Oraciones Horarias

Hora actual

Novena Hora - Nona

Recordamos la muerte salvadora de Cristo en la cruz y el arrepentimiento del ladrón que pidió ser recordado en Su Reino.

Introducción a cada Hora

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Un solo Dios. Amén.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

EL PADRE NUESTRO

Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Danos hoy nuestro pan cotidiano.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oración de Acción de Gracias

Demos gracias al Hacedor de los bienes, el Dios misericordioso, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, porque nos ha cubierto, nos ha ayudado, nos ha guardado, nos ha recibido para Sí, se ha compadecido de nosotros, nos ha sostenido y nos ha traído hasta esta hora. También le pedimos que nos guarde en este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz. El Señor nuestro Dios Omnipotente.

Oh Señor Dios Omnipotente, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, te damos gracias en toda circunstancia, por todo y en todo, porque nos has cubierto, nos has ayudado, nos has guardado, nos has recibido para Ti, te has compadecido de nosotros, nos has sostenido y nos has traído hasta esta hora.

Por ello te pedimos y suplicamos por Tu bondad, oh Amante de la humanidad: concédenos completar este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz con Tu temor. Toda envidia, toda tentación, toda obra de Satanás, la conjura de los hombres malvados y el levantamiento de los enemigos, visibles e invisibles, quítalos de nosotros, de todo Tu pueblo y de este Tu lugar santo. En cuanto a las cosas buenas y provechosas, concédenoslas. Porque Tú nos diste la autoridad para hollar serpientes y escorpiones y sobre toda la potencia del enemigo. Y no nos metas en tentación, sino líbranos del maligno.

Por la gracia, las misericordias y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo; por Él, la gloria, el honor, el poder y la adoración son debidos a Ti, con Él y con el Espíritu Santo vivificador, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 50

Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.

Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.

Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.

Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)

Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.

No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.

No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.

Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.

Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.

Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.

¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?

Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.

E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.

Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,

Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?

Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.

Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.

Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.

Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.

El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.

Comienzo de la Oración

Himno de la Novena Hora de este día bendito; lo ofrezco a Cristo, mi Rey y mi Dios, y le ruego que me perdone mis pecados.

SALMO 95

VENID, celebremos alegremente á Jehová: Cantemos con júbilo á la roca de nuestra salud.

Lleguemos ante su acatamiento con alabanza; Aclamémosle con cánticos.

Porque Jehová es Dios grande; Y Rey grande sobre todos los dioses.

Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas.

Suya también la mar, pues él la hizo; Y sus manos formaron la seca.

Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro hacedor.

Porque él es nuestro Dios; Nosotros el pueblo de su dehesa, y ovejas de su mano. Si hoy oyereis su voz,

No endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, Como el día de Masa en el desierto;

Donde me tentaron vuestros padres, Probáronme, y vieron mi obra.

Cuarenta años estuve disgustado con la nación, Y dije: Pueblo es que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos.

Por tanto juré en mi furor Que no entrarían en mi reposo.

SALMO 96

CANTAD á Jehová canción nueva; Cantad á Jehová, toda la tierra.

Cantad á Jehová, bendecid su nombre: Anunciad de día en día su salud.

Contad entre las gentes su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.

Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Terrible sobre todos los dioses.

Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: Mas Jehová hizo los cielos.

Alabanza y magnificencia delante de él: Fortaleza y gloria en su santuario.

Dad á Jehová, oh familias de los pueblos, Dad á Jehová la gloria y la fortaleza.

Dad á Jehová la honra debida á su nombre: Tomad presentes, y venid á sus atrios.

Encorvaos á Jehová en la hermosura de su santuario: Temed delante de él, toda la tierra.

Decid en las gentes: Jehová reinó, También afirmó el mundo, no será conmovido: Juzgará á los pueblos en justicia.

Alégrense los cielos, y gócese la tierra: Brame la mar y su plenitud.

Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento.

Delante de Jehová que vino: Porque vino á juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y á los pueblos con su verdad.

SALMO 97

JEHOVA reinó: regocíjese la tierra: Alégrense las muchas islas.

Nube y oscuridad alrededor de él: Justicia y juicio son el asiento de su trono.

Fuego irá delante de él, Y abrasará en derredor sus enemigos.

Sus relámpagos alumbraron el mundo: La tierra vió, y estremecióse.

Los montes se derritieron como cera delante de Jehová, Delante del Señor de toda la tierra.

Los cielos denunciaron su justicia, Y todos los pueblos vieron su gloria.

Avergüéncense todos los que sirven á las imágenes de talla, Los que se alaban de los ídolos: Los dioses todos á él se encorven.

Oyó Sión, y alegróse; Y las hijas de Judá, Oh Jehová, se gozaron por tus juicios.

Porque tú, Jehová, eres alto sobre toda la tierra: Eres muy ensalzado sobre todos los dioses.

Los que á Jehová amáis, aborreced el mal: Guarda él las almas de sus santos; De mano de los impíos los libra.

Luz está sembrada para el justo, Y alegría para los rectos de corazón.

Alegraos, justos, en Jehová: Y alabad la memoria de su santidad.

SALMO 98

Salmo. CANTAD á Jehová canción nueva; Porque ha hecho maravillas: Su diestra lo ha salvado, y su santo brazo.

Jehová ha hecho notoria su salud: En ojos de las gentes ha descubierto su justicia.

Hase acordado de su misericordia y de su verdad para con la casa de Israel: Todos los términos de la tierra han visto la salud de nuestro Dios.

Cantad alegres á Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y salmead.

Salmead á Jehová con arpa; Con arpa y voz de cántico.

Aclamad con trompetas y sonidos De bocina delante del rey Jehová.

Brame la mar y su plenitud; El mundo y los que en él habitan;

Los ríos batan las manos; Los montes todos hagan regocijo,

Delante de Jehová; porque vino á juzgar la tierra: Juzgará al mundo con justicia, Y á los pueblos con rectitud.

SALMO 99

JEHOVA reinó, temblarán los pueblos: El está sentado sobre los querubines, conmoveráse la tierra.

Jehová en Sión es grande, Y ensalzado sobre todos los pueblos.

Alaben tu nombre grande y tremendo: El es santo.

Y la gloria del rey ama el juicio: Tú confirmas la rectitud; Tú has hecho en Jacob juicio y justicia.

Ensalzad á Jehová nuestro Dios, Y encorvaos al estrado de sus pies: El es santo.

Moisés y Aarón entre sus sacerdotes, Y Samuel entre los que invocaron su nombre; Invocaban á Jehová, y él les respondía.

En columna de nube hablaba con ellos: Guardaban sus testimonios, y el estatuto que les había dado.

Jehová Dios nuestro, tú les respondías: Tú les fuiste un Dios perdonador, Y vengador de sus obras.

Ensalzad á Jehová nuestro Dios, Y encorvaos al monte de su santidad; Porque Jehová nuestro Dios es santo.

SALMO 100

Salmo de alabanza. CANTAD alegres á Dios, habitantes de toda la tierra.

Servid á Jehová con alegría: Venid ante su acatamiento con regocijo.

Reconoced que Jehová él es Dios: El nos hizo, y no nosotros á nosotros mismos. Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Entrad por sus puertas con reconocimiento, Por sus atrios con alabanza: Alabadle, bendecid su nombre.

Porque Jehová es bueno: para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

SALMO 109

Al Músico principal: Salmo de David. OH Dios de mi alabanza, no calles;

Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí: Han hablado de mí con lengua mentirosa,

Y con palabras de odio me rodearon; Y pelearon contra mí sin causa.

En pago de mi amor me han sido adversarios: Mas yo oraba.

Y pusieron contra mí mal por bien, Y odio por amor.

Pon sobre él al impío: Y Satán esté á su diestra.

Cuando fuere juzgado, salga impío; Y su oración sea para pecado.

Sean sus días pocos: Tome otro su oficio.

Sean sus hijos huérfanos, Y su mujer viuda.

Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.

Enrede el acreedor todo lo que tiene, Y extraños saqueen su trabajo.

No tenga quien le haga misericordia; Ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.

Su posteridad sea talada; En segunda generación sea raído su nombre.

Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado.

Estén siempre delante de Jehová, Y él corte de la tierra su memoria.

Por cuanto no se acordo de hacer misericordia, Y persiguió al hombre afligido y menesteroso Y quebrantado de corazón, para matar lo.

Y amó la maldición, y vínole; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.

Y vistióse de maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos.

Séale como vestido con que se cubra, Y en lugar de cinto con que se ciña siempre.

Este sea el pago de parte de Jehová de los que me calumnian, Y de los que hablan mal contra mi alma.

Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: Líbrame, porque tu misericordia es buena.

Porque yo estoy afligido y necesitado; Y mi corazón está herido dentro de mí.

Voime como la sombra cuando declina; Soy sacudido como langosta.

Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, Y mi carne desfallecida por falta de gordura.

Yo he sido para ellos objeto de oprobio; Mirábanme, y meneaban su cabeza.

Ayúdame, Jehová Dios mío: Sálvame conforme á tu misericordia.

Y entiendan que ésta es tu mano; Que tú, Jehová, has hecho esto.

Maldigan ellos, y bendice tú: Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.

Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; Y sean cubiertos de su confusión como con manto.

Yo alabaré á Jehová en gran manera con mi boca, Y le loaré en medio de muchos.

Porque él se pondrá á la diestra del pobre, Para librar su alma de los que le juzgan.

SALMO 110

Salmo de David. JEHOVA dijo á mi Señor: Siéntate á mi diestra, En tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies.

La vara de tu fortaleza enviará Jehová desde Sión: Domina en medio de tus enemigos.

Tu pueblo serálo de buena voluntad en el día de tu poder, En la hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, Tienes tú el rocío de tu juventud.

Juró Jehová, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melchîsedech.

El Señor á tu diestra Herirá á los reyes en el día de su furor:

Juzgará en las gentes, Llenará las de cadáveres: Herirá las cabezas en muchas tierras.

Del arroyo beberá en el camino: Por lo cual levantará cabeza.

SALMO 111

Aleluya. ALABARÉ á Jehová con todo el corazón, En la compañía y congregación de los rectos.

Grandes son las obras de Jehová; Buscadas de todos los que las quieren.

Gloria y hermosura es su obra; Y su justicia permanece para siempre.

Hizo memorables sus maravillas: Clemente y misericordioso es Jehová.

Dió mantenimiento á los que le temen; Para siempre se acordará de su pacto.

El poder de sus obras anunció á su pueblo, Dándole la heredad de las gentes.

Las obras de sus manos son verdad y juicio: Fieles son todos sus mandamientos;

Afirmados por siglo de siglo, Hechos en verdad y en rectitud.

Redención ha enviado á su pueblo; Para siempre ha ordenado su pacto: Santo y terrible es su nombre.

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová: Buen entendimiento tienen cuantos ponen aquéllos por obra: Su loor permanece para siempre.

SALMO 112

Aleluya. BIENAVENTURADO el hombre que teme á Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.

Su simiente será poderosa en la tierra: La generación de los rectos será bendita.

Hacienda y riquezas hay en su casa; Y su justicia permanece para siempre.

Resplandeció en las tinieblas luz á los rectos: Es clemente, y misericordioso, y justo.

El hombre de bien tiene misericordia y presta; Gobierna sus cosas con juicio.

Por lo cual no resbalará para siempre: En memoria eterna será el justo.

De mala fama no tendrá temor: Su corazón está apercibido, confiado en Jehová.

Asentado está su corazón, no temerá, Hasta que vea en sus enemigos su deseo.

Esparce, da á los pobres: Su justicia permanece para siempre; Su cuerno será ensalzado en gloria.

Verálo el impío, y se despechará; Crujirá los dientes, y se repudrirá: Perecerá el deseo de los impíos.

SALMO 114

CUANDO salió Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo bárbaro,

Judá fué su consagrada heredad, Israel su señorío.

La mar vió, y huyó; El Jordán se volvió atrás.

Los montes saltaron como carneros: Los collados como corderitos.

¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?

Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos?

A la presencia del Señor tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob;

El cual tornó la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca.

SALMO 115

NO á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad.

Por qué dirán las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?

Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho.

Sus ídolos son plata y oro, Obra de manos de hombres.

Tienen boca, mas no hablarán; Tienen ojos, mas no verán;

Orejas tienen, mas no oirán; Tienen narices, mas no olerán;

Manos tienen, mas no palparán; Tienen pies, mas no andarán; No hablarán con su garganta.

Como ellos son los que los hacen; Cualquiera que en ellos confía.

Oh Israel, confía en Jehová: El es su ayuda y su escudo.

Casa de Aarón, confiad en Jehová: El es su ayuda y su escudo.

Los que teméis á Jehová, confiad en Jehová: El es su ayuda y su escudo.

Jehová se acordó de nosotros: nos bendecirá: Bendecirá á la casa de Israel; Bendecirá á la casa de Aarón.

Bendecirá á los que temen á Jehová; A chicos y á grandes.

Acrecentará Jehová bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.

Benditos vosotros de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

Los cielos son los cielos de Jehová: Y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.

No alabarán los muertos á JAH, Ni cuantos descienden al silencio;

Mas nosotros bendeciremos á JAH, Desde ahora para siempre. Aleluya.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (9:10-17)

Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habían hecho. Y tomándolos, se retiró aparte á un lugar desierto de la ciudad que se llama Bethsaida.

Y como lo entendieron las gentes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba á los que tenían necesidad de cura.

Y el día había comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide á las gentes, para que yendo á las aldeas y heredades de alrededor, procedan á alojarse y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto.

Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos más que cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta compañía.

Y eran como cinco mil hombres. Entonces dijo á sus discípulos: Hacedlos sentar en ranchos, de cincuenta en cincuenta.

Y así lo hicieron, haciéndolos sentar á todos.

Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los bendijo, y partió, y dió á sus discípulos para que pusiesen delante de las gentes.

Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobró, doce cestos de pedazos.

Tenoo oasht emmok o piekhristos nem pekyot en aghathos nem pi epnevma ethowab je akee ak soati emmon nai nan

Te adoramos, oh Cristo, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo, porque has venido y nos has salvado.

1. Oh Tú, que gustaste la muerte en la carne en la hora novena por nosotros, los pecadores, da muerte a nuestras concupiscencias carnales, oh Cristo, Dios nuestro, y líbranos. Acérquese mi súplica delante de Ti, oh Señor; según Tu palabra, dame entendimiento. Venga mi petición ante Tu presencia; según Tu palabra, vivifícame.

Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

2. Oh Tú, que encomendaste el espíritu en las manos del Padre cuando estabas colgado en la cruz, en la hora novena, e introdujiste en el Paraíso al ladrón que fue crucificado contigo: no me descuides, oh Bueno, ni me rechaces a mí, el perdido; sino santifica mi alma e ilumina mi entendimiento, y concédeme ser partícipe de la gracia de Tus misterios vivificadores; para que, al gustar de Tus bondades, te ofrezca alabanza sin tibieza, anhelando Tu esplendor sobre todas las cosas, oh Cristo nuestro Señor, y líbranos.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

3. Oh Tú, que por nosotros naciste de la Virgen y soportaste la crucifixión, oh Bueno, y aboliste la muerte con Tu muerte, y manifestaste la resurrección con Tu resurrección, oh Dios, no apartes Tu rostro de aquellos a quienes creaste con Tus propias manos, sino manifiesta, oh Bueno, Tu amor por la humanidad. Acepta de Tu madre una intercesión por nosotros. Salva, oh Salvador, a un pueblo humilde. No nos dejes hasta el fin y no nos abandones para siempre. No rompas Tu alianza, y no apartes de nosotros Tu misericordia, por Abraham, Tu amado, Isaac, Tu siervo, e Israel, Tu santo.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

4. Cuando el ladrón vio al Príncipe de la Vida colgado en la cruz, dijo: “Si el que fue crucificado con nosotros no hubiera sido Dios encarnado, el sol no habría ocultado sus rayos, ni la tierra habría temblado estremeciéndose. Pero Tú, oh Omnipotente que todo lo soportas, acuérdate de mí, Señor, cuando vengas en Tu Reino”.

Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

5. Tú, que aceptaste la confesión del ladrón en la cruz, acéptanos también a nosotros, oh Bueno; que por nuestros pecados merecemos la sentencia de muerte. Todos confesamos nuestros pecados con él, y reconociendo Tu divinidad, clamamos con él diciendo: “Acuérdate de nosotros, Señor, cuando vengas en Tu Reino”.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

6. Cuando la madre vio al Cordero y Pastor, el Salvador del mundo, colgado en la Cruz, dijo llorando: “El mundo se regocija al recibir la salvación, mientras mi corazón arde al contemplar Tu crucifixión, que soportas por todos, Hijo mío y Dios mío”.

Entonces el orante ora:

Señor, escúchanos, ten misericordia de nosotros y perdona nuestros pecados. Amén.

(Señor, ten piedad) 41 veces

Absolución

Oh Dios, Padre de nuestro Señor y Dios y Salvador Jesucristo, quien por Su manifestación nos salvó y nos libró de la esclavitud del enemigo; te pedimos por Su Nombre bendito y grande: traslada nuestras mentes de la preocupación mundana y de los deseos carnales al recuerdo de Tus juicios celestiales; perfecciona en nosotros Tu amor por la humanidad, oh Bueno. Y que nuestras oraciones en todo tiempo, y la oración de esta novena hora, sean aceptas ante Ti. Concédenos andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados, para que, cuando salgamos de este cuerpo, seamos contados con los que se inclinan dignamente ante las Pasiones de Tu Hijo Unigénito Jesucristo nuestro Señor, y alcancemos misericordia, el perdón de nuestros pecados y la salvación con las filas de los santos que verdaderamente Te agradaron desde la eternidad y para siempre.

Oh Dios, anula de nosotros todo poder del adversario y todas sus huestes malignas, como Tu Hijo Unigénito los aplastó por la fuerza de Su cruz vivificadora. Recíbenos a Ti, oh Señor Jesucristo, como recibiste al ladrón de la derecha cuando estabas colgado en el madero de la cruz. Ilumínanos como iluminaste a los que estaban en la oscuridad del Hades. Devuélvenos a todos al Paraíso de las delicias, porque Tú, oh Señor, eres bendito. Y a Ti convienen, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo, la gloria, el honor, el poder, la potestad y la adoración por los siglos. Amén.

Súplica recitada al final de cada Hora

Ten piedad de nosotros, oh Dios, luego ten piedad de nosotros. Tú que en todo tiempo y a toda hora, en el cielo y en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo nuestro Dios bueno, de gran paciencia, abundante en misericordia y muy compasivo; que amas a los justos y tienes misericordia de los pecadores, de los cuales yo soy el primero; que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; que llamas a todos a la salvación por la promesa de los bienes venideros.

Oh Señor, recibe de nosotros en esta hora y en toda hora nuestras súplicas; endereza nuestra vida, y guíanos a obrar conforme a Tus mandamientos. Santifica nuestras almas, purifica nuestros cuerpos, endereza nuestros pensamientos, limpia nuestras intenciones, sana nuestras enfermedades y perdona nuestros pecados. Líbranos de toda tristeza mala y de la angustia del corazón. Rodéanos con Tus santos ángeles, para que, por su campamento, seamos guardados y guiados, y lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento de Tu gloria inefable e ilimitada; porque Tú eres bendito por los siglos. Amén.

Oh Dios, haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos