejas para el matadero.
Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
¿Por qué escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo: Nuestro vientre está pegado con la tierra.
Levántate para ayudarnos, Y redímenos por tu misericordia.
SALMO 45
Al Músico principal: sobre Sosannim: para los hijos de Coré: Masquil: Canción de amores. REBOSA mi corazón palabra buena: Refiero yo al Rey mis obras: Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
Haste hermoseado más que los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios: Por tanto Dios te ha bendecido para siempre.
Cíñete tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad.
Y en tu gloria sé prosperado: Cabalga sobre palabra de verdad, y de humildad, y de justicia; Y tu diestra te enseñará cosas terribles.
Tus saetas agudas Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del Rey.
Tu trono, oh Dios, eterno y para siempre: Vara de justicia la vara de tu reino.
Amaste la justicia y aborreciste la maldad: Por tanto te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de gozo sobre tus compañeros.
Mirra, áloe, y casia exhalan todos tus vestidos: En estancias de marfil te han recreado.
Hijas de reyes entre tus ilustres: Está la reina á tu diestra con oro de Ophir.
Oye, hija, y mira, é inclina tu oído; Y olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
Y deseará el rey tu hermosura: E inclínate á él, porque él es tu Señor.
Y las hijas de Tiro vendrán con presente; Implorarán tu favor los ricos del pueblo.
Toda ilustre es de dentro la hija del rey: De brocado de oro es su vestido.
Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes en pos de ella: Sus compañeras serán traídas á ti.
Serán traídas con alegría y gozo: Entrarán en el palacio del rey.
En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra.
Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones: Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
SALMO 46
Al Músico principal: de los hijos de Coré: Salmo sobre Alamoth. DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
Bramarán, turbaránse sus aguas; Temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altísimo.
Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Dió él su voz, derritióse la tierra.
Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra.
Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
la Sección / Tropar
Tu Espíritu Santo, oh Señor, que enviaste sobre Tus santos discípulos y Tus honrados apóstoles en la tercera hora, no lo apartes de nosotros, oh Bueno, sino renuévalo en nuestras entrañas. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto en mis entrañas. No me eches de delante de Tu rostro, y Tu Espíritu Santo no lo apartes de mí. (ذوكصابتري كيه إيو كي آجيو ابنيفماتي Δόξα Πατρί καὶ Υἱῷ καὶ Ἁγίῳ Πνεύματι - Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).
Oh Señor, que enviaste Tu Santo Espíritu sobre Tus santos discípulos y Tus honrados apóstoles en la tercera hora, no lo apartes de nosotros, oh Bueno. Sino que te pedimos que lo renueves en nuestras entrañas, oh Señor nuestro Jesucristo, Hijo de Dios, el Verbo: un Espíritu recto y vivificador, el Espíritu de profecía y de castidad, el Espíritu de santidad, de justicia y de autoridad, oh Tú, Omnipotente, pues Tú eres el resplandor de nuestras almas. Tú que iluminas a todo hombre que viene al mundo, ten piedad de nosotros. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).
Oh Madre de Dios, tú eres la vid verdadera que llevó el Racimo de la Vida. Te rogamos, oh llena de gracia, con los apóstoles, por la salvación de nuestras almas. Bendito sea el Señor nuestro Dios. Bendito sea el Señor día tras día; Él prepara nuestro camino, porque Él es el Dios de nuestra salvación. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).
Oh Rey celestial, Consolador, Espíritu de verdad, que estás presente en todo lugar y lo llenas todo, Tesoro de los bienes y Dador de vida, ven y habita en nosotros; purifícanos de toda inmundicia, oh Bueno, y salva nuestras almas. (ذوكصابتري كيه إيو كي آجيو ابنيفماتي Δόξα Πατρί καὶ Υἱῷ καὶ Ἁγίῳ Πνεύματι - Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).
Como estuviste con Tus discípulos, oh Salvador, y les diste la paz, ven también y está con nosotros, y concédenos Tu paz; sálvanos y salva nuestras almas. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).
Cuando nos ponemos en Tu santo templo, somos contados como si estuviéramos en el cielo. Oh Madre de Dios, tú eres la Puerta del cielo: ábrenos la puerta de la misericordia.
Tenoo oasht emmok o piekhristos nem pekyot en aghathos nem pi epnevma ethowab je akee ak soati emmon nai nan
Te adoramos, oh Cristo, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo, porque has venido y nos has salvado.
1. Tu Santo Espíritu, oh Señor, que enviaste sobre Tus santos discípulos y apóstoles honrados en la tercera hora, no lo apartes de nosotros, oh Bueno, sino renuévalo dentro de nosotros. Crea en mí, oh Dios, un corazón puro, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de Tu presencia, y no apartes de mí Tu Santo Espíritu.
Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
2. Oh Señor que enviaste Tu Santo Espíritu sobre Tus santos discípulos y Tus apóstoles honrados en la tercera hora, no lo apartes de nosotros, oh Bueno; antes bien, te pedimos que lo renueves dentro de nosotros, oh Señor Jesucristo, Hijo de Dios, el Verbo: espíritu firme y vivificador, espíritu de profecía y de castidad, espíritu de santidad, justicia y autoridad; oh Omnipotente, porque Tú eres la luz de nuestras almas. Tú que iluminas a todo hombre que viene a este mundo, ten misericordia de mí.
Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
3. Oh Madre de Dios, tú eres la vid verdadera que llevó el Racimo de Vida; te pedimos a ti, llena de gracia, con los apóstoles, por la salvación de nuestras almas. Bendito es el Señor, nuestro Dios. Bendito sea el Señor día tras día. Él prepara nuestro camino, porque Él es el Dios de nuestra salvación.
Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
4. Oh Rey celestial, Consolador, Espíritu de verdad, que estás en todas partes y lo llenas todo, Tesoro de los bienes y Dador de vida, ven benignamente y habita en nosotros, y purifícanos de toda mancha, oh Bueno, y salva nuestras almas.
Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
5. Así como estuviste con Tus discípulos, oh Salvador, y les diste la paz, ven también benignamente y está con nosotros, y concédenos Tu paz, y sálvanos, y libra nuestras almas.
Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
6. Siempre que estamos de pie en Tu santo santuario, se considera que estamos de pie en el cielo. Oh Madre de Dios, tú eres la puerta del cielo, ábrenos la puerta de la misericordia.
Entonces el orante ora:
Señor, escúchanos, ten misericordia de nosotros y perdona nuestros pecados. Amén.
(Señor, ten piedad) 41 veces
Absolución
Oh Dios de toda consolación y Señor de todo consuelo, que nos confortas siempre con el consuelo de Tu Santo Espíritu, Te damos gracias porque nos has levantado para orar en esta hora santa, en la cual derramaste la gracia de Tu Santo Espíritu abundantemente sobre Tus santos discípulos y Tus honrados y bienaventurados apóstoles, como lenguas de fuego. Te pedimos y suplicamos, oh Amante de la humanidad: recibe en Ti nuestras oraciones, perdona nuestros pecados, envía sobre nosotros la gracia de Tu Santo Espíritu; purifícanos de toda inmundicia de cuerpo y espíritu, y transfiérenos a una conducta espiritual, para que caminemos según el Espíritu y no cumplamos la concupiscencia de la carne. Y haznos dignos de servirte con pureza y justicia todos los días de nuestra vida. Porque a Ti convienen la gloria, el honor y el poder, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos. Amén.
Súplica recitada al final de cada Hora
Ten piedad de nosotros, oh Dios, luego ten piedad de nosotros. Tú que en todo tiempo y a toda hora, en el cielo y en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo nuestro Dios bueno, de gran paciencia, abundante en misericordia y muy compasivo; que amas a los justos y tienes misericordia de los pecadores, de los cuales yo soy el primero; que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; que llamas a todos a la salvación por la promesa de los bienes venideros.
Oh Señor, recibe de nosotros en esta hora y en toda hora nuestras súplicas; endereza nuestra vida, y guíanos a obrar conforme a Tus mandamientos. Santifica nuestras almas, purifica nuestros cuerpos, endereza nuestros pensamientos, limpia nuestras intenciones, sana nuestras enfermedades y perdona nuestros pecados. Líbranos de toda tristeza mala y de la angustia del corazón. Rodéanos con Tus santos ángeles, para que, por su campamento, seamos guardados y guiados, y lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento de Tu gloria inefable e ilimitada; porque Tú eres bendito por los siglos. Amén.
Oh Dios, haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos...