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Oración del Velo
Entre Completas y Medianoche, la Oración del Velo es ofrecida principalmente por monjes, sacerdotes y obispos como medio de examinar el corazón antes de dormir.
Oración de la Hora de la tarde llamada Hora del Velo de la oscuridad o Velo de la oscuridad (Sittar, con la ese cerrada), y su tiempo es al primer entrar de la tiniebla de la noche, propia de los padres monjes.
EL PADRE NUESTRO
Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
LA ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS
Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
Danos hoy nuestro pan cotidiano.
Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
SALMO 50
Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.
Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.
Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.
Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)
Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.
Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.
¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.
E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,
Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?
Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.
Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.
El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.
La bendita oración del Velo,
Salmo de Asaph. EL Dios de dioses, Jehová, ha hablado, Y convocado la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
De Sión, perfección de hermosura, Ha Dios resplandecido.
Vendrá nuestro Dios, y no callará: Fuego consumirá delante de él, Y en derredor suyo habrá tempestad grande.
Convocará á los cielos de arriba, Y á la tierra, para juzgar á su pueblo.
Juntadme mis santos; Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
Y denunciarán los cielos su justicia; Porque Dios es el juez. (Selah.)
Oye, pueblo mío, y hablaré: Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
No te reprenderé sobre tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que delante de mí están siempre.
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
Conozco todas las aves de los montes, Y en mi poder están las fieras del campo.
Si yo tuviese hambre, no te lo diría á ti: Porque mío es el mundo y su plenitud.
¿Tengo de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
Sacrifica á Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo.
E invócame en el día de la angustia: Te libraré, y tú me honrarás.
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que enarrar mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca,
Pues que tú aborreces el castigo, Y echas á tu espalda mis palabras?
Si veías al ladrón, tú corrías con él; Y con los adúlteros era tu parte.
Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano: Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
Estas cosas hiciste, y yo he callado: Pensabas que de cierto sería yo como tú: Yo te argüiré, y pondré las delante de tus ojos.
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios; No sea que arrebate, sin que nadie libre.
El que sacrifica alabanza me honrará: Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salud de Dios.
SALMO 4
Al Músico principal: sobre Neginoth: Salmo de David. RESPONDEME cuando clamo, oh Dios de mi justicia: Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar: Ten misericordia de mí, y oye mi oración.
Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volveréis mi honra en infamia, Amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? (Selah.)
Sabed pues, que Jehová hizo apartar al pío para sí: Jehová oirá cuando yo á él clamare.
Temblad, y no pequéis: Conversad en vuestro corazón sobre vuestra cama, y desistid. (Selah.)
Ofreced sacrificios de justicia, Y confiad en Jehová.
Muchos dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro.
Tú diste alegría en mi corazón, Más que tienen ellos en el tiempo que se multiplicó su grano y su mosto.
En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.
SALMO 6
Al Músico principal: en Neginoth sobre Seminith: Salmo de David. JEHOVA, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues con tu ira.
Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque yo estoy debilitado: Sáname, oh Jehová, porque mis huesos están conmovidos.
Mi alma asimismo está muy conturbada: Y tú, Jehová, ¿hasta cuándo?
Vuelve, oh Jehová, libra mi alma; Sálvame por tu misericordia.
Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?
Heme consumido á fuerza de gemir: Todas las noches inundo mi lecho, Riego mi estrado con mis lágrimas.
Mis ojos están carcomidos de descontento; Hanse envejecido á causa de todos mis angustiadores.
Apartaos de mí, todos los obradores de iniquidad; Porque Jehová ha oído la voz de mi lloro.
Jehová ha oído mi ruego; Ha recibido Jehová mi oración.
Se avergonzarán, y turbaránse mucho todos mis enemigos; Volveránse y serán avergonzados subitáneamente.
SALMO 8
Al Músico principal: sobre Gittith: Salmo de David. OH Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, Que has puesto tu gloria sobre los cielos!
De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer cesar al enemigo, y al que se venga.
Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste:
Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, que lo visites?
Pues le has hecho poco menor que los ángeles, Y coronástelo de gloria y de lustre.
Hicístelo enseñorear de las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies:
Ovejas, y bueyes, todo ello; Y asimismo las bestias del campo,
Las aves de los cielos, y los peces de la mar; Todo cuanto pasa por los senderos de la mar.
Oh Jehová, Señor nuestro, Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!
SALMO 12
Al Músico principal: sobre Seminith: Salmo de David. SALVA, oh Jehová, porque se acabaron los misericordiosos: Porque se han acabado los fieles de entre los hijos de los hombres.
Mentira habla cada uno con su prójimo; Con labios lisonjeros, con corazón doble hablan.
Destruirá Jehová todos los labios lisonjeros, La lengua que habla grandezas,
Que dijeron: Por nuestra lengua prevaleceremos; Nuestros labios están con nosotros: ¿quién nos es señor?
Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, Ahora me levantaré, dice Jehová: Pondrélos en salvo del que contra ellos se engríe.
Las palabras de Jehová, palabras limpias; Plata refinada en horno de tierra, Purificada siete veces.
Tú, Jehová, los guardarás; Guárdalos para siempre de aquesta generación.
Cercando andan los malos, Mientras son exaltados los más viles de los hijos de los hombres.
SALMO 15
Salmo de David. JEHOVA, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién residirá en el monte de tu santidad?
El que anda en integridad, y obra justicia, Y habla verdad en su corazón.
El que no detrae con su lengua, Ni hace mal á su prójimo, Ni contra su prójimo acoge oprobio alguno.
Aquel á cuyos ojos es menospreciado el vil; Mas honra á los que temen á Jehová: Y habiendo jurado en daño suyo, no por eso muda.
Quien su dinero no dió á usura, Ni contra el inocente tomó cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará para siempre.
SALMO 24
Salmo de David. DE Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.
Porque él la fundó sobre los mares, Y afirmóla sobre los ríos.
¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad?
El limpio de manos, y puro de corazón: El que no ha elevado su alma á la vanidad, Ni jurado con engaño.
El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salud.
Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. (Selah.)
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla.
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria.
¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. (Selah.)
SALMO 26
Salmo de David. JUZGAME, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado: Confiado he asimismo en Jehová, no vacilaré.
Pruébame, oh Jehová, y sondéame: Examina mis riñones y mi corazón.
Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y en tu verdad ando.
No me he sentado con hombres de falsedad; Ni entré con los que andan encubiertamente.
Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté.
Lavaré en inocencia mis manos, Y andaré alrededor de tu altar, oh Jehová:
Para exclamar con voz de acción de gracias, Y para contar todas tus maravillas.
Jehová, la habitación de tu casa he amado, Y el lugar del tabernáculo de tu gloria.
No juntes con los pecadores mi alma, Ni con los hombres de sangres mi vida:
En cuyas manos está el mal, Y su diestra está llena de sobornos.
Yo empero andaré en mi integridad: Redímeme, y ten misericordia de mí.
Mi pie ha estado en rectitud: En las congregaciones bendeciré á Jehová.
SALMO 66
Al Músico principal: Cántico: Salmo. ACLAMAD á Dios con alegría, toda la tierra:
Cantad la gloria de su nombre: Poned gloria en su alabanza.
Decid á Dios: Cuán terribles tus obras! Por lo grande de tu fortaleza te mentirán tus enemigos.
Toda la tierra te adorará, Y cantará á ti; Cantarán á tu nombre. (Selah.)
Venid, y ved las obras de Dios, Terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.
Volvió la mar en seco; Por el río pasaron á pie; Allí en él nos alegramos.
El se enseñorea con su fortaleza para siempre: Sus ojos atalayan sobre las gentes: Los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)
Bendecid, pueblos, á nuestro Dios, Y haced oir la voz de su alabanza.
El es el que puso nuestra alma en vida, Y no permitió que nuestros pies resbalasen.
Porque tú nos probaste, oh Dios: Ensayástenos como se afina la plata.
Nos metiste en la red; Pusiste apretura en nuestros lomos.
Hombres hiciste subir sobre nuestra cabeza; Entramos en fuego y en aguas, Y sacástenos á hartura.
Entraré en tu casa con holocaustos: Te pagaré mis votos,
Que pronunciaron mis labios, Y habló mi boca, cuando angustiado estaba.
Holocaustos de cebados te ofreceré, Con perfume de carneros: Sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)
Venid, oid todos los que teméis á Dios, Y contaré lo que ha hecho á mi alma.
A él clamé con mi boca, Y ensalzado fué con mi lengua.
Si en mi corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me oyera.
Mas ciertamente me oyó Dios; Antendió á la voz de mi súplica.
Bendito Dios, Que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.
SALMO 69
Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David. SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.
Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.
No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.
Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.
He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.
Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.
Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.
Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.
Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.
Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.
Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.
Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.
Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.
Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.
Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.
Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.
Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.
Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.
Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.
Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá.
Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza.
Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas.
Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.
Porque Jehová oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros.
Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.
Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.
Los siguientes salmos se toman de la Tercera Hora:
Al Músico principal: sobre Sosannim: Salmo de David. SALVAME, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma.
Estoy hundido en cieno profundo, donde no hay pie: He venido á abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando á mi Dios.
Hanse aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; Hanse fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué: He venido pues á pagar lo que no he tomado.
Dios, tú sabes mi locura; Y mis delitos no te son ocultos.
No sean avergonzados por mi causa los que te esperan, oh Señor Jehová de los ejércitos; No sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.
Porque por amor de ti he sufrido afrenta; Confusión ha cubierto mi rostro.
He sido extrañado de mis hermanos, Y extraño á los hijos de mi madre.
Porque me consumió el celo de tu casa; Y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.
Y lloré afligiendo con ayuno mi alma; Y esto me ha sido por afrenta.
Puse además saco por mi vestido; Y vine á serles por proverbio.
Hablaban contra mí los que se sentaban á la puerta, Y me zaherían en las canciones de los bebederos de sidra.
Empero yo enderezaba mi oración á ti, oh Jehová, al tiempo de tu buena voluntad: Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, Por la verdad de tu salud, óyeme.
Sácame del lodo, y no sea yo sumergido: Sea yo libertado de los que me aborrecen, y del profundo de las aguas.
No me anegue el ímpetu de las aguas, Ni me suerba la hondura, Ni el pozo cierre sobre mí su boca.
Oyeme, Jehová, porque apacible es tu misericordia; Mírame conforme á la multitud de tus miseraciones.
Y no escondas tu rostro de tu siervo; Porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.
Acércate á mi alma, redímela: Líbrame á causa de mis enemigos.
Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio: Delante de ti están todos mis enemigos.
La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado: Y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: Y consoladores, y ninguno hallé.
Pusiéronme además hiel por comida, Y en mi sed me dieron á beber vinagre.
Sea su mesa delante de ellos por lazo, Y lo que es para bien por tropiezo.
Sean oscurecidos sus ojos para ver, Y haz siempre titubear sus lomos.
Derrama sobre ellos tu ira, Y el furor de tu enojo los alcance.
Sea su palacio asolado: En sus tiendas no haya morador.
Porque persiguieron al que tú heriste; Y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
Pon maldad sobre su maldad, Y no entren en tu justicia.
Sean raídos del libro de los vivientes, Y no sean escritos con los justos.
Y yo afligido y dolorido, Tu salud, oh Dios, me defenderá.
Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, Ensalzarélo con alabanza.
Y agradará á Jehová más que sacrificio de buey, O becerro que echa cuernos y uñas.
Veránlo los humildes, y se gozarán; Buscad á Dios, y vivirá vuestro corazón.
Porque Jehová oye á los menesterosos, Y no menosprecia á sus prisioneros.
Alábenlo los cielos y la tierra, Los mares, y todo lo que se mueve en ellos.
Porque Dios guardará á Sión, y reedificará las ciudades de Judá; Y habitarán allí, y la poseerán.
Y la simiente de sus siervos la heredará, Y los que aman su nombre habitarán en ella.
SALMO 22
Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar Salmo de David. DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.
Tú empero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.
Clamaron á ti, y fueron librados: Esperaron en ti, y no se avergonzaron.
Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
Remítese á Jehová, líbrelo; Sálvele, puesto que en él se complacía.
Empero tú eres el que me sacó del vientre, El que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
Sobre ti fuí echado desde la matriz: Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.
Hanme rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.
Abrieron sobre mí su boca, Como león rapante y rugiente.
Heme escurrido como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón fué como cera, Desliéndose en medio de mis entrañas.
Secóse como un tiesto mi vigor, Y mi lengua se pegó á mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte.
Porque perros me han rodeado, Hame cercado cuadrilla de malignos: Horadaron mis manos y mis pies.
Contar puedo todos mis huesos; Ellos miran, considéranme.
Partieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
Mas tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
Libra de la espada mi alma; Del poder del perro mi única.
Sálvame de la boca del león, Y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
Anunciaré tu nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.
Los que teméis á Jehová, alabadle; Glorificadle, simiente toda de Jacob; Y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó á él, oyóle.
De ti será mi alabanza en la grande congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.
Comerán los pobres, y serán saciados: Alabarán á Jehová los que le buscan: Vivirá vuestro corazón para siempre.
Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; Y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
Porque de Jehová es el reino; Y él se enseñoreará de las gentes.
Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: Postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, Si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
La posteridad le servirá; Será ella contada por una generación de Jehová.
Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, Su justicia que él hizo.
SALMO 29
Salmo de David. DAD á Jehová, oh hijos de fuertes, Dad á Jehová la gloria y la fortaleza.
Dad á Jehová la gloria debida á su nombre: Humillaos á Jehová en el glorioso santuario.
Voz de Jehová sobre las aguas: Hizo tronar el Dios de gloria: Jehová sobre las muchas aguas.
Voz de Jehová con potencia; Voz de Jehová con gloria.
Voz de Jehová que quebranta los cedros; Y quebrantó Jehová los cedros del Líbano.
E hízolos saltar como becerros; Al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.
Voz de Jehová que derrama llamas de fuego.
Voz de Jehová que hará temblar el desierto; Hará temblar Jehová el desierto de Cades.
Voz de Jehová que hará estar de parto á las ciervas, Y desnudará la breñas: Y en su templo todos los suyos le dicen gloria.
Jehová preside en el diluvio, Y asentóse Jehová por rey para siempre.
Jehová dará fortaleza á su pueblo: Jehová bendecirá á su pueblo en paz. Salmo de David.
SALMO 42
Al Músico principal: Masquil á los hijos de Coré. COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia.
Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
De día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su canción será conmigo, Y oración al Dios de mi vida.
Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Los siguientes salmos se toman de la Sexta Hora:
Al Músico principal: sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Michtam de David, cuando los Filisteos le prendieron en Gath. TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día.
Apúranme mis enemigos cada día; Porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
En el día que temo, Yo en ti confío.
En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré Lo que la carne me hiciere.
Todos los días me contristan mis negocios; Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
Reúnense, escóndense, Miran ellos atentamente mis pasos, Esperando mi vida.
¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.
Mis huídas has tú contado: Pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?
Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: En esto conozco que Dios es por mí.
En Dios alabaré su palabra; En Jehová alabaré su palabra.
En Dios he confiado: no temeré Lo que me hará el hombre.
Sobre mí, oh Dios, están tus votos: Te tributaré alabanzas.
