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Papa Shenouda III

Story

En la aldea de Salam, en el distrito de Abnoub de la provincia de Asiut, en el Alto Egipto, nació el tres de agosto del año 1923 un niño llamado Nazir Gayed Roufail, a quien Dios había apartado desde el vientre de su madre para el servicio de Su santa Iglesia. Fue criado en la piedad, y desde su tierna juventud ardió en su corazón el amor de Cristo, de modo que, siendo aún un muchacho, trabajó con fidelidad en el movimiento de la Escuela Dominical, enseñando a los hijos de su pueblo el camino de la salvación.

Habiendo concluido sus estudios, le fue concedido un título en historia por la universidad; mas las cosas de este siglo no podían saciar a un alma sedienta de Dios. Ingresó en el Seminario Teológico Copto Ortodoxo, fue contado entre sus maestros y creció en el conocimiento de las Sagradas Escrituras. Pero el llamado del desierto lo atrajo, como había atraído a los grandes padres que le precedieron.

El dieciocho de julio del año 1954 abandonó el mundo y entró en el Monasterio de la Santa Virgen, conocido como Deir al-Suryan, en el desierto de Wadi al-Natrun, recibiendo el hábito angélico y el nombre de Antonios al-Suryani. Allí se entregó por entero a la oración, al ayuno y al trabajo, y fue puesto al cuidado de la antigua biblioteca del monasterio, donde ordenó sus preciosos manuscritos. Luego, anhelando un silencio más profundo, se retiró a una cueva que excavó con sus propias manos, lejos del monasterio, y moró allí como solitario por unos seis años, en oración incesante y contemplación, luchando contra las pasiones y conversando con Dios en el silencio del desierto.

En el año 1962, el santo Papa Cirilo VI lo llamó de su soledad e impuso sus manos sobre él, ordenándolo obispo para la educación cristiana y decano del seminario teológico, y le dio el nombre de Shenouda, en honor del gran archimandrita de los coptos. Como pastor que enseñaba, se entregó por los jóvenes, y el número de los estudiantes se multiplicó grandemente bajo su cuidado.

Tras el descanso del Papa Cirilo VI, la suerte del trono apostólico de San Marcos recayó sobre él, y el catorce de noviembre del año 1971 fue entronizado como el centésimo decimoséptimo Papa de Alejandría. Por más de cuarenta años apacentó el rebaño de Cristo con corazón de padre. Enseñaba al pueblo semana tras semana, congregando a miles para oír la palabra de Dios; compuso más de cien libros sobre la doctrina y la vida espiritual de la Iglesia, muchos de ellos traducidos a las lenguas de las naciones; ordenó decenas de obispos y centenares de sacerdotes, y plantó iglesias y monasterios por toda la tierra, para que los fieles coptos dispersos por el extranjero no quedasen sin pastores.

El buen pastor no huye en el día de la prueba. En un tiempo de aflicción, el Papa fue confinado y mantenido en reclusión en el monasterio, soportando la prueba con paciencia y encomendándose a Dios; y, pasados los años de su prueba, fue restituido a su sede y a su pueblo, que lo recibió con gran gozo. Hasta sus últimos días trabajó, aunque encorvado por la enfermedad y la vejez, siendo siempre el padre amoroso de sus hijos.

Descansó en el Señor el diecisiete de marzo del año 2012, que corresponde al octavo de Baramhat, habiendo apacentado la Iglesia de Alejandría unos cuarenta años y cuatro meses. Una vasta multitud lloró por su padre, y, conforme a su propio deseo, su cuerpo fue sepultado en el Monasterio de San Bishoy, en Wadi al-Natrun, cerca de las reliquias de los padres del desierto que tanto había amado.

Que sus oraciones y su bendición sean con nosotros. Amén.

Hymn

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