Oraciones Horarias

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Vísperas - Undécima Hora

Al atardecer damos gracias por la protección de Dios y confesamos nuestros pecados con esperanza en Su misericordia.

Introducción a cada Hora

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Un solo Dios. Amén.

Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

EL PADRE NUESTRO

Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Danos hoy nuestro pan cotidiano.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Oración de Acción de Gracias

Demos gracias al Hacedor de los bienes, el Dios misericordioso, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, porque nos ha cubierto, nos ha ayudado, nos ha guardado, nos ha recibido para Sí, se ha compadecido de nosotros, nos ha sostenido y nos ha traído hasta esta hora. También le pedimos que nos guarde en este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz. El Señor nuestro Dios Omnipotente.

Oh Señor Dios Omnipotente, Padre de nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo, te damos gracias en toda circunstancia, por todo y en todo, porque nos has cubierto, nos has ayudado, nos has guardado, nos has recibido para Ti, te has compadecido de nosotros, nos has sostenido y nos has traído hasta esta hora.

Por ello te pedimos y suplicamos por Tu bondad, oh Amante de la humanidad: concédenos completar este día santo y todos los días de nuestra vida en perfecta paz con Tu temor. Toda envidia, toda tentación, toda obra de Satanás, la conjura de los hombres malvados y el levantamiento de los enemigos, visibles e invisibles, quítalos de nosotros, de todo Tu pueblo y de este Tu lugar santo. En cuanto a las cosas buenas y provechosas, concédenoslas. Porque Tú nos diste la autoridad para hollar serpientes y escorpiones y sobre toda la potencia del enemigo. Y no nos metas en tentación, sino líbranos del maligno.

Por la gracia, las misericordias y el amor a la humanidad de Tu Hijo Unigénito, nuestro Señor, Dios y Salvador Jesucristo; por Él, la gloria, el honor, el poder y la adoración son debidos a Ti, con Él y con el Espíritu Santo vivificador, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

SALMO 50

Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.

Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.

Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.

Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)

Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.

No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.

No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.

Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.

Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.

Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.

¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?

Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.

E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.

Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,

Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?

Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.

Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.

Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.

Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.

El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.

Comienzo de la Oración

Himno de Vísperas benditas; lo ofrezco a Cristo, mi Rey y mi Dios, y le ruego que me perdone mis pecados

SALMO 116

AMO á Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas.

Porque ha inclinado á mí su oído, Invocaré le por tanto en todos mis días.

Rodeáronme los dolores de la muerte, Me encontraron las angustias del sepulcro: Angustia y dolor había yo hallado.

Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma.

Clemente es Jehová y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios.

Jehová guarda á los sinceros: Estaba yo postrado, y salvóme.

Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; Porque Jehová te ha hecho bien.

Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de desbarrar.

Andaré delante de Jehová En la tierra de los vivientes.

Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera.

Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.

¿Qué pagaré á Jehová Por todos sus beneficios para conmigo?

Tomaré la copa de la salud, E invocaré el nombre de Jehová.

Ahora pagaré mis votos á Jehová Delante de todo su pueblo.

Estimada es en los ojos de Jehová La muerte de sus santos.

Oh Jehová, que yo soy tu siervo, Yo tu siervo, hijo de tu sierva: Rompiste mis prisiones.

Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de Jehová.

A Jehová pagaré ahora mis votos Delante de todo su pueblo;

En los atrios de la casa de Jehová, En medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.

SALMO 117

ALABAD á Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.

Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; Y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.

SALMO 119

ALEPH. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; Los que andan en la ley de Jehová.

Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan:

Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.

Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.

Ojalá fuesen ordenados mis caminos A observar tus estatutos!

Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese á todos tus mandamientos.

Te alabaré con rectitud de corazón, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia.

Tus estatutos guardaré: No me dejes enteramente.

BETH. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Con todo mi corazón te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos.

En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

Bendito tú, oh Jehová: Enséñame tus estatutos.

Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.

Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza.

En tus mandamientos meditaré, Consideraré tus caminos.

Recrearéme en tus estatutos: No me olvidaré de tus palabras.

GIMEL. Haz bien á tu siervo; que viva Y guarde tu palabra.

Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.

Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de mí tus mandamientos.

Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.

Destruiste á los soberbios malditos, Que se desvían de tus mandamientos.

Aparta de mí oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado.

Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: Mas tu siervo meditaba en tus estatutos.

Pues tus testimonios son mis deleites, Y mis consejeros.

DALETH. Pegóse al polvo mi alma: Vivifícame según tu palabra.

Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos.

Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablaré de tus maravillas.

Deshácese mi alma de ansiedad: Corrobórame según tu palabra.

Aparta de mí camino de mentira; Y hazme la gracia de tu ley.

Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.

Allegádome he á tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences.

Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanchares mi corazón.

HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin.

Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la observaré de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad.

Inclina mi corazón á tus testimonios, Y no á la avaricia.

Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.

Confirma tu palabra á tu siervo, Que te teme.

Quita de mí el oprobio que he temido: Porque buenos son tus juicios.

He aquí yo he codiciado tus mandamientos: Vivifícame en tu justicia.

VAV. Y venga á mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salud, conforme á tu dicho.

Y daré por respuesta á mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.

Y no quites de mi boca en nigún tiempo la palabra de verdad; Porque á tu juicio espero.

Y guardaré tu ley siempre, Por siglo de siglo.

Y andaré en anchura, Porque busqué tus mandamientos.

Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré.

Y deleitaréme en tus mandamientos, Que he amado.

Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos que amé; Y meditaré en tus estatutos.

ZAYIN. Acuérdate de la palabra dada á tu siervo, En la cual me has hecho esperar.

Esta es mi consuelo en mi aflicción: Porque tu dicho me ha vivificado.

Los soberbios se burlaron mucho de mí: Mas no me he apartado de tu ley.

Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y consoléme.

Horror se apoderó de mí, á causa De los impíos que dejan tu ley.

Cánticos me fueron tus estatutos En la mansión de mis peregrinaciones.

Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.

Esto tuve, Porque guardaba tus mandamientos.

JET. Mi porción, oh Jehová, Dije, será guardar tus palabras.

Tu presencia supliqué de todo corazón: Ten misericordia de mí según tu palabra.

Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios.

Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos.

Compañía de impíos me han robado: Mas no me he olvidado de tu ley.

A media noche me levantaba á alabarte Sobre los juicios de tu justicia.

Compañero soy yo de todos los que te temieren Y guardaren tus mandamientos.

De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.

TETH. Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme á tu palabra.

Enséñame bondad de sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído.

Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.

Bueno eres tú, y bienhechor: Enséñame tus estatutos.

Contra mí forjaron mentira los soberbios: Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

Engrasóse el corazón de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado.

Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.

Mejor me es la ley de tu boca, Que millares de oro y plata.

YOD. Tus manos me hicieron y me formaron: Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

Los que te temen, me verán, y se alegrarán; Porque en tu palabra he esperado.

Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, Y que conforme á tu fidelidad me afligiste.

Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme á lo que has dicho á tu siervo.

Vengan á mí tus misericordias, y viva; Porque tu ley es mi deleite.

Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: Yo empero, meditaré en tus mandamientos.

Tórnense á mí los que te temen Y conocen tus testimonios.

Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; Porque no sea yo avergonzado.

KAF. Desfallece mi alma por tu salud, Esperando en tu palabra.

Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

Porque estoy como el odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos.

¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no obran según tu ley.

Todos tus mandamientos son verdad: Sin causa me persiguen; ayúdame.

Casi me han echado por tierra: Mas yo no he dejado tus mandamientos.

Vivifícame conforme á tu misericordia; Y guardaré los testimonios de tu boca.

LAMED. Para siempre, oh Jehová, Permenece tu palabra en los cielos.

Por generación y generación es tu verdad: Tú afirmaste la tierra, y persevera.

Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; Porque todas ellas te sirven.

Si tu ley no hubiese sido mis delicias, Ya en mi aflicción hubiera perecido.

Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; Porque con ellos me has vivificado.

Tuyo soy yo, guárdame; Porque he buscado tus mandamientos.

Los impíos me han aguardado para destruirme: Mas yo entenderé en tus testimonios.

A toda perfección he visto fin: Ancho sobremanera es tu mandamiento.

MEM. ­Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; Porque me son eternos.

Más que todos mis enseñadores he entendido: Porque tus testimonios son mi meditación.

Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos.

De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.

No me aparté de tus juicios; Porque tú me enseñaste.

Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca.

De tus mandamientos he adquirido inteligencia: Por tanto he aborrecido todo camino de mentira.

NUN. Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.

Juré y ratifiqué El guardar los juicios de tu justicia.

Afligido estoy en gran manera: oh Jehová, Vivifícame conforme á tu palabra.

Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y enséñame tus juicios.

De continuo está mi alma en mi mano: Mas no me he olvidado de tu ley.

Pusiéronme lazo los impíos: Empero yo no me desvié de tus mandamientos.

Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; Porque son el gozo de mi corazón.

Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin.

SAMECH. Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley.

Mi escondedero y mi escudo eres tú: En tu palabra he esperado.

Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.

Susténtame conforme á tu palabra, y viviré: Y no me avergüences de mi esperanza.

Sosténme, y seré salvo; Y deleitaréme siempre en tus estatutos.

Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: Porque mentira es su engaño.

Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: Por tanto yo he amado tus testimonios.