Porque has librado mi vida de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.
SALMO 56
Al Músico principal: sobre La paloma silenciosa en paraje muy distante. Michtam de David, cuando los Filisteos le prendieron en Gath. TEN misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre: Me oprime combatiéndome cada día.
Apúranme mis enemigos cada día; Porque muchos son los que pelean contra mí, oh Altísimo.
En el día que temo, Yo en ti confío.
En Dios alabaré su palabra: En Dios he confiado, no temeré Lo que la carne me hiciere.
Todos los días me contristan mis negocios; Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
Reúnense, escóndense, Miran ellos atentamente mis pasos, Esperando mi vida.
¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba en tu furor los pueblos.
Mis huídas has tú contado: Pon mis lágrimas en tu redoma: ¿No están ellas en tu libro?
Serán luego vueltos atrás mis enemigos el día que yo clamare: En esto conozco que Dios es por mí.
En Dios alabaré su palabra; En Jehová alabaré su palabra.
En Dios he confiado: no temeré Lo que me hará el hombre.
Sobre mí, oh Dios, están tus votos: Te tributaré alabanzas.
Porque has librado mi vida de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.
SALMO 85
Al Músico principal: Salmo para los hijos de Coré. FUISTE propicio á tu tierra, oh Jehová: Volviste la cautividad de Jacob.
Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; Todos los pecados de ellos cubriste. (Selah.)
Dejaste toda tu saña: Te volviste de la ira de tu furor.
Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, Y haz cesar tu ira de sobre nosotros.
¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?
¿No volverás tú á darnos vida, Y tu pueblo se alegrará en ti?
Muéstranos, oh Jehová, tu misericordia, Y danos tu salud.
Escucharé lo que hablará el Dios Jehová: Porque hablará paz á su pueblo y á sus santos, Para que no se conviertan á la locura.
Ciertamente cercana está su salud á los que le temen; Para que habite la gloria en nuestra tierra.
La misericordia y la verdad se encontraron: La justicia y la paz se besaron.
La verdad brotará de la tierra; Y la justicia mirará desde los cielos.
Jehová dará también el bien; Y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia irá delante de él; Y sus pasos pondrá en camino.
SALMO 90
Oración de Moisés varón de Dios. SEÑOR, tú nos has sido refugio En generación y en generación.
Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo, Y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
Porque mil años delante de tus ojos, Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.
Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; Como la hierba que crece en la mañana:
En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.
Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos conturbados.
Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros á la luz de tu rostro.
Porque todos nuestros días declinan á causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.
Los días de nuestra edad son setenta años; Que si en los más robustos son ochenta años, Con todo su fortaleza es molestia y trabajo; Porque es cortado presto, y volamos.
¿Quién conoce la fortaleza de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?
Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
Vuélvete, oh Jehová: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.
Sácianos presto de tu misericordia: Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
Alégranos conforme á los días que nos afligiste, Y los años que vimos mal.
Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos.
Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: Y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, La obra de nuestras manos confirma.
Salmo ciento nueve
Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. Desde Sión enviará el Señor la vara de Tu poder; domina en medio de tus enemigos. Contigo está el señorío en el día de Tu poder, en el esplendor de los santos. Del seno, antes del lucero de la mañana, Yo te engendré.
Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. El Señor está a Tu diestra: quebrantará reyes en el día de Su ira; juzgará entre las naciones, llenará de cadáveres; quebrantará cabezas sobre mucha tierra. Del arroyo beberá en el camino; por eso levantará la cabeza. Aleluya.
SALMO 96
CANTAD á Jehová canción nueva; Cantad á Jehová, toda la tierra.
Cantad á Jehová, bendecid su nombre: Anunciad de día en día su salud.
Contad entre las gentes su gloria, En todos los pueblos sus maravillas.
Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza; Terrible sobre todos los dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos: Mas Jehová hizo los cielos.
Alabanza y magnificencia delante de él: Fortaleza y gloria en su santuario.
Dad á Jehová, oh familias de los pueblos, Dad á Jehová la gloria y la fortaleza.
Dad á Jehová la honra debida á su nombre: Tomad presentes, y venid á sus atrios.
Encorvaos á Jehová en la hermosura de su santuario: Temed delante de él, toda la tierra.
Decid en las gentes: Jehová reinó, También afirmó el mundo, no será conmovido: Juzgará á los pueblos en justicia.
Alégrense los cielos, y gócese la tierra: Brame la mar y su plenitud.
Regocíjese el campo, y todo lo que en él está: Entonces todos los árboles del bosque rebosarán de contento.
Delante de Jehová que vino: Porque vino á juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y á los pueblos con su verdad.
SALMO 109
Al Músico principal: Salmo de David. OH Dios de mi alabanza, no calles;
Porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí: Han hablado de mí con lengua mentirosa,
Y con palabras de odio me rodearon; Y pelearon contra mí sin causa.
En pago de mi amor me han sido adversarios: Mas yo oraba.
Y pusieron contra mí mal por bien, Y odio por amor.
Pon sobre él al impío: Y Satán esté á su diestra.
Cuando fuere juzgado, salga impío; Y su oración sea para pecado.
Sean sus días pocos: Tome otro su oficio.
Sean sus hijos huérfanos, Y su mujer viuda.
Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; Y procuren su pan lejos de sus desolados hogares.
Enrede el acreedor todo lo que tiene, Y extraños saqueen su trabajo.
No tenga quien le haga misericordia; Ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.
Su posteridad sea talada; En segunda generación sea raído su nombre.
Venga en memoria cerca de Jehová la maldad de sus padres, Y el pecado de su madre no sea borrado.
Estén siempre delante de Jehová, Y él corte de la tierra su memoria.
Por cuanto no se acordo de hacer misericordia, Y persiguió al hombre afligido y menesteroso Y quebrantado de corazón, para matar lo.
Y amó la maldición, y vínole; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él.
Y vistióse de maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos.
Séale como vestido con que se cubra, Y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
Este sea el pago de parte de Jehová de los que me calumnian, Y de los que hablan mal contra mi alma.
Y tú, Jehová Señor, haz conmigo por amor de tu nombre: Líbrame, porque tu misericordia es buena.
Porque yo estoy afligido y necesitado; Y mi corazón está herido dentro de mí.
Voime como la sombra cuando declina; Soy sacudido como langosta.
Mis rodillas están debilitadas á causa del ayuno, Y mi carne desfallecida por falta de gordura.
Yo he sido para ellos objeto de oprobio; Mirábanme, y meneaban su cabeza.
Ayúdame, Jehová Dios mío: Sálvame conforme á tu misericordia.
Y entiendan que ésta es tu mano; Que tú, Jehová, has hecho esto.
Maldigan ellos, y bendice tú: Levántense, mas sean avergonzados, y regocíjese tu siervo.
Sean vestidos de ignominia los que me calumnian; Y sean cubiertos de su confusión como con manto.
Yo alabaré á Jehová en gran manera con mi boca, Y le loaré en medio de muchos.
Porque él se pondrá á la diestra del pobre, Para librar su alma de los que le juzgan.
SALMO 114
CUANDO salió Israel de Egipto, La casa de Jacob del pueblo bárbaro,
Judá fué su consagrada heredad, Israel su señorío.
La mar vió, y huyó; El Jordán se volvió atrás.
Los montes saltaron como carneros: Los collados como corderitos.
¿Qué tuviste, oh mar, que huiste? ¿Y tú, oh Jordán, que te volviste atrás?
Oh montes, ¿por qué saltasteis como carneros, Y vosotros, collados, como corderitos?
A la presencia del Señor tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob;
El cual tornó la peña en estanque de aguas, Y en fuente de aguas la roca.
SALMO 115
NO á nosotros, oh Jehová, no á nosotros, Sino á tu nombre da gloria; Por tu misericordia, por tu verdad.
Por qué dirán las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios?
Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho.
Sus ídolos son plata y oro, Obra de manos de hombres.
Tienen boca, mas no hablarán; Tienen ojos, mas no verán;
Orejas tienen, mas no oirán; Tienen narices, mas no olerán;
Manos tienen, mas no palparán; Tienen pies, mas no andarán; No hablarán con su garganta.
Como ellos son los que los hacen; Cualquiera que en ellos confía.
Oh Israel, confía en Jehová: El es su ayuda y su escudo.
Casa de Aarón, confiad en Jehová: El es su ayuda y su escudo.
Los que teméis á Jehová, confiad en Jehová: El es su ayuda y su escudo.
Jehová se acordó de nosotros: nos bendecirá: Bendecirá á la casa de Israel; Bendecirá á la casa de Aarón.
Bendecirá á los que temen á Jehová; A chicos y á grandes.
Acrecentará Jehová bendición sobre vosotros; Sobre vosotros y sobre vuestros hijos.
Benditos vosotros de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
Los cielos son los cielos de Jehová: Y ha dado la tierra á los hijos de los hombres.
No alabarán los muertos á JAH, Ni cuantos descienden al silencio;
Mas nosotros bendeciremos á JAH, Desde ahora para siempre. Aleluya.
Salmo ciento veintinueve
Desde lo profundo a Ti clamé, oh Señor. Señor, oye mi voz. Estén atentos Tus oídos a la voz de mi súplica. Si mirares a los pecados, oh Señor, Señor, ¿quién se sostendrá? Porque en Ti está el perdón. Por Tu Nombre he esperado, oh Señor; esperó mi alma en Tu palabra. Mi alma esperó al Señor desde la guardia de la mañana hasta la noche. Desde la guardia de la mañana, espere Israel al Señor. Porque de parte del Señor es la misericordia; grande es Su redención; y Él redimirá a Israel de todas sus iniquidades. Aleluya.
SALMO 120
Cántico gradual. A JEHOVA llamé estando en angustia, Y él me respondió.
Libra mi alma, oh Jehová, de labio mentiroso, De la lengua fraudulenta.
¿Qué te dará, ó qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?
Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.
Ay de mí, que peregrino en Mesech, Y habito entre las tiendas de Kedar!
Mucho se detiene mi alma Con los que aborrecen la paz.
Yo soy pacífico: Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
Salmo ciento treinta y uno
Acuérdate, oh Señor, de David, y de toda su mansedumbre; cómo juró al Señor e hizo voto al Dios de Jacob: No entraré en la morada de mi casa, ni subiré al lecho de mi estrado; no daré sueño a mis ojos ni a mis párpados adormecimiento, ni reposo a mis sienes, hasta que halle lugar para el Señor, morada para el Fuerte de Jacob. He aquí, oímos de ella en Efrata; la hallamos en los campos del bosque. Entremos en Sus moradas; postrémonos ante el estrado de Sus pies.
Levántate, oh Señor, al lugar de Tu reposo, Tú y el arca de Tu santidad. Tus sacerdotes se vistan de justicia, y Tus santos den voces de júbilo. Por amor de David Tu siervo, no apartes el rostro de Tu Ungido. En verdad juró el Señor a David, y no se retractará: De tu fruto pondré sobre tu trono. Si tus hijos guardaren Mi pacto y Mi testimonio que Yo les enseñaré, sus hijos también se sentarán para siempre sobre tu trono. Porque el Señor ha elegido a Sión; la quiso por habitación para Sí. Este es para siempre el lugar de Mi reposo; aquí habitaré, porque lo he querido. A su provisión bendeciré abundantemente; a sus pobres saciaré de pan. A sus sacerdotes vestiré de salvación, y sus santos darán voces de júbilo. Allí haré retoñar el poder de David; he dispuesto lámpara a Mi Ungido. A sus enemigos vestiré de confusión; mas sobre él florecerá Mi santidad. Aleluya.
Salmo ciento treinta y dos
He aquí, ¡cuán bueno y cuán delicioso es que los hermanos habiten juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que baja hasta el borde de sus vestiduras; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sión; porque allí envía el Señor la bendición y la vida para siempre. Aleluya.
SALMO 129
Cántico gradual. MUCHO me han angustiado desde mi juventud, Puede decir ahora Israel;
Mucho me han angustiado desde mi juventud; Mas no prevalecieron contra mí.
Sobre mis espaldas araron los aradores: Hicieron largos surcos.
Jehová es justo; Cortó las coyundas de los impíos.
Serán avergonzados y vueltos atrás Todos los que aborrecen á Sión.
Serán como la hierba de los tejados, Que se seca antes que crezca:
De la cual no hinchió segador su mano, Ni sus brazos el que hace gavillas.
Ni dijeron los que pasaban: Bendición de Jehová sea sobre vosotros; Os bendecimos en el nombre de Jehová.
SALMO 130
Cántico gradual. DE los profundos, oh Jehová, á ti clamo.
Señor, oye mi voz; Estén atentos tus oídos A la voz de mi súplica.
JAH, si mirares á los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse?
Empero hay perdón cerca de ti, Para que seas temido.
Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.
Mi alma espera á Jehová Más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana.
Espere Israel á Jehová; Porque en Jehová hay misericordia. Y abundante redención con él.
Y él redimirá á Israel De todos sus pecados.
SALMO 131
Cántico gradual: de David. JEHOVA, no se ha envanecido mi corazón, ni mis ojos se enaltecieron; Ni anduve en grandezas, Ni en cosas para mí demasiado sublimes.
En verdad que me he comportado y he acallado mi alma, Como un niño destetado de su madre: Como un niño destetado está mi alma.
Espera, oh Israel, en Jehová Desde ahora y para siempre.
SALMO 132
Cántico gradual. ACUÉRDATE, oh Jehová, de David, Y de toda su aflicción;
Que juró él á Jehová, Prometió al Fuerte de Jacob:
No entraré en la morada de mi casa, Ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
No daré sueño á mis ojos, Ni á mis párpados adormecimiento.
Hasta que halle lugar para Jehová, Moradas para el Fuerte de Jacob.
He aquí, en Ephrata oímos de ella: Hallamósla en los campos del bosque.
Entraremos en sus tiendas; Encorvarnos hemos al estrado de sus pies.
Levántate, oh Jehová, á tu reposo; Tú y el arca de tu fortaleza.
Tus sacerdotes se vistan de justicia, Y regocíjense tus santos.
Por amor de David tu siervo No vuelvas de tu ungido el rostro.
En verdad juró Jehová á David, No se apartará de ellos: Del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
Si tus hijos guardaren mi alianza, Y mi testimonio que yo les enseñaré, Sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
Porque Jehová ha elegido á Sión; Deseóla por habitación para sí.
Este es mi reposo para siempre: Aquí habitaré, porque la he deseado.
A su mantenimiento daré bendición: Sus pobres saciaré de pan.
Asimismo vestiré á sus sacerdotes de salud, Y sus santos darán voces de júbilo.
Allí haré reverdecer el cuerno de David: He prevenido lámpara á mi ungido.
A sus enemigos vestiré de confusión: Mas sobre él florecerá su corona.
SALMO 133
Cántico gradual: de David. MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos igualmente en uno!
Es como el buen óleo sobre la cabeza, El cual desciende sobre la barba, La barba de Aarón, Y que baja hasta el borde de sus vestiduras;
Como el rocío de Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión: Porque allí envía Jehová bendición, Y vida eterna.
SALMO 136
ALABAD á Jehová, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia.
Al solo que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
Al que tendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia;
Al que hizo las grandes luminarias, Porque para siempre es su misericordia;
El sol para que dominase en el día, Porque para siempre es su misericordia;
La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hirió á Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia.
Al que sacó á Israel de en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia;
Con mano fuerte, y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.
Al que dividió el mar Bermejo en partes, Porque para siempre es su misericordia;
E hizo pasar á Israel por medio de él, Porque para siempre es su misericordia;
Y arrojó á Faraón y á su ejército en el mar Bermejo, Porque para siempre es su misericordia.
Al que pastoreó á su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hirió grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;
Y mató reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;
A Sehón rey Amorrheo, Porque para siempre es su misericordia,
Y á Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia;
Y dió la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;
En heredad á Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.
El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.
El da mantenimiento á toda carne, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los cielos: Porque para siempre es su misericordia.
SALMO 140
Al Músico principal: Salmo de David. LIBRAME, oh Jehová, de hombre malo: Guárdame de hombre violento;
Los cuales maquinan males en el corazón, Cada día urden contiendas.
Aguzaron su lengua como la serpiente; Veneno de áspid hay debajo de sus labios. (Selah.)
Guárdame, oh Jehová, de manos del impío, Presérvame del hombre injurioso; Que han pensado de trastornar mis pasos.
Hanme escondido lazo y cuerdas los soberbios; Han tendido red junto á la senda; Me han puesto lazos. (Selah.)
He dicho á Jehová: Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos.
Jehová Señor, fortaleza de mi salud, Tú pusiste á cubierto mi cabeza el día de las armas.
No des, oh Jehová, al impío sus deseos; No saques adelante su pensamiento, que no se ensoberbezca. (Selah.)
En cuanto á los que por todas partes me rodean, La maldad de sus propios labios cubrirá su cabeza.
Caerán sobre ellos brasas; Dios los hará caer en el fuego, En profundos hoyos de donde no salgan.
El hombre deslenguado no será firme en la tierra: El mal cazará al hombre injusto para derribarle.
Yo sé que hará Jehová el juicio del afligido, El juicio de los menesterosos.
Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia.
SALMO 145
Salmo de alabanza: de David. ENSALZARTE he, mi Dios, mi Rey; Y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre.
Cada día te bendeciré, Y alabaré tu nombre por siglo y para siempre.
Grande es Jehová y digno de suprema alabanza: Y su grandeza es inescrutable.
Generación á generación narrará tus obras, Y anunciarán tus valentías.
La hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y tus hechos maravillosos, hablaré.
Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; Y yo recontaré tu grandeza.
Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, Y cantarán tu justicia.
Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia.
Bueno es Jehová para con todos; Y sus misericordia sobre todas sus obras.
Alábente, oh Jehová, todas tus obras; Y tus santos te bendigan.
La gloria de tu reino digan, Y hablen de tu fortaleza;
Para notificar á los hijos de los hombre sus valentías, Y la gloria de la magnificencia de su reino.
Tu reino es reino de todos los siglos, Y tu señorío en toda generación y generación.
Sostiene Jehová á todos los que caen, Y levanta á todos los oprimidos.
Los ojos de todos esperan en ti, Y tú les das su comida en su tiempo.
Abres tu mano, Y colmas de bendición á todo viviente.
Justo es Jehová en todos sus caminos, Y misericordioso en todas sus obras.
Cercano está Jehová á todos los que le invocan, A todos los que le invocan de veras.
Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
Jehová guarda á todos los que le aman; Empero destruirá á todos los impíos.
La alabanza de Jehová hablará mi boca; Y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre.
Saludo a ti
Salve a ti. Te suplicamos, oh santa llena de gloria, Virgen en todo tiempo, Madre de Dios, Madre de Cristo: eleva nuestras oraciones a tu amado Hijo para que nos perdone nuestros pecados.
Salve a la que nos dio a luz la Luz verdadera, Cristo nuestro Dios. Oh santa Virgen, pide al Señor por nosotros, para que haga misericordia con nuestras almas y nos perdone nuestros pecados.
Oh Virgen María, Madre de Dios, santa intercesora fiel del género humano, intercede por nosotros ante Cristo, a quien diste a luz, para que nos conceda el perdón de nuestros pecados.
Salve a ti, oh Virgen, la verdadera Reina; salve al orgullo de nuestra raza. Nos diste a luz a Emanuel. Te rogamos: acuérdate de nosotros, oh fiel intercesora, ante nuestro Señor Jesucristo, para que nos perdone nuestros pecados.
Lectura del Santo Evangelio según San Juan (6:15-23)
Y entendiendo Jesús que habían de venir para arrebatarle, y hacerle rey, volvió á retirarse al monte, él solo.
Y como se hizo tarde, descendieron sus discípulos á la mar;
Y entrando en un barco, venían de la otra parte de la mar hacia Capernaum. Y era ya oscuro, y Jesús no había venido á ellos.
Y levantábase la mar con un gran viento que soplaba.
Y como hubieron navegado como veinticinco ó treinta estadios, ven á Jesús que andaba sobre la mar, y se acercaba al barco: y tuvieron miedo.
Mas él les dijo: Yo soy; no tengáis miedo.
Ellos entonces gustaron recibirle en el barco: y luego el barco llegó á la tierra donde iban.
El día siguiente, la gente que estaba de la otra parte de la mar, como vió que no había allí otra navecilla sino una, y que Jesús no había entrado con sus discípulos en ella, sino que sus discípulos se habían ido solos;
Y que otras navecillas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber el Señor dado gracias;
Tenoo oasht emmok o piekhristos
nem pekyot en aghathos nem pi epnevma ethowab je akee ak soati emmon nai nan
Te adoramos, oh Cristo, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo, porque has venido y nos has salvado.
1. Señor, Tú conoces la vigilancia de mis enemigos, y en cuanto a mi debilidad, Tú la conoces, oh mi Creador. Por eso, pongo mi alma en Tus manos. Cúbreme con las alas de Tu bondad, no sea que me duerma hasta la muerte. Ilumina mis ojos con la grandeza de Tus dichos, y levántame en todo momento para Tu glorificación, porque sólo Tú eres bueno y amante de la humanidad.
Doxa Patri ke Eioa ke Agio Pnevmati
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
2. Señor, terrible es Tu Juicio; cuando los hombres sean apresurados, los ángeles estarán en pie, los libros serán abiertos, las obras serán reveladas y los pensamientos examinados. ¡Qué juicio será el mío, yo que estoy enredado por el pecado! ¿Quién apagará las llamas de fuego a mi alrededor? ¿Quién iluminará mis tinieblas, si no Tú, Señor? Ten misericordia de mí, porque Tú eres compasivo con la humanidad.
Ke nin ke a ee ke ees toos e onas toan e oa noan ameen.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
3. Oh Madre de Dios, porque hemos puesto en ti nuestra confianza, no quedaremos avergonzados, sino que seremos salvados. Y por haber alcanzado tu ayuda e intercesión, oh pura y perfecta, no temeremos, sino que rechazaremos a nuestros enemigos y los dispersaremos. Y, en todo, tomamos tu gran auxilio para protegernos como con un escudo. Te pedimos y suplicamos, clamando, oh Madre de Dios: sálvanos por tus intercesiones, y levántanos del sueño de tinieblas, para glorificar con poder a Dios, que de ti tomó carne.
Κύριε ἐλέησον Kyrie eleison (Señor, ten piedad) 41 veces
Santo, Santo, Santo
Santo, Santo, Santo, Señor de Sabaoth. El cielo y la tierra están llenos de Tu gloria y honor. Ten piedad de nosotros, oh Dios Padre Omnipotente. Oh Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Oh Señor, Dios de las Potestades, está con nosotros, porque no tenemos otro auxiliador en nuestras tribulaciones y angustias sino Tú.
Disuelve, perdona y borra para nosotros, oh Dios, nuestras maldades, las que cometimos voluntariamente y las que cometimos involuntariamente, las que hicimos con conocimiento y las que hicimos sin conocimiento, las ocultas y las manifiestas. Oh Señor, perdónanos por Tu santo Nombre que ha sido invocado sobre nosotros. Según Tu misericordia, oh Señor, y no según nuestros pecados.
Y haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos..
Absolución
Oh Señor Jesucristo, nuestro Dios, concédenos descanso en nuestro sueño, reposo en nuestros cuerpos y pureza en nuestras almas. Guárdanos de la densa oscuridad del pecado. Calma los movimientos de las pasiones y apaga el ardor del cuerpo. Anula el tumulto de la carne. Concédenos una mente vigilante y un pensamiento humilde; una conducta llena de virtud; un lecho sin mancha y un lecho nítido.
Y levántanos para la alabanza de la noche y de la mañana, firmes en Tus mandamientos y conservando en nosotros continuamente la memoria de Tus juicios. Concédenos glorificación durante toda la noche, para bendecir Tu santo Nombre, lleno de gloria y majestad, con Tu buen Padre y el Espíritu Santo vivificador, ahora y por siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Súplica recitada al final de cada Hora
Ten piedad de nosotros, oh Dios, luego ten piedad de nosotros. Tú que en todo tiempo y a toda hora, en el cielo y en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo nuestro Dios bueno, de gran paciencia, abundante en misericordia y muy compasivo; que amas a los justos y tienes misericordia de los pecadores, de los cuales yo soy el primero; que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva; que llamas a todos a la salvación por la promesa de los bienes venideros.
Oh Señor, recibe de nosotros en esta hora y en toda hora nuestras súplicas; endereza nuestra vida, y guíanos a obrar conforme a Tus mandamientos. Santifica nuestras almas, purifica nuestros cuerpos, endereza nuestros pensamientos, limpia nuestras intenciones, sana nuestras enfermedades y perdona nuestros pecados. Líbranos de toda tristeza mala y de la angustia del corazón. Rodéanos con Tus santos ángeles, para que, por su campamento, seamos guardados y guiados, y lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento de Tu gloria inefable e ilimitada; porque Tú eres bendito por los siglos. Amén.
Oh Dios, haznos dignos de decir con acción de gracias: Padre nuestro que estás en los cielos...