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Oración de Medianoche

A medianoche velamos por la venida del Señor y recordamos Su oración en Getsemaní.

EL PADRE NUESTRO

Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Danos hoy nuestro pan cotidiano.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

LA ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS

Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.

Danos hoy nuestro pan cotidiano.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

SALMO 50

Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.

Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.

Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.

Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)

Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.

No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.

No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.

Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.

Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.

Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.

¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?

Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.

E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.

Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,

Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?

Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.

Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.

Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.

Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.

El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.

Entonces el orante dice:

Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.

Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.

Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.

Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.

Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)

Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.

No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.

No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.

Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.

Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.

Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.

¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?

Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.

E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.

Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,

Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?

Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.

Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.

Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.

Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.

Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.

El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.

SALMO 133

Cántico gradual: de David. ­MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno!

Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.

Levantaos, oh hijos de la luz

Levantaos, oh hijos de la luz 1

Levantaos, oh hijos de la luz, alabemos al Señor de las Potestades, para que nos conceda la salvación de nuestras almas. Cuando estamos ante Ti corporalmente, quita de nuestras mentes el sueño de la somnolencia. Danos, oh Señor, vigilancia, para que comprendamos cómo estar ante Ti en el tiempo de la oración, y para que elevemos hacia Ti el debido himno, y obtengamos el perdón de nuestros muchos pecados. (Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad)

Levantaos, oh hijos de la luz 2

¡Bendecid al Señor, vosotros, siervos del Señor!, los que estáis en la casa del Señor, en los atrios de nuestro Dios. En las noches, alzad vuestras manos hacia la santidad y bendecid al Señor. Desde Sión os bendiga el Señor, que hizo el cielo y la tierra. (Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad)

Levantaos, oh hijos de la luz 3

Acérquese mi súplica ante Ti, oh Señor; según Tu palabra, dame entendimiento. Entre en Tu presencia mi oración, oh Señor; según Tu palabra, dame vida. Mis labios derramarán alabanza cuando me enseñes Tus estatutos. Mi lengua hablará Tus dichos, porque todos Tus mandamientos son justicia. Sea Tu mano para salvarme, porque Tus mandamientos he deseado. He anhelado Tu salvación, oh Señor, y Tu Ley es mi meditación. Viva mi alma y te alabará, y Tus juicios me ayudarán. Anduve errante como oveja perdida; busca a Tu siervo, porque Tus mandamientos no he olvidado.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, desde ahora y hasta los siglos de los siglos todos. Amén. Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad, el Bueno. La paz a Tu Madre la Virgen con todos Tus santos. Gloria a Ti, oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros.

Levántese Dios, y sean dispersados todos Sus enemigos, y huyan de delante de Su rostro todos los que aborrecen Su santo Nombre. Y Tu pueblo, en cambio, sea en bendición miles de miles y decenas de miles, haciendo Tu voluntad. Oh Señor, abre mis labios, y mi boca proclamará Tu alabanza. Amén. Aleluya.

Comienzo de la Oración

SALMO 3

Salmo de David, cuando huía de adelante de Absalom su hijo. ­OH Jehová, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.

Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. (Selah.)

Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí: Mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.

Con mi voz clamé á Jehová, Y él me respondió desde el monte de su santidad. (Selah.)

Yo me acosté, y dormí, Y desperté; porque Jehová me sostuvo.

No temeré de diez millares de pueblos, Que pusieren cerco contra mí.

Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío: Porque tú heriste á todos mis enemigos en la quijada; Los dientes de los malos quebrantaste.

De Jehová es la salud: Sobre tu pueblo será tu bendición. (Selah.)

SALMO 6

Al Músico principal: en Neginoth sobre Seminith: Salmo de David. JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira.

Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.

Mi alma asimismo está muy conturbada: Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?

Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.

Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?

Heme consumido á fuerza de gemir: Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi estrado con mis lágrimas.

Mis ojos están carcomidos de descontento; Hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.

Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.

Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.

Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; Volveránse y serán avergonzados subitáneamente.

SALMO 12

Al Músico principal: sobre Seminith: Salmo de David. SALVA, oh Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.

Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.

Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas,

Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?

Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová: Pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe.

Las palabras de Jehová, palabras limpias; Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.

Tú, Jehová, los guardarás; Guárdalos para siempre de aquesta generación.

Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.

SALMO 69

Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David. SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.

Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.

Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.

Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.

Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.

No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.

He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.

Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.

Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.

Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.

Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.

Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.

Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.

No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.

Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.

Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.

Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.

La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.

Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.

Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.

Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.

Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.

Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.

Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.

Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.

Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.

Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá.

Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza.

Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas.

Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.

Porque Jehová oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros.

Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.

Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.

Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.

SALMO 85

Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré. FUISTE propicio á tu tierra, oh Jehová: Volviste la cautividad de Jacob.

Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.)

Dejaste toda tu saña: Te volviste de la ira de tu furor.

Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.

¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?

¿No volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se alegrará en ti?

Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salud.

Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: Porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, Para que no se conviertan á la locura.

Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; Para que habite la gloria en nuestra tierra.

La misericordia y la verdad se encontraron: La justicia y la paz se besaron.

La verdad brotará de la tierra; Y la justicia mirará desde los cielos.

Jehová dará también el bien; Y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia irá delante de él; Y sus pasos pondrá en camino.

SALMO 90

Oración de Moisés varón de Dios. SEÑOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.

Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.

Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.

Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:

En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.

Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.

Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.

Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.

¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?

Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.

Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.

Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.

Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.

Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.

SALMO 116

AMO á Jehová, pues ha oído Mi voz y mis súplicas.

Porque ha inclinado á mí su oído, Invocaré le por tanto en todos mis días.

Rodeáronme los dolores de la muerte, Me encontraron las angustias del sepulcro: Angustia y dolor había yo hallado.

Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma.

Clemente es Jehová y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios.

Jehová guarda á los sinceros: Estaba yo postrado, y salvóme.

Vuelve, oh alma mía, á tu reposo; Porque Jehová te ha hecho bien.

Pues tú has librado mi alma de la muerte, Mis ojos de lágrimas, Y mis pies de desbarrar.

Andaré delante de Jehová En la tierra de los vivientes.

Creí; por tanto hablé, Estando afligido en gran manera.

Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso.

¿Qué pagaré á Jehová Por todos sus beneficios para conmigo?

Tomaré la copa de la salud, E invocaré el nombre de Jehová.

Ahora pagaré mis votos á Jehová Delante de todo su pueblo.

Estimada es en los ojos de Jehová La muerte de sus santos.

Oh Jehová, que yo soy tu siervo, Yo tu siervo, hijo de tu sierva: Rompiste mis prisiones.

Te ofreceré sacrificio de alabanza, E invocaré el nombre de Jehová.

A Jehová pagaré ahora mis votos Delante de todo su pueblo;

En los atrios de la casa de Jehová, En medio de ti, oh Jerusalem. Aleluya.

SALMO 117

ALABAD á Jehová, naciones todas; Pueblos todos, alabadle.

Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia; Y la verdad de Jehová es para siempre. Aleluya.

SALMO 118 (I)

ALABAD á Jehová, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

Diga ahora Israel: Que para siempre es su misericordia.

Diga ahora la casa de Aarón: Que para siempre es su misericordia.

Digan ahora los que temen á Jehová: Que para siempre es su misericordia.

Desde la angustia invoqué á JAH; Y respondióme JAH, poniéndome en anchura.

Jehová está por mí: no temeré Lo que me pueda hacer el hombre.

Jehová está por mí entre los que me ayudan: Por tanto yo veré mi deseo en los que me aborrecen.

Mejor es esperar en Jehová Que esperar en hombre.

Mejor es esperar en Jehová Que esperar en príncipes.

Todas las gentes me cercaron: En nombre de Jehová, que yo los romperé.

Cercáronme y asediáronme: En nombre de Jehová, que yo los romperé.

Cercáronme como abejas; fueron apagados como fuegos de espinos: En nombre de Jehová, que yo los romperé.

Empujásteme con violencia para que cayese: Empero ayudóme Jehová.

Mi fortaleza y mi canción es JAH; Y él me ha sido por salud.

Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos: La diestra de Jehová hace proezas.

La diestra de Jehová sublime: La diestra de Jehová hace valentías.

No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH.

Castigóme gravemente JAH: Mas no me entregó á la muerte.

Abridme las puertas de la justicia: Entraré por ellas, alabaré á JAH.

Esta puerta de Jehová, Por ella entrarán los justos.

Te alabaré porque me has oído, Y me fuiste por salud.

La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido á ser cabeza del ángulo.

De parte de Jehová es esto: Es maravilla en nuestros ojos.

Este es el día que hizo Jehová Nos gozaremos y alegraremos en él.

Oh Jehová, salva ahora, te ruego: Oh Jehová, ruégote hagas prosperar ahora.

Bendito el que viene en nombre de Jehová: Desde la casa de Jehová os bendecimos.

Dios es Jehová que nos ha resplandecido: Atad víctimas con cuerdas á los cuernos del altar.

Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.

Alabad á Jehová porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.

(Salmo ciento dieciocho)

(1) Bienaventurados los intachables en el camino, los que andan en la Ley del Señor. Bienaventurados los que inquieren Sus testimonios y con todo su corazón Le buscan; pues los que obran iniquidad no quisieron andar en Sus sendas. Tú mandaste que se guardaran mucho Tus mandamientos. ¡Ojalá fuesen firmes mis caminos para guardar Tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado, cuando considerase todos Tus mandamientos. Te alabaré con rectitud de corazón, cuando aprendiere los juicios de Tu justicia. Guardaré Tus estatutos; no me deseches en extremo. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe)

(2) ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar Tus palabras. Con todo mi corazón te busqué; no me alejes de Tus mandamientos. En mi corazón he guardado Tus dichos, para no pecar contra Ti. Bendito eres Tú, oh Señor; enséñame Tus estatutos. Con mis labios he contado todos los juicios de Tu boca; me he gozado en el camino de Tus testimonios más que en toda riqueza. En Tus mandamientos meditaré y consideraré Tus caminos; en Tus preceptos me deleitaré; no me olvidaré de Tu palabra. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe)

(3) Retribuye a Tu siervo y viviré, y guardaré Tus palabras. Abre mis ojos, y miraré las maravillas de Tu Ley. Peregrino soy yo en la tierra; no encubras de mí Tus mandamientos. Mi alma se consume de continuo por anhelar Tus juicios. Tú reprendiste a los soberbios, malditos, que se apartan de Tus mandamientos. Quita de mí el oprobio y el desprecio, porque Tus testimonios he guardado. Príncipes se sentaron y hablaron contra mí; mas Tu siervo meditaba en Tus estatutos; porque Tus testimonios son mi delicia, y Tus estatutos son mis consejeros. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(4) Mi alma está pegada al polvo; vivifícame conforme a Tu palabra. Te he manifestado mis caminos, y Tú me respondiste; enséñame Tus estatutos. Hazme entender el camino de Tus mandamientos, y meditaré en Tus maravillas. Se deshace mi alma de ansiedad; confórtame según Tus palabras. Aparta de mí el camino de mentira, y en Tu Ley ten misericordia de mí. He escogido el camino de la verdad; Tus juicios no he olvidado. A Tus testimonios me he apegado, oh Señor; no me avergüences. Por el camino de Tus mandamientos correré cuando ensanches mi corazón. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(5) Enséñame, oh Señor, el camino de Tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Dame entendimiento y guardaré Tu Ley, y la cumpliré de todo corazón. Guíame por la senda de Tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad. Inclina mi corazón a Tus testimonios, y no a la avaricia. Aparta mis ojos de ver vanidad; vivifícame en Tus caminos. Confirma Tu palabra a Tu siervo, que te teme. Quita de mí el oprobio que he temido, porque buenos son Tus juicios. He aquí yo he anhelado Tus mandamientos; vivifícame en Tu justicia. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(6) Venga a mí Tu misericordia, oh Señor, Tu salvación conforme a Tu palabra; y daré respuesta a mi avergonzador, porque en Tu palabra he confiado. Y no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, porque en Tus juicios he esperado. Guardaré Tu Ley siempre, para siempre y eternamente. Y andaré en libertad, porque busqué Tus mandamientos. Hablaré de Tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré; y me deleitaré en Tus mandamientos, los cuales he amado. Alzaré mis manos a Tus mandamientos, que amé, y meditaré en Tus estatutos. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(7) Acuérdate de la palabra dada a Tu siervo, en la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque Tu dicho me ha vivificado. Los soberbios se burlaron mucho de mí; mas no me aparté de Tu Ley. Me acordé, oh Señor, de Tus juicios antiguos, y me consolé. Horror se apoderó de mí a causa de los inicuos que dejan Tu Ley. Tus estatutos han sido mis cánticos en la casa de mis peregrinaciones. Me acordé en la noche de Tu Nombre, oh Señor, y guardé Tu Ley. Esto tuve, porque guardé Tus estatutos. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(8) Mi porción eres Tú, oh Señor; he dicho que guardaré Tus palabras. De todo corazón supliqué Tu favor; ten misericordia de mí conforme a Tu palabra. Consideré mis caminos, y torné mis pies a Tus testimonios. Me apresuré y no me retardé en guardar Tus mandamientos. Compañías de impíos me han rodeado; mas de Tu Ley no me olvidé. A la medianoche me levanto para alabarte por Tus justos juicios. Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan Tus mandamientos. De Tu misericordia, oh Señor, está llena la tierra; enséñame Tus estatutos. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(9) Bien has hecho con Tu siervo, oh Señor, conforme a Tu palabra; bondad, disciplina y conocimiento enséñame, porque en Tus mandamientos he creído. Antes de ser humillado, yo me descarrié; por eso he guardado Tu palabra. Bueno eres Tú, oh Señor; enséñame Tus estatutos. Contra mí forjaron mentira los soberbios; mas yo de todo corazón guardaré Tus mandamientos. Se engrosó como sebo el corazón de ellos; mas yo en Tu Ley me deleito. Bueno me es haber sido humillado, para que aprenda Tus estatutos. Mejor me es la Ley de Tu boca que millares de oro y plata. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(10) Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para que aprenda Tus mandamientos. Los que te temen me verán y se alegrarán, porque en Tu palabra he esperado. Conozco, oh Señor, que justos son Tus juicios, y que conforme a Tu fidelidad me afligiste. Sea ahora Tu misericordia para consolarme, conforme a lo que has dicho a Tu siervo. Vengan a mí Tus misericordias, y viviré, porque Tu Ley es mi delicia. Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado; pero yo meditaré en Tus mandamientos. Vuélvanse a mí los que te temen y conocen Tus testimonios. Sea mi corazón íntegro en Tus estatutos, para que no sea yo avergonzado. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(11) Desfallece mi alma por Tu salvación; en Tu palabra he esperado. Desfallecieron mis ojos por Tu palabra, diciendo: ¿Cuándo me consolarás? Porque estoy como el odre al humo; mas no he olvidado Tus estatutos. ¿Cuántos son los días de Tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen? Los soberbios me han cavado hoyos; mas no proceden según Tu Ley, oh Señor. Todos Tus mandamientos son verdad. Con mentira me persiguen; ayúdame. Casi me han echado por tierra; mas no he dejado Tus mandamientos. Vivifícame conforme a Tu misericordia, y guardaré los testimonios de Tu boca. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(12) Para siempre, oh Señor, Tu palabra está firme en los cielos. De generación en generación es Tu verdad. Tú afirmaste la tierra, y subsiste; por Tu orden subsisten todas las cosas hasta hoy, pues todas ellas te sirven. Si Tu Ley no hubiese sido mi delicia, ya en mi aflicción hubiera perecido. Jamás me olvidaré de Tus mandamientos, porque con ellos me has vivificado. Tuyo soy yo; sálvame, porque he buscado Tus mandamientos. Los impíos me han aguardado para destruirme; mas yo consideraré Tus testimonios. A toda perfección he visto fin; amplísimo sobremanera es Tu mandamiento. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(13) ¡Cuánto amo Tu Nombre, oh Señor! Todo el día es él mi meditación. Me has hecho más sabio que mis enemigos con Tus mandamientos, porque siempre están conmigo. Más que todos mis maestros he entendido, porque Tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, porque he guardado Tus mandamientos. De todo mal camino contuve mis pies, para guardar Tu palabra. No me aparté de Tus juicios, porque Tú me enseñaste. ¡Cuán dulces son a mi paladar Tus palabras! Más que la miel a mi boca. De Tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira. (Porque Tú me pusiste por Ley) (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(14) Lámpara es a mis pies Tu palabra y luz en mi sendero. Juré y ratifiqué guardar Tus justos juicios. Afligido estoy en gran manera; vivifícame, oh Señor, conforme a Tu palabra. Te ruego, oh Señor, que sean aceptadas las ofrendas voluntarias de mi boca, y enséñame Tus juicios. Mi vida está de continuo en peligro, mas no he olvidado Tu Ley. Me pusieron lazos los impíos, pero no me desvié de Tus mandamientos. Por heredad he tomado Tus testimonios para siempre, porque son el gozo de mi corazón. He inclinado mi corazón a cumplir Tus estatutos de continuo, aun hasta el fin (por la recompensa). (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(15) He aborrecido a los inicuos, y Tu Ley he amado. Tú eres mi escondedero y mi escudo; en Tu palabra he esperado. Apartaos de mí, malignos, pues guardaré los mandamientos de mi Dios. Susténtame conforme a Tu palabra, y viviré; y no me avergüences de mi esperanza. Ayúdame, y seré salvo; y me deleitaré siempre en Tus estatutos. Hollaste a todos los que se desvían de Tus estatutos, porque su pensamiento es falsedad. Como escoria desechaste a todos los impíos de la tierra; por eso amé Tus testimonios. Mi carne se estremece por temor de Ti, y de Tus juicios tengo temor. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(16) He hecho juicio y justicia; no me entregues a mis opresores. Afianza a Tu siervo para bien, no dejen que los soberbios me opriman. Mis ojos desfallecieron por Tu salvación y por la palabra de Tu justicia. Haz con Tu siervo según Tu misericordia, y enséñame Tus estatutos. Tu siervo soy yo; dame entendimiento para conocer Tus testimonios. Tiempo es de actuar, oh Señor, porque han invalidado Tu Ley. Por eso he amado Tus mandamientos más que el oro, y más que oro muy puro. Por eso estimé rectos todos Tus mandamientos sobre todas las cosas, y aborrecí todo camino de mentira. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(17) Maravillosos son Tus testimonios; por eso los ha guardado mi alma. La exposición de Tus palabras alumbra; hace entender a los simples. Abrí mi boca y suspiré, porque ansiaba Tus mandamientos. Mírame, y ten misericordia de mí, como acostumbras con los que aman Tu Nombre. Ordena mis pasos con Tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí. Líbrame de la opresión de los hombres, y guardaré Tus mandamientos. Haz que Tu rostro resplandezca sobre Tu siervo, y enséñame Tus estatutos. Ríos de agua descendieron de mis ojos, porque no guardaron Tu Ley. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(18) Justo eres Tú, oh Señor, y rectos son Tus juicios. Has ordenado Tus testimonios con justicia y en gran fidelidad. Mi celo me ha consumido, porque mis enemigos se olvidaron de Tus palabras. Muy pura es Tu palabra, y Tu siervo la ama. Pequeño soy yo y despreciado, mas no me he olvidado de Tus estatutos. Tu justicia es justicia eterna, y Tu Ley es la verdad. Aflicción y angustia me alcanzaron; mas Tus mandamientos son mi delicia. Justicia eterna son Tus testimonios; dame entendimiento, y viviré. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(19) Clamé con todo mi corazón; respóndeme, oh Señor; y guardaré Tus estatutos. A Ti clamé; sálvame, y guardaré Tus testimonios. Me anticipé al alba, y clamé; en Tu palabra esperé. Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, para meditar en Tus dichos. Oye mi voz conforme a Tu misericordia, oh Señor; vivifícame conforme a Tus juicios. Se acercaron a la maldad los que me persiguen; se alejaron de Tu Ley. Cercano estás Tú, oh Señor, y todos Tus mandamientos son verdad. Hace ya mucho que he entendido de Tus testimonios que para siempre los has establecido. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(20) Mira mi aflicción y líbrame, porque de Tu Ley no me he olvidado. Defiende mi causa y redímeme; vivifícame conforme a Tu palabra. Lejos está de los impíos la salvación, porque no buscan Tus estatutos. Muchas son Tus misericordias, oh Señor; vivifícame conforme a Tus juicios. Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; mas de Tus testimonios no me he apartado. Veía a los prevaricadores, y me disgustaba, porque no guardaban Tus palabras. Mira, oh Señor, que he amado Tus mandamientos; vivifícame conforme a Tu misericordia. La suma de Tu palabra es verdad, y eterno es todo juicio de Tu justicia. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(21) Príncipes me han perseguido sin causa; mas mi corazón tuvo temor de Tus palabras. Me gozo en Tu palabra como el que halla muchos despojos. La mentira aborrezco y abomino; Tu Ley amo. Siete veces al día te alabo por Tus justos juicios. Mucha paz tienen los que aman Tu Nombre, y no hay para ellos tropiezo. Tu salvación he esperado, oh Señor, y Tus mandamientos he amado. Mi alma ha guardado Tus testimonios, y mucho los he amado. He guardado Tus mandamientos y Tus testimonios; todos mis caminos están delante de Ti, oh Señor. (ذكصاسي فيلا نيثروبي: Gloria a Ti, oh Amante de la humanidad Doxa ci Vilan`;rwpe).

(22) Acérquese mi súplica delante de Ti, oh Señor; conforme a Tu palabra, dame entendimiento. Entre en Tu presencia mi oración; conforme a Tu dicho, dame vida. Mis labios rebosarán alabanza cuando me enseñes Tus estatutos. Mi lengua hablará Tus dichos, porque todos Tus mandamientos son justicia. Sea Tu mano para socorrerme, porque Tus mandamientos he deseado. He anhelado Tu salvación, oh Señor, y Tu Ley es mi meditación. Viva mi alma y te alabe, y Tus juicios me ayuden. Anduve errante como oveja perdida; busca a Tu siervo, porque Tus mandamientos no he olvidado. Aleluya.

(Evangelio según Mateo 25: 1-13) Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que, tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco prudentes. Las necias, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: He aquí, el esposo viene; salid a recibirle. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron, diciendo: No sea que no nos alcance a nosotras y a vosotras; id más bien a los que venden y comprad para vosotras. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, Señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. (Y gloria sea a Dios por siempre).

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He aquí que el Esposo viene a la medianoche; bienaventurado el siervo a quien halle vigilante. En cambio, al que halle desprevenido, no es digno de ir con Él. Mira, oh alma mía, no te hagas pesada con el sueño, no sea que seas arrojada fuera del Reino; antes bien, vela y clama, diciendo: Santo, Santo, Santo eres, oh Dios; por la Madre de Dios, ten piedad de nosotros. (ذوكصابتري كيه إيو كي آجيو ابنيفماتي Δόξα Πατρί καὶ Υἱῷ καὶ Ἁγίῳ Πνεύματι - Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).

Considera, oh alma mía, aquel día terrible, y despiértate; enciende tu lámpara con el óleo del gozo, porque no sabes cuándo vendrá hacia ti la voz que dice: He aquí, el Esposo viene. Mira, oh alma mía, no te adormezcas, no sea que te quedes fuera llamando como las cinco vírgenes necias; sino vela suplicando para que encuentres al Cristo Señor con ungüento abundante, y te conceda las bodas de Su gloria divina y verdadera. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).

Tú eres nuestro muro de salvación, oh Madre de Dios, Virgen inexpugnable e inquebrantable: frustra el consejo de los adversarios, convierte la tristeza de Tus siervos en alegría, fortalece nuestra ciudad (nuestro monasterio), combate por nuestros reyes (nuestros gobernantes), e intercede por la paz del mundo; porque Tú eres nuestra esperanza, oh Madre de Dios. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).

Oh Rey celestial, Consolador, Espíritu de verdad, que estás presente en todo lugar y lo llenas todo, Tesoro de los bienes y Dador de vida, ven y habita en nosotros; purifícanos de toda inmundicia, oh Bueno, y salva nuestras almas. (ذوكصابتري كيه إيو كي آجيو ابنيفماتي Δόξα Πατρί καὶ Υἱῷ καὶ Ἁγίῳ Πνεύματι - Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).

Como estuviste con Tus discípulos, oh Salvador, y les diste la paz, ven también y está con nosotros, y concédenos Tu paz; sálvanos y salva nuestras almas. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).

Cuando nos ponemos en Tu santo templo, somos contados como si estuviéramos en el cielo. Oh Madre de Dios, tú eres la Puerta del cielo: ábrenos la puerta de la misericordia.

Κύριε ἐλέησον Kyrie eleison (Señor, ten piedad) 41 veces

Santo, Santo, Santo

Santo, Santo, Santo, Señor de Sabaoth. El cielo y la tierra están llenos de Tu gloria y honor. Ten piedad de nosotros, oh Dios Padre Omnipotente. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Señor, Dios de las Potestades, está con nosotros, porque no tenemos otro auxiliador en nuestras tribulaciones y angustias sino Tú.

Disuelve, perdona y borra para nosotros, oh Dios, nuestras maldades, las que cometimos voluntariamente y las que cometimos involuntariamente, las que hicimos con conocimiento y las que hicimos sin conocimiento, las ocultas y las manifiestas. Oh Señor, perdónanos por Tu santo Nombre que ha sido invocado sobre nosotros. Según Tu misericordia, oh Señor, y no según nuestros pecados.

Y haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos..

La Segunda Vigilia

SALMO 118 (VIII)

ALEPH. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; Los que andan en la ley de Jehová.

Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan:

Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.

Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.

Ojalá fuesen ordenados mis caminos A observar tus estatutos!

Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese á todos tus mandamientos.

Te alabaré con rectitud de corazón, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia.

Tus estatutos guardaré: No me dejes enteramente.

BETH. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Con todo mi corazón te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos.

En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

Bendito tú, oh Jehová: Enséñame tus estatutos.

Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.

Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza.

En tus mandamientos meditaré, Consideraré tus caminos.

Recrearéme en tus estatutos: No me olvidaré de tus palabras.

GIMEL. Haz bien á tu siervo; que viva Y guarde tu palabra.

Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.

Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de mí tus mandamientos.

Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.

Destruiste á los soberbios malditos, Que se desvían de tus mandamientos.

Aparta de mí oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado.

Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: Mas tu siervo meditaba en tus estatutos.

Pues tus testimonios son mis deleites, Y mis consejeros.

DALETH. Pegóse al polvo mi alma: Vivifícame según tu palabra.

Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos.

Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablaré de tus maravillas.

Deshácese mi alma de ansiedad: Corrobórame según tu palabra.

Aparta de mí camino de mentira; Y hazme la gracia de tu ley.

Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.

Allegádome he á tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences.

Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanchares mi corazón.

HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin.

Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la observaré de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad.

Inclina mi corazón á tus testimonios, Y no á la avaricia.

Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.

Confirma tu palabra á tu siervo, Que te teme.

Quita de mí el oprobio que he temido: Porque buenos son tus juicios.

He aquí yo he codiciado tus mandamientos: Vivifícame en tu justicia.

VAV. Y venga á mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salud, conforme á tu dicho.

Y daré por respuesta á mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.

Y no quites de mi boca en nigún tiempo la palabra de verdad; Porque á tu juicio espero.

Y guardaré tu ley siempre, Por siglo de siglo.

Y andaré en anchura, Porque busqué tus mandamientos.

Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré.

Y deleitaréme en tus mandamientos, Que he amado.

Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos que amé; Y meditaré en tus estatutos.

ZAYIN. Acuérdate de la palabra dada á tu siervo, En la cual me has hecho esperar.

Esta es mi consuelo en mi aflicción: Porque tu dicho me ha vivificado.

Los soberbios se burlaron mucho de mí: Mas no me he apartado de tu ley.

Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y consoléme.

Horror se apoderó de mí, á causa De los impíos que dejan tu ley.

Cánticos me fueron tus estatutos En la mansión de mis peregrinaciones.

Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.

Esto tuve, Porque guardaba tus mandamientos.

JET. Mi porción, oh Jehová, Dije, será guardar tus palabras.

Tu presencia supliqué de todo corazón: Ten misericordia de mí según tu palabra.

Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios.

Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos.

Compañía de impíos me han robado: Mas no me he olvidado de tu ley.

A media noche me levantaba á alabarte Sobre los juicios de tu justicia.

Compañero soy yo de todos los que te temieren Y guardaren tus mandamientos.

De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.

TETH. Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme á tu palabra.

Enséñame bondad de sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído.

Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.

Bueno eres tú, y bienhechor: Enséñame tus estatutos.

Contra mí forjaron mentira los soberbios: Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

Engrasóse el corazón de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado.

Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.

Mejor me es la ley de tu boca, Que millares de oro y plata.

YOD. Tus manos me hicieron y me formaron: Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

Los que te temen, me verán, y se alegrarán; Porque en tu palabra he esperado.

Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, Y que conforme á tu fidelidad me afligiste.

Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme á lo que has dicho á tu siervo.

Vengan á mí tus misericordias, y viva; Porque tu ley es mi deleite.

Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: Yo empero, meditaré en tus mandamientos.

Tórnense á mí los que te temen Y conocen tus testimonios.

Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; Porque no sea yo avergonzado.

KAF. Desfallece mi alma por tu salud, Esperando en tu palabra.

Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

Porque estoy como el odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos.

¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no obran según tu ley.

Todos tus mandamientos son verdad: Sin causa me persiguen; ayúdame.

Casi me han echado por tierra: Mas yo no he dejado tus mandamientos.

Vivifícame conforme á tu misericordia; Y guardaré los testimonios de tu boca.

LAMED. Para siempre, oh Jehová, Permenece tu palabra en los cielos.

Por generación y generación es tu verdad: Tú afirmaste la tierra, y persevera.

Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; Porque todas ellas te sirven.

Si tu ley no hubiese sido mis delicias, Ya en mi aflicción hubiera perecido.

Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; Porque con ellos me has vivificado.

Tuyo soy yo, guárdame; Porque he buscado tus mandamientos.

Los impíos me han aguardado para destruirme: Mas yo entenderé en tus testimonios.

A toda perfección he visto fin: Ancho sobremanera es tu mandamiento.

MEM. ­Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; Porque me son eternos.

Más que todos mis enseñadores he entendido: Porque tus testimonios son mi meditación.

Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos.

De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.

No me aparté de tus juicios; Porque tú me enseñaste.

Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca.

De tus mandamientos he adquirido inteligencia: Por tanto he aborrecido todo camino de mentira.

NUN. Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.

Juré y ratifiqué El guardar los juicios de tu justicia.

Afligido estoy en gran manera: oh Jehová, Vivifícame conforme á tu palabra.

Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y enséñame tus juicios.

De continuo está mi alma en mi mano: Mas no me he olvidado de tu ley.

Pusiéronme lazo los impíos: Empero yo no me desvié de tus mandamientos.

Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; Porque son el gozo de mi corazón.

Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin.

SAMECH. Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley.

Mi escondedero y mi escudo eres tú: En tu palabra he esperado.

Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.

Susténtame conforme á tu palabra, y viviré: Y no me avergüences de mi esperanza.

Sosténme, y seré salvo; Y deleitaréme siempre en tus estatutos.

Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: Porque mentira es su engaño.

Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: Por tanto yo he amado tus testimonios.

Mi carne se ha extremecido por temor de ti; Y de tus juicios tengo miedo.

AIN. Juicio y justicia he hecho; No me dejes á mis opresores.

Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios.

Mis ojos desfallecieron por tu salud, Y por el dicho de tu justicia.

Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos.

Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios.

Tiempo es de hacer, oh Jehová; Disipado han tu ley.

Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro.

Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: Aborrecí todo camino de mentira.

PE. Maravillosos son tus testimonios: Por tanto los ha guardado mi alma.

El principio de tus palabras alumbra; Hace entender á los simples.

Mi boca abrí y suspiré; Porque deseaba tus mandamientos.

Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre.

Ordena mis pasos con tu palabra; Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

Redímeme de la violencia de los hombres; Y guardaré tus mandamientos.

Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; Y enséñame tus estatutos.

Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.

TZADDI. Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.

Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.

Mi celo me ha consumido; Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.

Sumamente acendrada es tu palabra; Y la ama tu siervo.

Pequeño soy yo y desechado; Mas no me he olvidado de tus mandamientos.

Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.

Aflicción y angustia me hallaron: Mas tus mandamientos fueron mis deleites.

Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.

COPH. Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, Y guardaré tus estatutos.

A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.

Anticipéme al alba, y clamé: Esperé en tu palabra.

Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, Para meditar en tus dichos.

Oye mi voz conforme á tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme á tu juicio.

Acercáronse á la maldad los que me persiguen; Alejáronse de tu ley.

Cercano estás tú, oh Jehová; Y todos tus mandamientos son verdad.

Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, Que para siempre los fundaste.

RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; Porque de tu ley no me he olvidado.

Aboga mi causa, y redímeme: Vivifícame con tu dicho.

Lejos está de los impíos la salud; Porque no buscan tus estatutos.

Muchas son tus misericordias, oh Jehová: Vivifícame conforme á tus juicios.

Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; Mas de tus testimonios no me he apartado.

Veía á los prevaricadores, y carcomíame; Porque no guardaban tus palabras.

Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme á tu misericordia.

El principio de tu palabra es verdad; Y eterno es todo juicio de tu justicia.

SIN. Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras.

Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos.

La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo.

Siete veces al día te alabo Sobre los juicios de tu justicia.

Mucha paz tienen los que aman tu ley; Y no hay para ellos tropiezo.

Tu salud he esperado, oh Jehová; Y tus mandamientos he puesto por obra.

Mi alma ha guardado tus testimonios, Y helos amado en gran manera.

Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; Porque todos mis caminos están delante de ti.

TAU. Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová: Dame entendimiento conforme á tu palabra.

Venga mi oración delante de ti: Líbrame conforme á tu dicho.

Mis labios rebosarán alabanza, Cuando me enseñares tus estatutos.

Hablará mi lengua tus dichos; Porque todos tus mandamientos son justicia.

Sea tu mano en mi socorro; Porque tus mandamientos he escogido.

Deseado he tu salud, oh Jehová; Y tu ley es mi delicia.

Viva mi alma y alábete; Y tus juicios me ayuden.

Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

SALMO 118 (IX)

Cántico gradual. A JEHOVA llamé estando en angustia, Y él me respondió.

Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.

¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?

Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.

Ay de mí, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar!

Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.

Yo soy pacífico: Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.

SALMO 118 (X)

Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.

Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.

Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.

El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.

Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.

SALMO 118 (XI)

Cántico gradual: de David. YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.

Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem;

Jerusalem, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.

Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado á Israel, Para alabar el nombre de Jehová.

Porque allá están las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David.

Pedid la paz de Jerusalem: Sean prosperados los que te aman.

Haya paz en tu antemuro, Y descanso en tus palacios.

Por amor de mis hermanos y mis compañeros Hablaré ahora paz de ti.

A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, Buscaré bien para ti.

SALMO 118 (XII)

Cántico gradual. A TI que habitas en los cielos, Alcé mis ojos.

He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; Así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, Hasta que haya misericordia de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.

Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.

SALMO 118 (XIII)

Cántico gradual: de David. A NO haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel;

A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

Vivos nos habrían entonces tragado, Cuando se encendió su furor en nosotros.

Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:

Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.

Bendito Jehová, Que no nos dió por presa á sus dientes.

Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: Quebróse el lazo, y escapamos nosotros.

Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.

SALMO 118 (XIV)

Cántico gradual. LOS que confían en Jehová Son como el monte de Sión que no deslizará: estará para siempre.

Como Jerusalem tiene montes alrededor de ella, Así Jehová alrededor de su pueblo Desde ahora y para siempre.

Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; Porque no extiendan los justos sus manos á la iniquidad.

Haz bien, oh Jehová, á los buenos, Y á los que son rectos en sus corazones.

Mas á los que se apartan tras sus perversidades, Jehová los llevará con los que obran iniquidad: Y paz sea sobre Israel.

SALMO 118 (XV)

Cántico gradual. CUANDO Jehová hiciere tornar la cautividad de Sión, Seremos como los que sueñan.

Entonces nuestra boca se henchirá de risa, Y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres.

Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, Como los arroyos en el austro.

Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.

Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; Mas volverá á venir con regocijo, trayendo sus gavillas.

SALMO 118 (XVI)

Cántico gradual: para Salomón. SI Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican: Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guarda.

Por demás os es el madrugar á levantaros, el veniros tarde á reposar, El comer pan de dolores: Pues que á su amado dará Dios el sueño.

He aquí, heredad de Jehová son los hijos: Cosa de estima el fruto del vientre.

Como saetas en mano del valiente, Así son los hijos habidos en la juventud.

Bienaventurado el hombre que hinchió su aljaba de ellos: No será avergonzado Cuando hablare con los enemigos en la puerta.

SALMO 118 (XVII)

Cántico gradual. BIENAVENTURADO todo aquel que teme á Jehová, Que anda en sus caminos.

Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado tú, y tendrás bien.

Tu mujer será como parra que lleva fruto á los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.

He aquí que así será bendito el hombre Que teme á Jehová.

Bendígate Jehová desde Sión, Y veas el bien de Jerusalem todos los días de tu vida.

Y veas los hijos de tus hijos, Y la paz sobre Israel.

Salmo ciento veintisiete

Bienaventurados todos los que temen al Señor, los que andan en Sus caminos. Del trabajo de tus manos comerás; bienaventurado serás y te irá bien. Tu esposa será como vid fructífera en los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí, así será bendecido el hombre que teme al Señor. Desde Sión te bendiga el Señor; y veas los bienes de Jerusalén todos los días de tu vida; y veas a los hijos de tus hijos. La paz sea sobre Israel. Aleluya.

Salmo ciento veintiocho

Muchas veces me han combatido desde mi juventud —diga ahora Israel—; muchas veces me han combatido desde mi juventud, pero no prevalecieron contra mí. Sobre mi espalda araron los pecadores y alargaron sus surcos. El Señor es justo: cortó las coyundas de los pecadores. Sean avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sión; sean como la hierba de los tejados, que se seca antes de ser arrancada; de la cual no llenó el segador su mano, ni su seno el que hace gavillas. Y no dijeron los que pasaban: La bendición del Señor sea sobre vosotros; os bendecimos en el Nombre del Señor. Aleluya.

(Evangelio según Lucas 7: 36-50) Le rogó uno de los fariseos que comiese con él. Y entrando en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Y he aquí una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Él estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de Él a Sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas Sus pies, y los enjugaba con los cabellos de su cabeza; y besaba Sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que Le había convidado, dijo para sí: Si este fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que Le toca, que es pecadora. Entonces Jesús le dijo: Simón, tengo algo que decirte. Y él dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. ¿Cuál de ellos, pues, le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y Él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para Mis pies; mas ella ha regado Mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ella, desde que entré, no ha cesado de besar Mis pies. No ungiste Mi cabeza con aceite; mas ella ha ungido con perfume Mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban sentados con Él a la mesa comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es este que también perdona pecados? Y dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado; vete en paz. (Y gloria sea a Dios por siempre.)

la Sección / Tropar

Concédeme, oh Señor, abundantes fuentes de lágrimas, como concediste antiguamente a la mujer pecadora; y hazme digno de regar con ellas Tus pies, que me han liberado del camino del extravío; y de ofrecerte un perfume excelente; y de adquirir para mí una vida pura por medio del arrepentimiento; para que yo escuche aquella voz llena de gozo: Tu fe te ha salvado. (ذوكصابتري كيه إيو كي آجيو ابنيفماتي Δόξα Πατρί καὶ Υἱῷ καὶ Ἁγίῳ Πνεύματι - Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).

Cuando considero la multitud de mis malas obras, y el pensamiento de aquel terrible juicio viene a mi corazón, me sobrecoge el temblor; por eso huyo hacia Ti, oh Dios, Amante de la humanidad. No apartes de mí Tu rostro, mientras te suplico, Tú que solo eres sin pecado; concede a mi pobre alma compunción, antes de que llegue el fin, y sálvame. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).

Los cielos te proclaman bienaventurada, oh llena de gracia, Esposa sin desposorio; y también nosotros glorificamos Tu nacimiento inefable. Oh Madre de Dios, Madre de la misericordia y de la salvación, intercede por la salvación de nuestras almas. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).

Oh Rey celestial, Consolador, Espíritu de verdad, que estás presente en todo lugar y lo llenas todo, Tesoro de los bienes y Dador de vida, ven y habita en nosotros; purifícanos de toda inmundicia, oh Bueno, y salva nuestras almas. (ذوكصابتري كيه إيو كي آجيو ابنيفماتي Δόξα Πατρί καὶ Υἱῷ καὶ Ἁγίῳ Πνεύματι - Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo).

Como estuviste con Tus discípulos, oh Salvador, y les diste la paz, ven también y está con nosotros, y concédenos Tu paz; sálvanos y salva nuestras almas. (كي نين، كي آ إي، كي ايستوس إي أوناس تون إي أونون آمين Καὶ νῦν καὶ ἀεὶ καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας τῶν αἰώνων. Ἀμήν - ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén).

Cuando nos ponemos en Tu santo templo, somos contados como si estuviéramos en el cielo. Oh Madre de Dios, tú eres la Puerta del cielo: ábrenos la puerta de la misericordia.

Κύριε ἐλέησον Kyrie eleison (Señor, ten piedad) 41 veces

El Trisagio

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, que nació de la Virgen, ten piedad de nosotros. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, que fue crucificado por nosotros, ten piedad de nosotros. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, que resucitó de entre los muertos y ascendió a los cielos, ten piedad de nosotros. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros.

Oh Señor, perdónanos nuestros pecados. Oh Señor, perdónanos nuestras iniquidades. Oh Señor, perdónanos nuestras faltas. Oh Señor, visita a los enfermos de Tu pueblo; sánalos por Tu santo Nombre. Nuestros padres y hermanos que durmieron, oh Señor, reposa sus almas. Tú que eres sin pecado, oh Señor, ten piedad de nosotros. Tú que eres sin pecado, oh Señor, ayúdanos y acepta nuestras súplicas hacia Ti. Porque Tuyo es la gloria, el poder y la triple santificación. Señor, ten piedad. Señor, ten piedad. Señor, bendice. Amén.

Y haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos....

Tenoo oasht emmok o piekhristos nem pekyot en aghathos nem pi epnevma ethowab je akee ak soati emmon nai nan

Cántico gradual. MUCHO me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;

Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.

Sobre mis espaldas araron los aradores: Hicieron largos surcos.

Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.

Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen á Sión.

Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca:

De la cual no hinchió segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.

Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová.

Entonces el orante ora:

Cántico gradual. DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo.

Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.

JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?

Empero hay perdón cerca de ti, Para que seas temido.

Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.

Mi alma espera á Jehová Más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana.

Espere Israel á Jehová; Porque en Jehová hay misericordia. Y abundante redención con él.

Y él redimirá á Israel De todos sus pecados.

SANTO, SANTO, SANTO

Cántico gradual: de David. JEHOVA, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para mí demasiado sublimes.

En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma.

Espera, oh Israel, en Jehová Desde ahora y para siempre.

LA CONCLUSIÓN DE CADA HORA

Cántico gradual. ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, Y de toda su aflicción;

Que juró él á Jehová, Prometió al Fuerte de Jacob:

No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

No daré sueño á mis ojos, Ni á mis párpados adormecimiento.

Hasta que halle lugar para Jehová, Moradas para el Fuerte de Jacob.

He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque.

Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies.

Levántate, oh Jehová, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza.

Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y regocíjense tus santos.

Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro.

En verdad juró Jehová á David, No se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardaren mi alianza, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

Porque Jehová ha elegido á Sión; Deseóla por habitación para sí.

Este es mi reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado.

A su mantenimiento daré bendición: Sus pobres saciaré de pan.

Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, Y sus santos darán voces de júbilo.

Allí haré reverdecer el cuerno de David: He prevenido lámpara á mi ungido.

A sus enemigos vestiré de confusión: Mas sobre él florecerá su corona.

La Segunda Vigilia

Cántico gradual: de David. ­MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno!

Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.

SALMO 119

ALEPH. BIENAVENTURADOS los perfectos de camino; Los que andan en la ley de Jehová.

Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan:

Pues no hacen iniquidad Los que andan en sus caminos.

Tú encargaste Que sean muy guardados tus mandamientos.

Ojalá fuesen ordenados mis caminos A observar tus estatutos!

Entonces no sería yo avergonzado, Cuando atendiese á todos tus mandamientos.

Te alabaré con rectitud de corazón, Cuando aprendiere los juicios de tu justicia.

Tus estatutos guardaré: No me dejes enteramente.

BETH. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Con todo mi corazón te he buscado: No me dejes divagar de tus mandamientos.

En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

Bendito tú, oh Jehová: Enséñame tus estatutos.

Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.

Heme gozado en el camino de tus testimonios, Como sobre toda riqueza.

En tus mandamientos meditaré, Consideraré tus caminos.

Recrearéme en tus estatutos: No me olvidaré de tus palabras.

GIMEL. Haz bien á tu siervo; que viva Y guarde tu palabra.

Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.

Advenedizo soy yo en la tierra: No encubras de mí tus mandamientos.

Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.

Destruiste á los soberbios malditos, Que se desvían de tus mandamientos.

Aparta de mí oprobio y menosprecio; Porque tus testimonios he guardado.

Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí: Mas tu siervo meditaba en tus estatutos.

Pues tus testimonios son mis deleites, Y mis consejeros.

DALETH. Pegóse al polvo mi alma: Vivifícame según tu palabra.

Mis caminos te conté, y me has respondido: Enséñame tus estatutos.

Hazme entender el camino de tus mandamientos, Y hablaré de tus maravillas.

Deshácese mi alma de ansiedad: Corrobórame según tu palabra.

Aparta de mí camino de mentira; Y hazme la gracia de tu ley.

Escogí el camino de la verdad; He puesto tus juicios delante de mí.

Allegádome he á tus testimonios; Oh Jehová, no me avergüences.

Por el camino de tus mandamientos correré, Cuando ensanchares mi corazón.

HE. Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, Y guardarélo hasta el fin.

Dame entendimiento, y guardaré tu ley; Y la observaré de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandamientos; Porque en ella tengo mi voluntad.

Inclina mi corazón á tus testimonios, Y no á la avaricia.

Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.

Confirma tu palabra á tu siervo, Que te teme.

Quita de mí el oprobio que he temido: Porque buenos son tus juicios.

He aquí yo he codiciado tus mandamientos: Vivifícame en tu justicia.

VAV. Y venga á mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salud, conforme á tu dicho.

Y daré por respuesta á mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.

Y no quites de mi boca en nigún tiempo la palabra de verdad; Porque á tu juicio espero.

Y guardaré tu ley siempre, Por siglo de siglo.

Y andaré en anchura, Porque busqué tus mandamientos.

Y hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré.

Y deleitaréme en tus mandamientos, Que he amado.

Alzaré asimismo mis manos á tus mandamientos que amé; Y meditaré en tus estatutos.

ZAYIN. Acuérdate de la palabra dada á tu siervo, En la cual me has hecho esperar.

Esta es mi consuelo en mi aflicción: Porque tu dicho me ha vivificado.

Los soberbios se burlaron mucho de mí: Mas no me he apartado de tu ley.

Acordéme, oh Jehová, de tus juicios antiguos, Y consoléme.

Horror se apoderó de mí, á causa De los impíos que dejan tu ley.

Cánticos me fueron tus estatutos En la mansión de mis peregrinaciones.

Acordéme en la noche de tu nombre, oh Jehová, Y guardé tu ley.

Esto tuve, Porque guardaba tus mandamientos.

JET. Mi porción, oh Jehová, Dije, será guardar tus palabras.

Tu presencia supliqué de todo corazón: Ten misericordia de mí según tu palabra.

Consideré mis caminos, Y torné mis pies á tus testimonios.

Apresuréme, y no me retardé En guardar tus mandamientos.

Compañía de impíos me han robado: Mas no me he olvidado de tu ley.

A media noche me levantaba á alabarte Sobre los juicios de tu justicia.

Compañero soy yo de todos los que te temieren Y guardaren tus mandamientos.

De tu misericordia, oh Jehová, está llena la tierra: Enséñame tus estatutos.

TETH. Bien has hecho con tu siervo, Oh Jehová, conforme á tu palabra.

Enséñame bondad de sentido y sabiduría; Porque tus mandamientos he creído.

Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.

Bueno eres tú, y bienhechor: Enséñame tus estatutos.

Contra mí forjaron mentira los soberbios: Mas yo guardaré de todo corazón tus mandamientos.

Engrasóse el corazón de ellos como sebo; Mas yo en tu ley me he deleitado.

Bueno me es haber sido humillado, Para que aprenda tus estatutos.

Mejor me es la ley de tu boca, Que millares de oro y plata.

YOD. Tus manos me hicieron y me formaron: Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.

Los que te temen, me verán, y se alegrarán; Porque en tu palabra he esperado.

Conozco, oh Jehová, que tus juicios son justicia, Y que conforme á tu fidelidad me afligiste.

Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme á lo que has dicho á tu siervo.

Vengan á mí tus misericordias, y viva; Porque tu ley es mi deleite.

Sean avergonzados los soberbios, porque sin causa me han calumniado: Yo empero, meditaré en tus mandamientos.

Tórnense á mí los que te temen Y conocen tus testimonios.

Sea mi corazón íntegro en tus estatutos; Porque no sea yo avergonzado.

KAF. Desfallece mi alma por tu salud, Esperando en tu palabra.

Desfallecieron mis ojos por tu palabra, Diciendo: ¿Cuándo me consolarás?

Porque estoy como el odre al humo; Mas no he olvidado tus estatutos.

¿Cuántos son los días de tu siervo? ¿Cuándo harás juicio contra los que me persiguen?

Los soberbios me han cavado hoyos; Mas no obran según tu ley.

Todos tus mandamientos son verdad: Sin causa me persiguen; ayúdame.

Casi me han echado por tierra: Mas yo no he dejado tus mandamientos.

Vivifícame conforme á tu misericordia; Y guardaré los testimonios de tu boca.

LAMED. Para siempre, oh Jehová, Permenece tu palabra en los cielos.

Por generación y generación es tu verdad: Tú afirmaste la tierra, y persevera.

Por tu ordenación perseveran hasta hoy las cosas criadas; Porque todas ellas te sirven.

Si tu ley no hubiese sido mis delicias, Ya en mi aflicción hubiera perecido.

Nunca jamás me olvidaré de tus mandamientos; Porque con ellos me has vivificado.

Tuyo soy yo, guárdame; Porque he buscado tus mandamientos.

Los impíos me han aguardado para destruirme: Mas yo entenderé en tus testimonios.

A toda perfección he visto fin: Ancho sobremanera es tu mandamiento.

MEM. ­Cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.

Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos; Porque me son eternos.

Más que todos mis enseñadores he entendido: Porque tus testimonios son mi meditación.

Más que los viejos he entendido, Porque he guardado tus mandamientos.

De todo mal camino contuve mis pies, Para guardar tu palabra.

No me aparté de tus juicios; Porque tú me enseñaste.

Cuán dulces son á mi paladar tus palabras! Más que la miel á mi boca.

De tus mandamientos he adquirido inteligencia: Por tanto he aborrecido todo camino de mentira.

NUN. Lámpara es á mis pies tu palabra, Y lumbrera á mi camino.

Juré y ratifiqué El guardar los juicios de tu justicia.

Afligido estoy en gran manera: oh Jehová, Vivifícame conforme á tu palabra.

Ruégote, oh Jehová, te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca; Y enséñame tus juicios.

De continuo está mi alma en mi mano: Mas no me he olvidado de tu ley.

Pusiéronme lazo los impíos: Empero yo no me desvié de tus mandamientos.

Por heredad he tomado tus testimonios para siempre; Porque son el gozo de mi corazón.

Mi corazón incliné á poner por obra tus estatutos De continuo, hasta el fin.

SAMECH. Los pensamientos vanos aborrezco; Mas amo tu ley.

Mi escondedero y mi escudo eres tú: En tu palabra he esperado.

Apartaos de mí, malignos; Pues yo guardaré los mandamientos de mi Dios.

Susténtame conforme á tu palabra, y viviré: Y no me avergüences de mi esperanza.

Sosténme, y seré salvo; Y deleitaréme siempre en tus estatutos.

Hollaste á todos los que se desvían de tus estatutos: Porque mentira es su engaño.

Como escorias hiciste consumir á todos los impíos de la tierra: Por tanto yo he amado tus testimonios.

Mi carne se ha extremecido por temor de ti; Y de tus juicios tengo miedo.

AIN. Juicio y justicia he hecho; No me dejes á mis opresores.

Responde por tu siervo para bien: No me hagan violencia los soberbios.

Mis ojos desfallecieron por tu salud, Y por el dicho de tu justicia.

Haz con tu siervo según tu misericordia, Y enséñame tus estatutos.

Tu siervo soy yo, dame entendimiento; Para que sepa tus testimonios.

Tiempo es de hacer, oh Jehová; Disipado han tu ley.

Por eso he amado tus mandamientos Más que el oro, y más que oro muy puro.

Por eso todos los mandamientos de todas las cosas estimé rectos: Aborrecí todo camino de mentira.

PE. Maravillosos son tus testimonios: Por tanto los ha guardado mi alma.

El principio de tus palabras alumbra; Hace entender á los simples.

Mi boca abrí y suspiré; Porque deseaba tus mandamientos.

Mírame, y ten misericordia de mí, Como acostumbras con los que aman tu nombre.

Ordena mis pasos con tu palabra; Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

Redímeme de la violencia de los hombres; Y guardaré tus mandamientos.

Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo; Y enséñame tus estatutos.

Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley.

TZADDI. Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.

Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.

Mi celo me ha consumido; Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.

Sumamente acendrada es tu palabra; Y la ama tu siervo.

Pequeño soy yo y desechado; Mas no me he olvidado de tus mandamientos.

Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.

Aflicción y angustia me hallaron: Mas tus mandamientos fueron mis deleites.

Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré.

COPH. Clamé con todo mi corazón; respóndeme, Jehová, Y guardaré tus estatutos.

A ti clamé; sálvame, Y guardaré tus testimonios.

Anticipéme al alba, y clamé: Esperé en tu palabra.

Previnieron mis ojos las vigilias de la noche, Para meditar en tus dichos.

Oye mi voz conforme á tu misericordia; Oh Jehová, vivifícame conforme á tu juicio.

Acercáronse á la maldad los que me persiguen; Alejáronse de tu ley.

Cercano estás tú, oh Jehová; Y todos tus mandamientos son verdad.

Ya ha mucho que he entendido de tus mandamientos, Que para siempre los fundaste.

RESH. Mira mi aflicción, y líbrame; Porque de tu ley no me he olvidado.

Aboga mi causa, y redímeme: Vivifícame con tu dicho.

Lejos está de los impíos la salud; Porque no buscan tus estatutos.

Muchas son tus misericordias, oh Jehová: Vivifícame conforme á tus juicios.

Muchos son mis perseguidores y mis enemigos; Mas de tus testimonios no me he apartado.

Veía á los prevaricadores, y carcomíame; Porque no guardaban tus palabras.

Mira, oh Jehová, que amo tus mandamientos: Vivifícame conforme á tu misericordia.

El principio de tu palabra es verdad; Y eterno es todo juicio de tu justicia.

SIN. Príncipes me han perseguido sin causa; Mas mi corazón tuvo temor de tus palabras.

Gózome yo en tu palabra, Como el que halla muchos despojos.

La mentira aborrezco y abomino: Tu ley amo.

Siete veces al día te alabo Sobre los juicios de tu justicia.

Mucha paz tienen los que aman tu ley; Y no hay para ellos tropiezo.

Tu salud he esperado, oh Jehová; Y tus mandamientos he puesto por obra.

Mi alma ha guardado tus testimonios, Y helos amado en gran manera.

Guardado he tus mandamientos y tus testimonios; Porque todos mis caminos están delante de ti.

TAU. Acérquese mi clamor delante de ti, oh Jehová: Dame entendimiento conforme á tu palabra.

Venga mi oración delante de ti: Líbrame conforme á tu dicho.

Mis labios rebosarán alabanza, Cuando me enseñares tus estatutos.

Hablará mi lengua tus dichos; Porque todos tus mandamientos son justicia.

Sea tu mano en mi socorro; Porque tus mandamientos he escogido.

Deseado he tu salud, oh Jehová; Y tu ley es mi delicia.

Viva mi alma y alábete; Y tus juicios me ayuden.

Yo anduve errante como oveja extraviada; busca á tu siervo; Porque no me he olvidado de tus mandamientos.

SALMO 120

Cántico gradual. A JEHOVA llamé estando en angustia, Y él me respondió.

Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.

¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?

Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.

Ay de mí, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar!

Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.

Yo soy pacífico: Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.

SALMO 121

Cántico gradual. ALZARÉ mis ojos á los montes, De donde vendrá mi socorro.

Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

No dará tu pie al resbaladero; Ni se dormirá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.

Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.

El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.

Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.

Jehová guardará tu salida y tu entrada, Desde ahora y para siempre.

SALMO 122

Cántico gradual: de David. YO me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.

Nuestros pies estuvieron En tus puertas, oh Jerusalem;

Jerusalem, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.

Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado á Israel, Para alabar el nombre de Jehová.

Porque allá están las sillas del juicio, Las sillas de la casa de David.

Pedid la paz de Jerusalem: Sean prosperados los que te aman.

Haya paz en tu antemuro, Y descanso en tus palacios.

Por amor de mis hermanos y mis compañeros Hablaré ahora paz de ti.

A causa de la casa de Jehová nuestro Dios, Buscaré bien para ti.

SALMO 123

Cántico gradual. A TI que habitas en los cielos, Alcé mis ojos.

He aquí como los ojos de los siervos miran á la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva á la mano de su señora; Así nuestros ojos miran á Jehová nuestro Dios, Hasta que haya misericordia de nosotros.

Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros; Porque estamos muy hartos de menosprecio.

Muy harta está nuestra alma Del escarnio de los holgados, Y del menosprecio de los soberbios.

SALMO 124

Cántico gradual: de David. A NO haber estado Jehová por nosotros, Diga ahora Israel;

A no haber estado Jehová por nosotros, Cuando se levantaron contra nosotros los hombres,

Vivos nos habrían entonces tragado, Cuando se encendió su furor en nosotros.

Entonces nos habrían inundado las aguas; Sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente:

Hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.

Bendito Jehová, Que no nos dió por presa á sus dientes.

Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores: Quebróse el lazo, y escapamos nosotros.

Nuestro socorro es en el nombre de Jehová, Que hizo el cielo y la tierra.

SALMOS 125

ALABAD á JAH, Porque es bueno cantar salmos á nuestro Dios; Porque suave y hermosa es la alabanza.

Jehová edifica á Jerusalem; A los echados de Israel recogerá.

El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas.

El cuenta el número de las estrellas; A todas ellas llama por sus nombres.

Grande es el Señor nuestro, y de mucha potencia; Y de su entendimiento no hay número.

Jehová ensalza á los humildes; Humilla los impíos hasta la tierra.

Cantad á Jehová con alabanza, Cantad con arpa á nuestro Dios.

El es el que cubre los cielos de nubes, El que prepara la lluvia para la tierra, El que hace á los montes producir hierba.

El da á la bestia su mantenimiento, Y á los hijos de los cuervos que claman.

No toma contentamiento en la fortaleza del caballo, Ni se complace en las piernas del hombre.

Complácese Jehová en los que le temen, Y en los que esperan en su misericordia.

Alaba á Jehová, Jerusalem; Alaba á tu Dios, Sión.

Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; Bendijo á tus hijos dentro de ti.

El pone en tu término la paz; Te hará saciar de grosura de trigo.

El envía su palabra á la tierra; Muy presto corre su palabra.

El da la nieve como lana, Derrama la escarcha como ceniza.

El echa su hielo como pedazos: Delante de su frío ¿quién estará?

Enviará su palabra, y los derretirá: Soplará su viento, y fluirán las aguas.

El denuncia sus palabras á Jacob, Sus estatutos y sus juicios á Israel.

No ha hecho esto con toda gente; Y no conocieron sus juicios. Aleluya.

(10) Salmo ciento cuarenta y cinco

Alaba, alma mía, al Señor; alabaré al Señor en mi vida, cantaré salmos a mi Dios mientras exista. No confiéis en los príncipes, ni en hijo de hombre, en quien no hay salvación. Sale su espíritu, y vuelve a su tierra; en ese mismo día perecen sus pensamientos.

Bienaventurado aquel cuyo auxilio es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el Señor su Dios, que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que guarda la verdad para siempre; que hace justicia a los agraviados; que da pan a los hambrientos. El Señor desata a los cautivos; el Señor endereza a los caídos; el Señor da sabiduría a los ciegos; el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los forasteros; sostiene al huérfano y a la viuda; y trastorna el camino de los pecadores. Reinará el Señor para siempre; tu Dios, oh Sión, de generación en generación. Aleluya .

(11) Salmo ciento cuarenta y seis

Alabad al Señor, porque es bueno el salmo; y a nuestro Dios conviene la alabanza. El Señor edifica a Jerusalén; el Señor congrega a los dispersos de Israel. Él sana a los quebrantados de corazón y venda todas sus heridas. Él cuenta el número de las estrellas; a todas ellas llama por sus nombres. Grande es el Señor y grande es Su poder; y Su entendimiento es infinito. El Señor exalta a los mansos, y humilla a los pecadores hasta la tierra.

Comenzad al Señor con acción de gracias; cantad a nuestro Dios con arpa. Él cubre de nubes los cielos; prepara la lluvia para la tierra; hace brotar la hierba en los montes, y la hierba para servicio del hombre; da a los animales su alimento y a los polluelos de los cuervos que claman. No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en las piernas del hombre; el Señor se complace en los que le temen y en los que esperan en Su misericordia. Aleluya.

(12) Salmo ciento cuarenta y siete

Alaba al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión. Porque ha reforzado los cerrojos de tus puertas; ha bendecido en ti a tus hijos. Él ha puesto paz en tus fronteras; te sacia con lo mejor del trigo. Envía Su palabra a la tierra; Su palabra corre muy deprisa. Da la nieve como lana; esparce la escarcha como ceniza; arroja Su hielo como pedazos; ¿quién resistirá delante de Su frío? Enviará Su palabra, y los derretirá; soplará Su viento, y fluirán las aguas. Él revela Su palabra a Jacob, Sus estatutos y juicios a Israel. No ha hecho así con ninguna otra nación; y Sus juicios no los conocieron. Aleluya.

(Evangelio según Lucas 12: 32-46) No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino. Vended lo que tenéis y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote; donde ladrón no llega ni polilla corrompe. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a su señor, cuando ha de volver de las bodas, para que cuando llegue y llame, al instante le abran. Bienaventurados aquellos siervos, a los cuales, cuando su señor venga, los halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y acercándose, los servirá. Y si viniere en la segunda vigilia, y si en la tercera vigilia viniere, y los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos. Pero sabed esto: que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón ha de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. Vosotros, pues, también estad preparados, porque a la hora que no pensáis, vendrá el Hijo del Hombre.

Entonces Pedro Le dijo: Señor, ¿a nosotros dices esta parábola, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes. Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los siervos y a las siervas, y a comer y beber y embriagarse; vendrá el señor de aquel siervo en día que no espera y a la hora que no sabe; y le partirá por medio, y pondrá su parte con los infieles. (Y gloria sea a Dios por siempre)

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (7:36-50)

Y le rogó uno de los Fariseos, que comiese con él. Y entrado en casa del Fariseo, sentóse á la mesa.

Y he aquí una mujer que había sido pecadora en la ciudad, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un alabastro de ungüento,

Y estando detrás á sus pies, comenzó llorando á regar con lágrimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ungía con el ungüento.

Y como vió esto el Fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.

Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él dice: Di, Maestro.

Un acredor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;

Y no teniendo ellos de qué pagar, perdonó á ambos. Di, pues, ¿cuál de éstos le amará más?

Y respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquél al cual perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

Y vuelto á la mujer, dijo á Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.

No me diste beso, mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

No ungiste mi cabeza con óleo; mas ésta ha ungido con ungüento mis pies.

Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.

Y á ella dijo: Los pecados te son perdonados.

Y los que estaban juntamente sentados á la mesa, comenzaron á decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?

Y dijo á la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

Tenoo oasht emmok o piekhristos nem pekyot en aghathos nem pi epnevma ethowab je akee ak soati emmon nai nan

Te adoramos, oh Cristo, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo, porque has venido y nos has salvado.

1. Dame, oh Señor, muchas fuentes de lágrimas, como diste antaño a la mujer pecadora. Hazme digno de lavar Tus pies, que me liberaron del camino del extravío, y de ofrecerte un precioso ungüento aromático, y alcanzar, por el arrepentimiento, una vida pura, para que oiga aquella voz llena de gozo: “Tu fe te ha salvado”.

Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

2. Cuando advierto mis muchas maldades, y el pensamiento de aquel temible juicio llega a mi corazón, un temblor se apodera de mí, y me refugio en Ti, oh Dios, Amante de la humanidad. No apartes, pues, Tu rostro de mí, te lo suplico, Tú solo sin pecado. Concede humildad a mi pobre alma antes de que llegue el fin, y sálvame.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

3. Los cielos te bendicen, oh llena de gracia, Esposa que no conoció varón. Y nosotros también glorificamos tu inefable maternidad. Oh Madre de Dios, madre de misericordia y de salvación, intercede por la salvación de nuestras almas.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

4. Oh Rey celestial, Consolador, Espíritu de verdad, que estás en todas partes y lo llenas todo, Tesoro de los bienes y Dador de vida, ven benignamente y habita en nosotros, y purifícanos de toda mancha, oh Bueno, y salva nuestras almas.

Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

5. Así como estuviste con Tus discípulos, oh Salvador, y les diste la paz, ven también benignamente y está con nosotros, y concédenos Tu paz, y sálvanos, y libra nuestras almas.

Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.

Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

6. Siempre que estamos de pie en Tu santo santuario, se considera que estamos de pie en el cielo. Oh Madre de Dios, tú eres la puerta del cielo; ábrenos la puerta de la misericordia.

Entonces el orante ora:

Señor, escúchanos, ten misericordia de nosotros y perdona nuestros pecados. Amén.

(Señor, ten piedad) 41 veces

El Símbolo de la Fe ortodoxa

En verdad creemos en un solo Dios, Padre omnipotente, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creemos en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, consubstancial con el Padre; por quien todo fue hecho. Que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen, y se hizo hombre. Y fue crucificado por nosotros en tiempos de Poncio Pilato. Padeció y fue sepultado, y resucitó de entre los muertos al tercer día, según las Escrituras; y subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Su Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos; y Su Reino no tendrá fin.

Sí, creemos en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre. Que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Y en una sola Iglesia, santa, católica y apostólica.

Confesamos un solo bautismo para el perdón de los pecados.

Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del siglo venidero. Amén.

Κύριε ἐλέησον Kyrie eleison (Señor, ten piedad) 41 veces

SALMO 129

Cántico gradual. MUCHO me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;

Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.

Sobre mis espaldas araron los aradores: Hicieron largos surcos.

Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.

Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen á Sión.

Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca:

De la cual no hinchió segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.

Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová.

SALMO 131

Cántico gradual: de David. JEHOVA, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para mí demasiado sublimes.

En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma.

Espera, oh Israel, en Jehová Desde ahora y para siempre.

SALMO 132

Cántico gradual. ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, Y de toda su aflicción;

Que juró él á Jehová, Prometió al Fuerte de Jacob:

No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;

No daré sueño á mis ojos, Ni á mis párpados adormecimiento.

Hasta que halle lugar para Jehová, Moradas para el Fuerte de Jacob.

He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque.

Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies.

Levántate, oh Jehová, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza.

Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y regocíjense tus santos.

Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro.

En verdad juró Jehová á David, No se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.

Si tus hijos guardaren mi alianza, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.

Porque Jehová ha elegido á Sión; Deseóla por habitación para sí.

Este es mi reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado.

A su mantenimiento daré bendición: Sus pobres saciaré de pan.

Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, Y sus santos darán voces de júbilo.

Allí haré reverdecer el cuerno de David: He prevenido lámpara á mi ungido.

A sus enemigos vestiré de confusión: Mas sobre él florecerá su corona.

SALMO 133

Cántico gradual: de David. ­MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno!

Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;

Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.