Mi carne se ha extremecido por temor de ti; Y de tus juicios tengo miedo.

AIN. Juicio y justicia he hecho; No me dejes á mis opresores.

Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios.

Mis ojos desfallecieron por tu salud, Y por el dicho de tu justicia.

Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos.

Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios.

Tiempo es de hacer, oh Jehová; Disipado han tu ley.

Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro.

Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: Aborrecí todo camino de mentira.

PE. Maravillosos son tus testimonios: Por tanto los ha guardado mi alma.

El principio de tus palabras alumbra; Hace entender á los simples.

Mi boca abrí y suspiré; Porque deseaba tus mandamientos.

Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre.

Ordena mis pasos con tu palabra; Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

Redímeme de la violencia de los hombres; Y guardaré tus mandamientos.

Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; Y enséñame tus estatutos.

Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.

TZADDI. Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.

Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.

Mi celo me ha consumido; Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.

Sumamente acendrada es tu palabra; Y la ama tu siervo.

Pequeño soy yo y desechado; Mas no me he olvidado de tus mandamientos.

Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.

Aflicción y angustia me hallaron: Mas tus mandamientos fueron mis deleites.

Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.

COPH. Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, Y guardaré tus estatutos.

A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.

Anticipéme al alba, y clamé: Esperé en tu palabra.

Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, Para meditar en tus dichos.

Oye mi voz conforme á tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme á tu juicio.

Acercáronse á la maldad los que me persiguen; Alejáronse de tu ley.

Cercano estás tú, oh Jehová; Y todos tus mandamientos son verdad.

Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, Que para siempre los fundaste.

RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; Porque de tu ley no me he olvidado.

Aboga mi causa, y redímeme: Vivifícame con tu dicho.

Lejos está de los impíos la salud; Porque no buscan tus estatutos.

Muchas son tus misericordias, oh Jehová: Vivifícame conforme á tus juicios.

Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; Mas de tus testimonios no me he apartado.

Veía á los prevaricadores, y carcomíame; Porque no guardaban tus palabras.

Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme á tu misericordia.

El principio de tu palabra es verdad; Y eterno es todo juicio de tu justicia.

SIN. Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras.

Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos.

La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo.

Siete veces al día te alabo Sobre los juicios de tu justicia.

Mucha paz tienen los que aman tu ley; Y no hay para ellos tropiezo.

Tu salud he esperado, oh Jehová; Y tus mandamientos he puesto por obra.

Mi alma ha guardado tus testimonios, Y helos amado en gran manera.

Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; Porque todos mis caminos están delante de ti.

TAU. Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová: Dame entendimiento conforme á tu palabra.

Venga mi oración delante de ti: Líbrame conforme á tu dicho.

Mis labios rebosarán alabanza, Cuando me enseñares tus estatutos.

Hablará mi lengua tus dichos; Porque todos tus mandamientos son justicia.

Sea tu mano en mi socorro; Porque tus mandamientos he escogido.

Deseado he tu salud, oh Jehová; Y tu ley es mi delicia.

Viva mi alma y alábete; Y tus juicios me ayuden.

Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

SALMO 120

Cántico gradual. A JEHOVA llamé estando en angustia, Y él me respondió.

Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.

¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?

Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.

Ay de mí, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar!

Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.

Yo soy pacífico: Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.

SALMO 121

Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.

Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.

Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.

El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.

Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.

SALMO 122

Cántico gradual: de David. YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.

Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem;

Jerusalem, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.

Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado á Israel, Para alabar el nombre de Jehová.

Porque allá están las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David.

Pedid la paz de Jerusalem: Sean prosperados los que te aman.

Haya paz en tu antemuro, Y descanso en tus palacios.

Por amor de mis hermanos y mis compañeros Hablaré ahora paz de ti.

A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, Buscaré bien para ti.

SALMO 123

Cántico gradual. A TI que habitas en los cielos, Alcé mis ojos.

He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; Así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, Hasta que haya misericordia de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.

Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.

SALMO 124

Cántico gradual: de David. A NO haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel;

A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

Vivos nos habrían entonces tragado, Cuando se encendió su furor en nosotros.

Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:

Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.

Bendito Jehová, Que no nos dió por presa á sus dientes.

Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: Quebróse el lazo, y escapamos nosotros.

Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.

SALMOS 125

Cántico gradual. LOS que confían en Jehová Son como el monte de Sión que no deslizará: estará para siempre.

Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, Así Jehová alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.

Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; Porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad.

Haz bien, oh Jehová, á los buenos, Y á los que son rectos en sus corazones.

Mas á los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que obran iniquidad: Y paz sea sobre Israel.

SALMOS 126

Cántico gradual. CUANDO Jehová hiciere tornar la cautividad de Sión, Seremos como los que sueñan.

Entonces nuestra boca se henchirá de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres.

Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, Como los arroyos en el austro.

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; Mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

SALMOS 127

Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda.

Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, El comer pan de dolores: Pues que á su amado dará Dios el sueño.

He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre.

Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.

Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

SALMOS 128

Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, Que anda en sus caminos.

Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien.

Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.

He aquí que así será bendito el hombre Que teme á Jehová.

Bendígate Jehová desde Sión, Y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.

Y veas los hijos de tus hijos, Y la paz sobre Israel.

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (4:38-41)

Y levantándose Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón: y la suegra de Simón estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

E inclinándose hacia ella, riñó á la fiebre; y la fiebre la dejó; y ella levantándose luego, les servía.

Y poniéndose el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades, los traían á él; y él poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

Y salían también demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Mas riñéndolos no les dejaba hablar; porque sabían que él era el Cristo.

Tenoo oasht emmok o piekhristos nem pekyot en aghathos nem pi epnevma ethowab je akee ak soati emmon nai nan

Te adoramos, oh Cristo, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo, porque has venido y nos has salvado.

1. Si el justo con dificultad se salva, ¿dónde apareceré yo, pecador? El peso y el calor del día no los soporté por la debilidad de mi humanidad. Pero Tú, oh Dios misericordioso, cuéntame con los compañeros de la undécima hora. Porque he aquí, en iniquidades fui concebido, y en pecados me dio a luz mi madre. Por eso no me atrevo a alzar mis ojos al cielo; más bien me apoyo en la abundancia de Tu misericordia y de Tu amor por la humanidad, clamando y diciendo: “Oh Dios, perdóname, pecador, y ten misericordia de mí”.

Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

2. Apresúrate, oh Salvador, a abrirme los brazos paternos, porque desperdicié mi vida en placeres y lujurias, y el día ha pasado y se ha desvanecido. Por eso ahora confío en la riqueza de Tu compasión inacabable. No abandones, pues, a un corazón sometido que necesita Tu misericordia. Porque a Ti clamo, oh Señor, humildemente: “Padre, he pecado contra el cielo y ante Ti, y ya no soy digno de ser llamado hijo Tuyo; hazme como a uno de Tus jornaleros”.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

3. Toda iniquidad la hice con prudencia y actividad, y todo pecado lo cometí con prisa y diligencia, y de todo tormento y juicio soy digno. Por tanto, prepárame los caminos del arrepentimiento, oh Señora, la Virgen; a ti acudo, por ti busco intercesión, y a ti llamo para que me ayudes, no sea que quede avergonzado. Y cuando mi alma salga de mi cuerpo, asísteme, y frustra la conjura de los enemigos, y cierra las puertas del Hades para que no traguen mi alma, oh tú, inmaculada Esposa del verdadero Esposo.

Entonces el orante ora:

Señor, escúchanos, ten misericordia de nosotros y perdona nuestros pecados. Amén.

(Señor, ten piedad) 41 veces

Absolución

Te damos gracias, oh nuestro Rey misericordioso, porque nos concediste pasar este día en paz y nos has traído a la tarde con acción de gracias, y nos hiciste dignos de ver la luz del atardecer. Oh Dios, acepta esta nuestra glorificación que se hace ahora; y líbranos de las tretas del adversario, y anula todas sus otras trampas tendidas contra nosotros. Concédenos en esta noche venidera seguridad sin dolor, sin inquietud, sin fatiga y sin fantasía, para que la pasemos también con paz y pureza; y que nos levantemos para las alabanzas y las oraciones en todo tiempo y en todo lugar, glorificando Tu santo Nombre en todo, con el Padre incomprensible e inengendrado, y el Espíritu Santo vivificador, consubstancial a Ti, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

Súplica recitada al final de cada Hora

Ten piedad de nosotros, oh Dios, luego ten piedad de nosotros. Tú que en todo tiempo y a toda hora, en el cielo y en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo nuestro Dios bueno, de gran paciencia, abundante en misericordia y muy compasivo; que amas a los justos y tienes misericordia de los pecadores, de los cuales yo soy el primero; que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; que llamas a todos a la salvación por la promesa de los bienes venideros.

Oh Señor, recibe de nosotros en esta hora y en toda hora nuestras súplicas; endereza nuestra vida, y guíanos a obrar conforme a Tus mandamientos. Santifica nuestras almas, purifica nuestros cuerpos, endereza nuestros pensamientos, limpia nuestras intenciones, sana nuestras enfermedades y perdona nuestros pecados. Líbranos de toda tristeza mala y de la angustia del corazón. Rodéanos con Tus santos ángeles, para que, por su campamento, seamos guardados y guiados, y lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento de Tu gloria inefable e ilimitada; porque Tú eres bendito por los siglos. Amén.

Oh Dios, haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos...